Cinco escritoras mexicanas de nombre Guadalupe

Con perfume de gardenias por María Elizabeth Nuño

El 12 de diciembre recordamos a la Virgen de Guadalupe

María Elizabeth Nuño

El 12 de diciembre en México es una fecha especial. Cada año millones de personas peregrinan a la Ciudad de México para visitar a la Virgen de Guadalupe. El culto a la Guadalupana es tan conocido que ha traspasado las fronteras geográficas de nuestro país y podemos encontrar imágenes de la Morenita del Tepeyac en diferentes partes del mundo. Por su papel notable dentro de nuestra tradición y cultura, la Virgen de Guadalupe se ha vuelto un referente de México en el mundo.

A lo largo de mi vida he conocido muchas personas de nombre Guadalupe, empezando por mi abuelo, José Guadalupe Nuño, uno de los hombres que más admiro y culpable de mi pasión por la literatura. Desde que era niña siempre lo veía leyendo. Su biblioteca me parecía el lugar más mágico, y sus pláticas sobre libros y escritores influyeron tanto en mí que se convirtió en uno de mis modelos a seguir; quería leer tanto como él para expresarme con su misma elocuencia.

Hace unos días fue 12 de diciembre y dicha fecha me hizo reflexionar en torno a algunas escritoras de nombre Guadalupe, de las que a continuación hablaré.

Guadalupe Nettel

(Ciudad de México, 1973)

Nettel es una de mis escritoras favoritas. He leído casi todo lo que ha publicado y nunca deja de sorprenderme la belleza de su narrativa. La primera novela que leí de su autoría fue: El cuerpo en que nací (2011) porque me había llamado la atención su portada: un cuerpo de mujer con restos de papel tapiz. Leí la novela en una sola tarde. Desde el momento en que abrí el libro quedé atrapada. Esta historia con tintes autobiográficos recorre la vida de una mujer desde su nacimiento, con un defecto en el ojo y cómo ello determinó su visión del mundo. Lo más destacable de esta novela y quizá de toda su narrativa es la carga de intimidad. Lo que me lleva a hablar del que, personalmente, considero uno de los mejores cuentos contemporáneos: El matrimonio de los peces rojos (2013), que dicho sea de paso fue ganador del premio Ribera del Duero y está editado por la bellísima editorial independiente Páginas de espuma, una editorial que posee una gran colección de literatura escrita por mujeres. El cuento es narrado por una mujer embarazada que cada vez resiente más la ausencia de su pareja y deja vislumbrar la fragilidad de las relaciones conyugales, a la vez que sus pensamientos se conjugan con lo que sucede con la pareja de peces con la que conviven.

“Los peces son quizás los únicos animales domésticos que no hacen ruido. Pero estos me enseñaron que los gritos también pueden ser silenciosos”.

Guadalupe Nettel

Guadalupe Dueñas

(Jalisco, 1910 – Ciudad de México, 2002)

Cuando recién entré a la carrera de letras, tenía una compañera también llamada Guadalupe, ella fue la que me invitó a leer a Guadalupe Dueñas. El libro de Dueñas que más me llamó la atención fue Tiene la noche un árbol (1958), un libro de relatos en el que la voz femenina es la protagonista. Esta voz transita por dos vertientes: la de la mujer firme que incluso llega a ser transgresora de las normas de la época, y por otro lado, la de la mujer resignada y sufriente. Leer a Dueñas me hace ver la libertad que hemos ganado las mujeres en los últimos años y el descontento que existía por el orden de las cosas y del que ya eran conscientes las mujeres que habían podido acceder a una educación privilegiada.

Guadalupe Amor

(Ciudad de México, 1918 – Ciudad de México, 2000)

Mejor conocida como Pita Amor, fue una poeta que siempre supo hacerse notar, quizá por su presencia en el cine y el teatro. Solía decir: “el único mal que padezco es el ansia de escribir y escribir”. Y qué mejor forma que un soneto de su pluma para ilustrar sobre qué escribía:

“He escrito dos mil sonetos

y mil novecientas liras,

tengo un vestido de tiras

bordadas, y seis cuartetos

que escribí entre los abetos

En mis luminosos giros

hablé ya de odios y de iras

hablé de amores secretos

hablé de mapas y océanos,

de las palmas de mis manos

de los astros y los ríos

de mis cien mil extravíos

Pero es más lo que he callado

que lo que ya he publicado”

Guadalupe Amor


Guadalupe Marín

(Jalisco, 1895 - Ciudad de México, 1981)

Lupe Marín publicó dos novelas: La única (1938) de tintes autobiográficos y Un día patrio (1941). Fue esposa del muralista Diego Rivera y posteriormente del poeta Jorge Cuesta. Convivía con la élite de la intelectualidad mexicana, aspecto que se nota también en sus escritos pues reflexiona sobre las ideologías políticas de la época. Vanamente la historia ha privilegiado a los hombres, dejando en la sombra a las mujeres o confinándolas arbitrariamente al lugar de esposas. En 2015, la escritora Elena Poniatowska hace justicia a Lupe Marín y publica una novela sobre su apasionante vida, Dos veces única.

“En el río, las tehuanas son cántaros de barro, su sensualidad se impregna en la yema de los dedos y pinta con el deseo de Lupe, el cuerpo de Lupe, los ojos de Lupe. Repasa a pinceladas sus muslos y se detiene en su cuerpo, más hermoso aún que el de las juchitecas que lo acechan. Cuando Lupe le jura: “Te amo con todas mis fuerzas”, le responde que también él la ama, que Lupe es su nueva piel”.

Elena Poniatowska

Guadalupe Loaeza

(Ciudad de México, 1946)

Mejor conocida por su labor periodística, Loaeza es también narradora. Uno de sus libros publicado originalmente en 1987 ha vuelto a ocupar los reflectores tras su reciente adaptación cinematográfica, Las niñas bien, un compendio de textos que retratan la vida de la clase alta mexicana al inicio de los 80, con una crisis económica a la vuelta de la esquina. El acierto de Loaeza en estas crónicas graciosas radica sobre todo en la verosimilitud de los diálogos. Arrogancia, clasismo, vanidad, excesos… estos textos brindan un panorama de los ricos de entonces y cuyos ecos siguen resonando en el habla de los ricos de ahora.

“-Sí, bendito sea Dios. El otro día le estaba diciendo a Antonio que nos fuéramos a vivir de plano a San Diego. ¿Te has fijado que allá en las playas te bronceas en dorado, y que aquí, en Acapulco, en prieto y te manchas? ¿Te das cuenta cómo se van a poner las cosas?

-Imagínate los secuestros, los rescates en dólares. Hasta los nacos tienen dólares. Qué van a hacer con ellos, ¿eh?”.

Guadalupe Loaeza


Espero que alguno de los libros antes mencionados haya llamado tu atención. ¿Conoces a alguna otra escritora llamada Guadalupe? Me parece importantísimo visibilizar a aquellas escritoras que por las circunstancias de su tiempo permanecieron en la sombra. Y una forma de reivindicarlas es leyéndolas. Quiero cerrar mi blog de hoy invitándote a leer literatura escrita por mujeres.

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Tw/Ig: @marielyplas

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