Un jaguar regresa a Tizimín gracias a la plantación de Bieeco

Ocelote, jabalí, venado y armadillo, parte de las especies que volvieron a la zona tras la recuperación de su hábitat.
La zona se divide en 16 lotes de poco más de 50 hectáreas cada uno. (Especial)

Fanny Miranda

La plantación forestal comercial de teca establecida por la empresa Bienes Ecoforestales devolvió al jaguar —especie en peligro de extinción— su hábitat en tierras antes deforestadas del municipio de Tizimín, al oriente de Yucatán.

La presencia del felino más grande del continente americano en el rancho San Miguel, que abarca una extensión de mil 200 hectáreas, fue registrada luego de un monitoreo del sitio con cámaras trampa realizado por la organización ambiental Pronatura.

“Se hicieron el equivalente a cien días trampa, de todas las trampas que se pusieron se encontró en una de ellas, en una foto, el jaguar; este animal es muy particular en cuanto a las condiciones, requiere parches de selva en buenas condiciones, requiere presa. No significa que está ahí todo el tiempo, pero al menos pasó por allá, quiere decir que encontró las condiciones y eso es un indicador del buen estado del entorno y que encuentra presas suficientes”, explicó Efraím Acosta Lugo, coordinador técnico de Pronatura Península de Yucatán, en entrevista con MILENIO.

Hace siete años, la empresa Bienes Ecoforestales emprendió la plantación forestal comercial de un millón de árboles de teca en el rancho San Miguel, en tierras que fueron degradadas hace más de 70 años por la empresa Maderera del Trópico en Tizimín.

“Estos eran pastizales que alguna vez fueron bosques, que se desmontaron, selvas. Los suelos fueron degradándose, de tal manera que ya prácticamente quedaron con muy poco uso. Se interviene para recuperarlos a través de una plantación que permita nuevamente infiltrar el agua, que permita retener el suelo, dar una mayor estabilidad ambiental, en este caso de humedad y temperatura del suelo, para poder recuperar las especies nativas”, explicó José Cibrián Tovar, asesor forestal.

Así que durante los primeros años de la plantación de teca, los trabajadores forestales comenzaron a observar la presencia de fauna silvestre, por lo que la organización Pronatura realizó el monitoreo confirmando la presencia del jaguar, además de sus presas: tejón, mapache, jaleb, zorrita, zorrillo, coatí, jabalí, venado, armadillo e iguanas, además de aves como el querreque y zopilote. Por su parte, el director de la plantación, Rubén Quezada, también reporta la presencia de mono araña, ardilla, conejo, tuza, zarigüeya, serpiente y lagarto, así como una amplia variedad de aves.

“La zona donde está la plantación, todos los alrededores hacia el poniente, es la zona ganadera más importante de Yucatán, en ciertos lugares ya no quedan suficientes parches de vegetación, así que pensamos que el jaguar encontró un lugar por donde transitar, pero también se encontraron otras especies en las fotos, que son presas del jaguar, que también encontraron refugio, alimentación y están generando un tipo de hábitat en esta plantación, si bien hecho por el hombre, pero finalmente está proveyéndoles de servicios ambientales”, añadió el biólogo Efraím Acosta.

Por su parte, el asesor forestal José Cibrián Tovar coincidió en que una plantación como la de Bieeco “albergará la fauna que está en las zonas de acahual, que ya son pocas. Va a cubrir ese espacio donde la fauna va a poder tanto protegerse, resguardarse como también en el caso de la alimentación y generar una cadena trófica que de alguna manera se ha perdido”.

Aunque la teca es una especie de origen asiático, la presencia de fauna silvestre confirma que esta plantación de 840 hectáreas brinda importantes servicios ambientales en la región. Sumado a que Bienes Ecoforestales estableció en el predio, una reserva de 250 hectáreas de selva, donde crecen especies nativas como caoba, cedro, maculís, ciricote, dzidzilché, ox, ceiba, zapote, chaká, kitanché, yaxché, pich, x-kanlol, maculis, jabín, chechen, granadillo, sakchakah, tzalam, balche, palma gaussia, palma guano y palma cocoyol.

Aunque las especies más grandes no tienen presencia permanente en el sitio, la plantación se ha convertido en un corredor biológico. Cabe mencionar, que el rancho se localiza a solo 25 kilómetros de la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos, la zona más importante de anidación del flamenco rosado, así como de tortugas marinas amenazadas como la carey.

“Si bien la plantación de teca es de una sola especie y no tiene una diversidad, esta plantación se hace en un lugar donde ya no existía vegetación, y aunque es una sola especie, va contribuyendo a la recuperación de áreas forestales y áreas verdes dentro del área rural, con el incremento de fauna, con el incremento de otro tipo de flora, y se va estableciendo, son corredores de áreas de vegetación existentes de manera separada”, indicó Gonzalo Noveno, subgerente de Conafor en Yucatán.

CAPTACIÓN DE CARBONO

Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León determinó que más de 88 mil toneladas de dióxido de carbono han sido capturadas por esta plantación forestal comercial de teca durante sus primeros seis años, contribuyendo también con 24 mil toneladas de carbono almacenado para mitigar los efectos del cambio climático.

“Es un pulmón más que tenemos aquí en la península de Yucatán que va purificando el aire”, destacó Juan Velázquez Juárez, encargado de la plantación.

La plantación está dividida en 16 lotes de poco más de 50 hectáreas; de manera simultánea al aprovechamiento forestal que se prevé hacia 2031, la empresa reforestará por completo el rancho con árboles nativos para seguir manteniendo la biodiversidad en estas tierras.


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