Beber con moderación reduce riesgos de tener diabetes

Según un estudio a 43 mil taiwaneses sin la enfermedad, el alcohol puede mejorar la resistencia a la insulina, lo que reduce el desarrollo de dicho mal.
Se recomienda tomar máximo un trago al día de vino o cerveza, entre otras bebidas. (Octavio Hoyos)

Blanca Valadez

Los bebedores sociales tienen un riesgo reducido de desarrollar diabetes tipo 2 frente a las personas que jamás ingieren alcohol o, por el contrario, lo consumen en altas cantidades, ello de acuerdo con Yun-Ju Lai, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Yang-Ming en Taipei, Taiwán.

“Efectuamos varios estudios de investigación donde demostramos los mecanismos biológicos que explican los motivos por los cuales existe menor riesgo de desarrollar diabetes entre las personas con un consumo moderado de alcohol”, dijo durante la sesión científica anual de la Asociación Americana de la Diabetes (ADA, por su sigla en inglés) que se realiza en Orlando, Florida.

“El alcohol puede mejorar la resistencia a la insulina al inhibir la gluconeogénesis, lo que reduce los riesgos de desarrollar diabetes. También tiene un potencial antiinflamatorio que sugiere que el alcohol puede cambiar positivamente las expresiones de las proteínas inflamatorias como la adiponectina y la interleucina-1b involucradas en los procesos metabólicos “, abundó Lai en el encuentro con especialistas.

Tomar moderadamente tiene efecto en el control de la glucosa en la sangre. Se trata tomar un máximo de un trago al día de cerveza, vino, vodka o whisky. “Si tiene diabetes, no beba con el estómago vacío o cuando tiene la glucosa baja”, aclaró.

También se detalló que la fibra soluble, los compuestos polifenólicos, los minerales y la baja graduación alcohólica de la cerveza puede actuar de forma positiva en los procesos que desencadenan la diabetes y en sus complicaciones. Además, destacan que contribuye a modificar la flora intestinal y, en este cambio, generar una microbiota con un balance que permite la mejora de la inmunidad intestinal.

CLASIFICACIÓN DE BEBEDORES

Lai y sus colegas analizaron a 43 mil taiwaneses adultos sin diabetes entre 2001 a 2018, con base en la Encuesta Nacional de Salud, que recopila datos demográficos, peso corporal, estatura y comportamientos de salud que incluyen la frecuencia de consumo de alcohol y tabaco (la edad media era de 42 años, de los cuales 35 por ciento eran mujeres).

La frecuencia del consumo de alcohol se clasificó como no bebedor, consumo social (menos de una vez por semana), el consumo regular (más de una vez por semana, pero no la embriaguez) y el consumo excesivo (más de una vez por semana hasta el punto de emborracharse). Los investigadores siguieron a los pacientes con entrevistas hasta diagnósticos de diabetes (identificada mediante registros médicos) y utilizaron modelos de regresión proporcional para evaluar asociaciones independientes de frecuencia de consumo de vino con incidencia de la enfermedad.

Durante los años de seguimiento, alrededor de 3 mil 650 personas desarrollaron diabetes: 2 mil 399 eran no bebedores (9.2%), 573 sociales (5.32%), 636 regulares (10.74%) y 42 empedernidos (19%).

En comparación con los bebedores sociales, dijo, los no bebedores tenían un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

“Se necesitan más estudios para evaluar el efecto de diferentes tipos de bebidas y la cantidad de alcohol sobre el riesgo de desarrollar diabetes”, precisó Regina Schaffer, una de las investigadoras.

Rechazaron conflicto de interés con grupos financieros y aclararon que la ingesta diaria y moderada disminuye colesterol y también riesgos asociados a tener diabetes.

“Trate de tomar una cerveza light o vino con agua mineral y hielo. Tenga cuidado con las bebidas espesas que pueden tener el doble de alcohol y calorías (...) En cocteles, opte por las que son sin calorías”, aclaró.

También lanzaron una alerta: las bebidas alcohólicas pueden causar hipoglucemia al poco tiempo de tomarlas y hasta 24 horas después. Por lo tanto, si desea ingerir una bebida alcohólica, mídase la glucosa en la sangre antes de tomar y coma antes o mientras bebe.

También debe medirse la glucosa antes de acostarse. Si se tiene baja se debe comer algo para que suba. Los síntomas del exceso de alcohol y la hipoglucemia pueden ser parecidos: sueño, mareo y desorientación.

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