Consejos para tener mejores orgasmos

EL SEXÓDROMO/SEGUNDA ENTREGA

Acudir a una terapia sexual puede otorgarles grandes mejoras en su disfrute cotidiano, pero mientras ubican a algún o alguna terapeuta, acá les doy más consejos que pueden ser de utilidad para comenzar a entender cómo funciona el placer.
Acudir a una terapia sexual puede otorgarles grandes mejoras en su disfrute cotidiano. (Especial)
Muchas veces, las barreras que nos detienen para llegar más lejos en la exploración del gozo son emocionales. (Especial)
Ilustración: Sandoval

Verónica Maza Bustamante

Segunda entrega

La semana pasada comencé a escribir sobre este tema, ofreciendo algunos datos sobre el orgasmo femenino, porque pareciera que los hombres no tienen ningún problema en este sentido, que son máquinas para producir esperma, siempre listos para llegar al clímax cuando lo deseen, teniendo menos autorestricciones en torno a la masturbación que las mujeres. Sin embargo, se ha comprobado que no es así.

Un estudio realizado en 2017 a 3 mil 672 hombres de tres países (Portugal, Croacia y Noruega) por el Instituto Universitario ISPA de Lisboa, informa que 12 por ciento de la población masculina no logra llegar al orgasmo y 89.8 por ciento de quienes lo viven asegura que la situación, generada en buena medida por la eyaculación retardada o ausente, le daba ansiedad y estrés. Además, ahora que se habla de “nuevas masculinidades” se ha dicho abiertamente que para algunos de ellos es aburrido el encuentro sexual pues ya saben muy bien qué hacer, cómo moverse o acariciarse para venirse.

Tanto ellos como ellas se sienten insatisfechos pero no saben qué hacer. Acudir a una terapia sexual puede otorgarles grandes mejoras en su disfrute cotidiano, pero mientras ubican a algún o alguna terapeuta, acá les doy más consejos que pueden ser de utilidad para comenzar a entender cómo funciona el placer.

Cada vez, diferente

Hablé la semana pasada de la importancia de relajarse y sentir el deseo de innovar en la vida erótica, no de querer tener más y mejores orgasmos haciendo exactamente lo mismo de toda la vida. También mencioné que es vital la autoexploración, masturbarse para saber en qué zonas de nuestro cuerpo nos gusta más ser acariciados, con qué intensidad, de qué manera, por cuánto tiempo y qué sucede cuando seguimos acariciándonos aunque ya hayamos sentido que llegamos al clímax. ¿Y qué más?

Muchas veces, las barreras que nos detienen para llegar más lejos en la exploración del gozo son emocionales, psicológicas o relacionadas con creencias erróneas más que físicas y anatómicas. Todas y todos tienen la capacidad de sentir orgasmos de innumerables tipos, más de uno durante un mismo encuentro y experimentar la posibilidad de estar en momentos de placer que duren horas. ¿Cómo se logra? Es indispensable, antes que nada, quitarse de la cabeza lo que se ha aprendido hasta ahora, porque no es verdad que el acto erótico o “tener relaciones sexuales” consista en darse unos besos, penetrar con el pene hasta que se eyacule (las parejas lésbicas tienen sus propias problemáticas, aunque por razones obvias no se enfrentan a esta situación) y sanseacabó. Su compañera o compañero puede exigir más o conformarse con lo que le haya tocado, pero lo mejor es cambiar esta idea de raíz: no, “tener sexo” no es eso. ¡Para nada!

Piensen que cada vez que se acercan a sus parejas con la intención de tener una vivencia erótica, será diferente. No esperen hacer lo mismo de siempre. No quieran usar de inmediato sus penes o creer que, como mujeres, es lo que deben hacer con los penes de sus compañeros. Es más, olvídense del miembro masculino por un rato. Déjense los calzones puestos para que les resulte más sencillo no tener la necesidad de irse luego luego sobre él.

Los besos, primero fueron demasiado enaltecidos y, con el paso del tiempo (refiriéndome tanto a la historia de la humanidad como a la de un buen número de parejas), se han devaluado. Lo cierto es que sí son importantes, sí son sabrosos y sí nos pueden ayudar a llegar a un estado de excitación incomparable. Por favor, bésense todas las veces que puedan como si acabaran de conocerse. Si son una pareja que lleva años y han dejado de hacerlo, hablen al respecto para retomarlo. Suele ser mejor comentarlo antes de caer de bulto al besuqueo, pero si creen que a sus amores les gustaría entrarle al sabroseo besucón sin más, no lo piensen dos veces. ¡A darle!

Sin quitarse toda la ropa (aunque en las subsecuentes ocasiones hay que variar: algunas veces nada, otras todo o una parte y así), unan sus labios, con la consigna de que tratarán de convertir sus bocas en algo diferente a lo de siempre. Pueden morder los labios suavemente o con un poco más de fuerza y presión, o ir alternando lo ligero con lo rudo. Pueden lamer, explorar el interior de la boca con la lengua, chupar un poco más allá, yendo hacia las mejillas… mientras lo hacen, unan sus cuerpos, enrosquen sus piernas, soben sus brazos, acaricien sus torsos. Para los que llevan más tiempo juntos: ¿recuerdan cómo se embarraban contra sus parejas cuando su relación comenzaba y querían abarcar todo lo deseable con sus manos, piernas, bocas? ¿Por qué dejaron de hacerlo? Si regresan a ello con la intención de sorprenderse cada vez con algo diferente, podrán ser constantes más allá del tiempo, pues le agarrarán la onda al asunto.

Algo muy importante: recuerden que lo importante es la creatividad, la innovación, la búsqueda del gozo, entonces, no se trata de que a partir de ahora, cada vez que quieran coger tengan que pasar obligatoriamente por una sesión de besos, porque, qué flojera. Sería simplemente tener una nueva rutina que los acabará cansando. Se trata de que una vez comiencen con los besos, la siguiente acariciando las piernas, por ejemplo, y una más vayan directito a la penetración pero la interrumpan a la mitad para entrarle a los besos.

Un pequeño detalle que cambiará muchas cosas: tengan siempre a la mano un buen aceite esencial. Busquen uno que sea para masaje, como los de almendras, menta, coco, jazmín o cualquier esencia que sea de su agrado, y no tengan ningún prurito en usarlo a destajo. Si cada integrante del encuentro se pone en todo su cuerpo, la sensación de la desnudez será maravillosa. Se podrán frotar uno contra el otro o la otra, acariciar y, sobre todo, estimular los genitales. Verán cómo sus manos resbalarán por todos lados, con lo que evitarán malestar o dolor en esas zonas delicadas, pudiendo experimentar con diferentes velocidades de estimulación. Si bien nos han dicho que los lubricantes son muy buenos para la penetración y es verdad, para antes de ella es mucho mejor emplear un buen aceite. Si no son tan atrevidos, pueden comenzar colocando un poco sobre la vulva o el pene, para vivir la experiencia. Tarde o temprano tendrán la curiosidad de ir más allá. ¡Verán que la vivencia será buenísima!

CONTINUARÁ…

Verónica Maza Bustamante
elsexodromo@hotmail.com
@draverotika
FB: La Doctora Verótika

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