“Flintstone”, el “perro arqueólogo” que rastrea restos humanos

También ayuda a la policía alemana en casos de asesinato en los que no se encontró el cuerpo.
Dietmar Kroepel y su pastor alemán. (DPA)

Agencia DPA

Flintstone solía ayudar a encontrar gente que había quedado enterrada por avalanchas o entre escombros, pero ya no se centra en ayudar a los seres vivos; ahora el pastor alemán de siete años se especializa en encontrar huesos humanos. Es lo que se denomina “un perro arqueólogo”.

Su dueño, Dietmar Kroepel, lo ha adiestrado para encontrar restos enterrados muy antiguos.

El cambio de carrera se debe a que Kroepel no podía continuar comprometiéndose a asistir a operaciones de rescate tres veces por semana y en fines de semana, pero era evidente que su perro necesitaba algo en lo que mantenerse ocupado. “Son perros trabajadores hasta la médula”, dijo el hombre de Otterfing, sur de Alemania.

De todos modos, Flintstone iba a estar siempre buscando algo, cualquier cosa, explicó Kroepel, y eso no era lo ideal. Así que este arqueólogo de 52 años se llevó al can con él a una excavación en Italia, con la idea de adiestrarlo para otro fin: buscar restos antiguos.

Kroepel afirma que Flintstone es el único “perro arqueólogo” con certificación en Alemania. El can ayuda a trabajos en sitios históricos, por ejemplo, en 2016 localizó una tumba romana cerca de Ebersberg, una ciudad de Baviera.

También ayuda a la policía en casos en los que se sospecha que alguien fue asesinado, pero que nunca se encontró el cuerpo. En 2017 y 2018, ayudó en 13 de esos casos.

Para que más animales puedan ser entrenados como perros arqueólogos, Kroepel fundó una asociación en Alemania.

OTROS DATOS

CANES ANTECESORES EN EL CAMPO
Ya existían precedentes en esta materia: en 2012, la revista National Geographic informó que el adiestrador de perros Gary Jackson había entrenado a un labrador negro de cruza llamado Migaloo para convertirlo en el que sería el primer perro arqueólogo.

Como prueba, Migaloo fue llevado a un cementerio de 600 años que había sido descubierto años antes en Australia y en solo unos minutos el perro fue capaz de señalar el lugar donde los huesos estaban enterrados.

NOTAS MÁS VISTAS