Todo sobre tu clítoris

El Sexódromo

¿Sabes dónde está tu clítoris? Muchas personas de ambos sexos no lo ubican y no lo emplean en su beneficio. Aquí, un mapa detallado de este punto femenino para que no te pierdas en el camino al placer .
Saluda a tu clítoris con alegría. (Del documental ‘Le Clitoris’)

Verónica Maza Bustamante

“Chef, ¿qué puedes hacer para que le gustes a una mujer más que cualquier otro tipo?”, le pregunta Stan al cocinero de su escuela en la delirante película South Park: Bigger, Longer & Uncut. Sin inmutarse, y haciendo gala de su sabiduría, el morenazo de fuego le responde: “¡Oh, es muy fácil! Sólo tienes que encontrar el clítoris”. El personaje tiene toda la razón: si una persona, sea hombre o mujer, encuentra este pequeño botón de color rosado o café de la persona deseada, será muy fácil encontrar el camino al placer más sublime, de la misma manera en que muchas mujeres se estremecen cuando lo descubren por sí mismas, ubicando la entrada a un paraíso personal. Sin embargo, son muchos los que no saben dónde se encuentra ni cuál es su aspecto, ya que los genitales femeninos (internos pero también externos), al no estar expuestos como los masculinos, son más difíciles de conocer y analizar. 

De acuerdo con la médica cirujana y terapeuta sexual Claudia Wally Rampazzo, “el clítoris es un órgano eréctil, homólogo del pene, formado por dos cuerpos cavernosos, un glande y dos pilares que lo fijan al periosto del pubis. Se localiza por arriba del meato urinario y su innervación proviene del nervio pudendo”. O dicho de una manera más sencilla, está ubicado en la parte superior central de la vulva, coronando los labios vaginales. Su cabeza —cubierta la mayor parte del tiempo por un pequeño colgajo de piel llamado capuchón del clítoris— puede estar escondida dentro de los pliegues de los labios vaginales o colgar muy por afuera de éstos. Su color es variable: en algunas es de tono rosado, en otras amarronado o casi negro. Si se jala el capuchón hacia atrás, hay mucho más del clítoris que no se puede ver normalmente. La cabeza se encuentra en el extremo expuesto de un largo tabique interno y una red de nervios que se extiende por dentro del cuerpo. El tabique se separa en dos segmentos que se extienden a cada lado de la vagina, formando una horquilla de tejido llamado corpus cavernosum (sí, es igual al del pene). 

En muchas mujeres, la cabeza del clítoris, o glande, es aproximadamente del mismo tamaño de un frijolito, pero algunas chicas la pueden tener más pequeña y otras más grande, llegando a reportarse tamaños cercanos al de un dedo meñique, aunque ésta no es su dimensión total: tres cuartas partes del clítoris permanecen ocultas de la vista, llegando a medir, en promedio, diez centímetros de largo.

Ubicada la zona, y si aún no lo conocen íntimamente, seguro se preguntarán: bueno, ¿pero para qué demonios sirve ese mentado clítoris que está cubierto de pilares de oro y plata? Su única función conocida es dar placer a las mujeres, lo cual, créanme, es una labor ardua pero maravillosa. Los expertos en sexología se refieren a él como el centro de la excitación sexual femenina. Tocar o estimular todas esas terminaciones nerviosas puede dar mucho placer. De hecho, la mayoría de los orgasmos se producen debido a la estimulación clitorial, no a la vaginal, como aún cree gran parte de la sociedad y las mujeres pueden autoestimularlo mediante la indispensable masturbación, con la que encontrarán no solo una, sino varias maneras de estimularlo que las hagan llegar al multiorgasmo.

La cuerda del laúd
En China, la capucha del clítoris es conocida como “jardín oscuro”, “campo dorado” y “semilla de grano”. La punta visible del mismo es llamada por los japoneses “joya mágica del drama”, mientras que los chinos la tratan con reverencia al apodarla “cuerda de laúd”.

En El informe Hite. Estudio de la sexualidad femenina, la reconocida sexóloga Shere Hite realiza una encuesta con tres mil 19 mujeres y, entre muchas otras preguntas, las cuestiona sobre la manera en que alcanzan el orgasmo (durante el coito o por la estimulación del clítoris). El 44 por ciento respondió que era gracias a su amiguito el clit, mientras que el 30 por ciento reconoció que lo hacía en la penetración. No obstante, era mucho mayor el número de mujeres que afirmó alcanzar el orgasmo durante la masturbación (estimulando esta zona) más que con las caricias o sexo oral por parte de sus parejas. ¿Por qué? “La estimulación del clítoris es ofrecida con frecuencia con el propósito de excitar, y ellos la ven como parte de los mal llamados 'juegos previos' al coito pero no como un medio para que ella alcance el clímax”, comenta Hite. 

Muchas de las encuestadas revelaron que se sentían culpables cuando le pedían a sus parejas que les tocaran el clítoris o si ellas se masturbaban durante la penetración, como si fuera una “estimulación extra” que no merecieran. Otras afirmaron que sus hombres no sabían dónde estaba esta zona y a ellas les avergonzaba tener que decírselos. “Es que no entienden que cada mujer es diferente, y si su anterior amante se estimulaba con cierto tipo de caricias en el clítoris, yo no tengo por qué preferir lo mismo. Quizá a mí me gusta más el sexo oral o que me frote con rapidez. Eso no me hace más exigente o una pervertida”, señala una de las entrevistadas. 

Entre el cunnilingus y el perrito 

Es un hecho ya comprobado que las mujeres pueden tener múltiples orgasmos en pocos segundos, uno tras otro, o varios con intervalos de tiempo de varios minutos. Debido a ello, lo ideal es que seamos nosotras quienes alcancemos el orgasmo primero, pues así será un hecho que nos divertiremos tanto como nuestros compañeros de cama (quienes, siendo honestas, a veces eyaculan, sonríen y se duermen, sin consideración alguna a su insatisfecha pareja). Este argumento lo defiende el sexólogo estadunidense Ian Kerner, autor del libro She Comes First: The Thinking Man’s Guide to Pleasuring a Woman, quien además afirma que la mejor manera de llevar a las damas a la muerte chiquita es a través del cunnilingus: “Eso no significa que no habrá oportunidad de experimentar la intimidad de la penetración. Claro que sí. Ella se va a venir primero, pero puede llegar al orgasmo una y otra vez”. 

El escritor afirma que los hombres suelen pensar que cuando ofrecen sexo oral ellos tienen que hacer todo el trabajo, pero no es así. “Se verán beneficiados si permiten que sus amantes tomen el liderazgo; dejen que las mujeres les muestren la intensidad, el ritmo, la velocidad”. Además, afirma que es común que en las películas porno “cuando un hombre ‘baja’, mueva su lengua como una cobra. El resultado es que muchos hombres y parejas, quieran repetir las posturas de las cintas sin tener una verdadera estimulación”. 

Lo mejor, entonces, es hacer del cunnilingus un acto íntimo, de complicidad, en donde ambos descubran lo que mejor les acomoda. En el libro La pareja multiorgásmica, de Chia y Abrams, se recomienda acariciar o dibujar espirales en la base y los laterales del clítoris, así como hacerlo rodar entre los labios de la vagina. “El error de muchas parejas es asumir que la mujer no debe tocarse durante el encuentro sexual o que el clítoris no necesita ser estimulado durante el coito. Si ella lo acaricia durante la penetración, se excitará y estimulará, alcanzando el clímax con el pene dentro de su vagina, aunque el centro del mismo sea el clítoris.

Me duele el corazón (de la vulva)
El dolor clitorideo existe y produce tal hipersensibilidad que te lastima hasta un roce en el capuchón. Esta dolencia se debe a heridas causadas por el mal uso de vibradores, por un golpe que dañó los nervios, una jornada de vigorosa masturbación y hasta a una patología llamada “liquen escleroso”. Algunas mujeres afirman que una infección por hongos puede tener como resultado dolor en el clítoris, mientras que otras lo experimentan después de hacer ejercicio. Lo mejor que se puede hacer es consultar a un médico, sobre todo si los síntomas persisten por más de un día. ​

Por otra parte, como afirma la psicóloga y sexóloga María Victoria Ramírez, la postura coital denominada “de perrito”, en la que se realiza la penetración vaginal por detrás, estando la mujer apoyada en manos y rodillas, resulta muy atractiva para muchos varones y permite la penetración vaginal con la estimulación del clítoris femenino, que puede realizar la propia mujer o su pareja, pues basta con que él alargue un poco la mano y la introduzca entre los muslos de su chica.


Funciona igual cuando él se tumba de espaldas y ella se sienta encima de él, estando ambos de cara, así como aquellas posiciones en donde se estimula de forma indirecta el clítoris, frotando el pubis femenino contra el de él (curiosamente, algunas parejas atribuyen, en este último caso, el orgasmo a la penetración, cuando el motivo fue la estimulación indirecta del clítoris). Lo importante, en todo caso, es hablar, compartir técnicas y humedades. Las instrucciones no necesariamente tienen que romper el encanto de la situación, sino convertirse en una parte más del juego erótico que llevará a la mujer, y a su pareja, a sensacionales edenes. 

Cada clítoris un mundo
No todas las mujeres quieren lo mismo. En la variedad está el placer. Aquí algunos ejemplos: “Me gustan los movimientos irregulares, como si él no quisiera tocarme, de tal manera que yo presione su mano con la mía.”

“Cuatro dedos colocados levemente encima de mi vulva, moviéndose ligeramente de un lado a otro.”

 “Me gusta la estimulación directa del clítoris con dedos o lengua, a diferentes ritmos y velocidades.”

 “Lo mejor para mí es una especie de sacudimiento de mi área clitórica con la palma de la mano.”

 “¡Que mi amante provoque una vibración con su mano es lo mejor!”

 “Me gusta que él haga retroceder el capuchón y frote directamente el clítoris.”

 “Si pasa su pene por encima de mi clítoris, yendo de arriba hacia abajo sin detenerse puedo alcanzar el orgasmo.”

 “¡Es fantástico cuando él hace vibrar su lengua muy rápido y succiona!”.



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