Sigue el desorden con bancos de materiales en La Primavera

43 extracciones en torno al ANP, algunas de las cuales son clandestinas y “muerden” el polígono, constituyen un reto de control no cumplido.
Anteriomente la mayoría de estas áreas de explotación estaban irregulares (Agustín del Castillo)

Agustín del Castillo

La actividad minera a cielo abierto más agresiva que se realiza en los alrededores del bosque La Primavera, la antigua zona de amortiguamiento que jamás fue reconocida por gobiernos locales y federales, es la de los bancos de material geológico para la construcción. Los datos más actualizados señalan 43 extracciones enclavadas en torno a las montañas protegidas, e incluso hasta 2015, cinco de estas tenían problemas de invasión del polígono protegido. 

El expansionista mercado inmobiliario de Guadalajara, que ha duplicado el tamaño de la ciudad en menos de 20 años, ha sido el cliente seguro y persistente de los “areneros”. Ese mismo espacio de tiempo ha sido en el que se ha pretendido aplicar legislación estatal –este tipo de bancos son regulados por la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente- tanto por entidades del gobierno del estado como de los ayuntamientos involucrados. Y el historial es de éxitos y fracasos, como reconoce el director de gestión ambiental, cambio climático y sustentabilidad del Ayuntamiento de Tlajomulco, Miguel León Corrales.

Es la parte sur del bosque, en territorio de ese municipio, y en el poniente, en el vecino de Tala, donde se dan las mayores explotaciones de arena. León Corrales destaca que en 2015 reinaba una anarquía en el tema.

“En la zona de La Primavera había diez bancos, pero solamente dos estaban regulares; hemos logrado regularizar el resto, pero tres que no tenían ningún permiso, y que han sido reiteradamente clausurados, cuando hay requerimiento de materiales entran en acción, son reabiertos y no son frenados; son los bancos Hermano Sol, Los Carnalitos y Pontevedra, la clausura se viola, y no sabemos por qué, la Fiscalía Ambiental de Tlajomulco no ha intervenido, si le hemos dado todos los elementos. Es obvio que reabrir un banco clausurado es constitutivo de delito”, señala a MILENIO JALISCO.

En la elaboración del diagnóstico sobre el área natural protegida, se consultó con ejidatarios de San Agustín, pues ese núcleo agrario es el propietario de la zona de La Cuchilla, donde inciden la mayor parte de las explotaciones. “Sobre los bancos de material, los ejidatarios de San Agustín explican que las autoridades los autorizaron de palabra y se salieron de control pues perforaron muy hondo y hay demasiado escombro. Siguen sacando material por las noches. A pesar de esta situación, los ejidatarios afirman no tener una mala relación con aquellos que sacan material pues ambas partes están conscientes que fue el Ayuntamiento quien provocó este desorden”, señala el informe final de ese trabajo (Diagnóstico estratégico para la gestión del bosque La Primavera, 2016).

El investigador de la Universidad de Guadalajara, y ex responsable de impacto ambiental y de gestión en la dependencia que pasó de llamarse Comisión Estatal de Ecología a Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (Semades, hoy Semadet), Miguel Magaña Virgen, conoce a fondo el problema.

“En la cuestión del suelo del bosque, es muy deleznable, lo cual quiere decir que es muy frágil, que fácilmente se desmorona, es de jal, de arena volcánica; cuando extraes material geológico no sólo afectas áreas de flora y fauna, sino que afectas al mismo suelo, que es lo más importante, ya que si no hay suelo no tenemos nada […] ante esas evidencias, sacamos en los años 90 todos los bancos de material de adentro del área natural protegida; de ahí surgió la gestión ordenada de los bancos de material, los regulamos, fueron las primeras unidades que presentaron estudios de impacto ambiental en la historia del estado, en lo que era la Coese […] lo que hicimos fue proteger el suelo, las condicionantes eran que ese suelo retirado fuera regresado; de ahí nació el desarrollo sustentable de los recursos geológicos: podías sacar el material geológico, sin dañar la propiedad, y más porque el suelo regresaba a su lugar de origen”, refiere el académico del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA).

Pero ese esfuerzo se perdió con el paso de los años, añade. La secretaría en la actualidad ejerce poco control, pues los municipios lo han asumido y hay resultados variables, normalmente malos.

“Pudimos sacar adelante una norma ambiental estatal en de bancos de material, donde ya se dice cómo se debe explotar, y establece que las dependencias vigilaran el cumplimiento, pero qué tenemos ahorita: si te das una vuelta por lo que es la carretera a Nogales [prolongación avenida Vallarta], por donde está el CUCBA, enfrente del bosque, verás los grande paredones que evidentemente están fuera de norma; hay paredones de 25 metros en los que no están respetando nada, donde jamás se ha presentado un inspector, y el terreno queda expuestos a un desprendimiento, a un deslizamiento, y es a la vista de todo mundo, no están escondidos, están por la carretera”, agrega.

A su juicio, el control se perdió en las confusiones burocráticas sobre las competencias. “Se dio la situación donde había confusiones; se decía que la ley en los artículos transitorios señalaba que le correspondía por tantos meses al municipio, hasta que tuviera su Dirección de Ecología; los municipios tuvieron sus direcciones y se estaban echando la bolita; pero además, en la secretaría se hicieron de los estudios de impacto ambiental, un proceso administrativo y ya no técnico, así que me parece que los bancos de material y la estructura para extraer material geológico está prácticamente igual que antes de que la interviniéramos”.

Por alguna razón, “tanto a la secretaría como a los municipios dejó de interesarles el tema desde el punto de vista ambiental; hay un interés administrativo y hay una serie de abusos, empleados que tienen por fuera sus consultorías y ayudan a los banqueros a arreglar los permisos administrativamente, para que salgan aprobados”.

La intención original “era de detener el empuje de la zona urbana; hoy, yo no sé si siga habiendo extracción de material geológico de forma clandestina en el bosque, pero el problema no es solo La Primavera, sino que en esa área de amortiguamiento, que está externa al área protegida; quedarse sin suelo, implica no vegetación, no fauna, cambio en el microclima, y entonces están generando una cantidad importante de polvos, que vienen a aumentar las lecturas, los pocos monitoreos que hacen, de partículas suspendidas totales; las zonas están siendo explotadas y abandonadas sin el cuidado, y les quitan un suelo que va a tardar mínimo 300 o 400 años en regresar, es decir, ni siquiera queda para un uso de suelo urbano, y todo eso es muy grave…”.

León Corrales reconoce que ese panorama desolador se encontró cuando asumió el cargo en 2015, y que salvo por los meses que estuvo fuera, se había alcanzado un alto nivel de control.

“Solamente dos bancos estaban regulares en 2015, con sus licencias actualizadas, así que nos dimos a la tarea de buscar ordenar esto; cuatro bancos que eran irregulares pasaron a ser regulares, y cuál es la ventaja, tiene un dictamen de factibilidad ambiental, así que nosotros como dependencia visitamos una vez al mes los bancos de material, y si están dejando de cumplir con algunas de las condicionantes, les quitamos la factibilidad”, advierte.

El banco de Palo Blanco es el ejemplo de lo que se puede lograr con gestión integral del problema: “cumpliendo con las reglas de una abandono sustentable, hemos logrado esto Palo Blanco, que ya está abandonado, y la tierra va a quedar en condiciones de ser sembrada; una vez que eso quede bien, nosotros les vamos a regresar su fianza, porque esa es la clave de que trabajen bien, que entreguen una fianza que garantice la restitución de las condiciones del terreno”.

¿Cuál es la condición jurídica que aplica Tlajomulco? En el municipio “se tienen operando bancos de material desde la década de los setenta; el estado cede los derechos al municipio aproximadamente en el año de 1998 para regularlos”. De los bancos se extrae principalmente arena de rio, jal, tezontle, tepetate, balastre, basalto.

En 2016 se tenían, para toda la demarcación municipal, ocho bancos regulares, 20 irregulares y siete clandestinos. “Por tal motivo se canalizan los esfuerzos en disminuir esa calidad de estatus en esos bancos y se inicia con una fase de seguimiento a cada uno de ellos exhortándolos en que deben de estar al corriente con la normatividad vigente y elementos técnicos en las áreas de extracción”.

Como producto de la implementación de la estrategia, se logró en 2017 “quince bancos regularizados, cinco irregulares, cuatro clandestinos [tres al borde de La Primavera], tres que siguen inactivos por decisión propia a pesar de que tienen toda su documentación en orden, cinco que se dieron de baja por no tener o alguna otra condición, y tres bancos de material rehabilitados”, listos para reintegrarse a los procesos agrícolas.

Pero Tlajomulco no es Tala, donde la dirección del bosque registra la mayor superficie dedicada a extraer material geológico con hasta 21 explotaciones. Se calcula que 255 hectáreas conforman las extracciones totales del anillo que rodea a la sierra. En buena parte de ellos, sin garantías de que se hagan las cosas como la ley manda.


La norma ambiental estatal
La NAE-SEMADES-002/2003 establece los lineamientos, criterios y especificaciones técnicas con que se debe llevar a cabo la preparación del sitio, la operación y el abandono productivo de los bancos de material de acuerdo al material que se extrae, con la finalidad de mitigar y reducir los impactos ambientales negativos.
Esto incluye criterios de seguridad, franjas de amortiguamiento, estabilización de bancales y taludes, la obligatoriedad de conservar en el predio el material de despalme (cobertura vegetal), la superficie máxima a explotar (10 hectáreas), presentar la evaluación de impacto ambiental y sus condicionantes como requisito indispensable para una autorización.


Claves

Cuatro acciones para regularizar bancos de materiales en Tlajomulco


1. Proceder con los bancos de material clandestinos. “Derivado del Diagnóstico de Bancos de Materiales en el Municipio, se efectuaron las siguientes líneas de acción. Se le proporciono a la Fiscalía Ambiental, el diagnostico con la finalidad de que actuara con los bancos clandestinos, que personal de Gestión Ambiental detecto en recorridos de campo, se proporcionó un mapa en donde están ubicados todos los bancos del municipio en coordenadas UTM, con la finalidad de contar con una localización exacta”.

2. De forma inmediata, “notificarles que se pongan al corriente con sus refrendos los irregulares. Se efectuaron visitas y se les notifico de manera verbal y mediante oficio a todos los bancos irregulares de sus faltantes administrativos y en campo”.

3. Taller de capacitación dirigido a los propietarios, promotores y técnicos responsables de los bancos de material regulares con la finalidad de exhortarlos a dar cabal cumplimiento a la normatividad vigente (septiembre de 2016). “Como parte del Taller que se efectuó se acordó que personal de Gestión Ambiental, a partir de octubre del 2016, realizarían visitas mensuales a cada uno de los bancos de material con la finalidad de proporcionar asesoría y señalar las áreas de oportunidad y mejora en los bancos visitados”.

4. En la periferia de los bancos de material se promueve la reforestación con especies nativas y que de esta manera funcionen como cortinas rompevientos y proporcionen belleza escénica, en 2017 se reforestaron en la periferia de algunos bancos más de 2000 árboles.

Fuente: Dirección de Gestión Ambiental, Cambio Climático y Sustentabilidad


​SRN

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