La cáscara de naranja puede tener más de un uso antes de terminar en el bote de basura.
Su aroma, sabor y composición permiten aprovecharla en distintas preparaciones, además de darle un destino útil como residuo orgánico.
¿Para qué sirve la cáscara de naranja?
Aunque normalmente se desecha, la cáscara concentra algunos componentes que también están presentes en la fruta. Datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos indican que 100 gramos de cáscara de naranja cruda contienen alrededor de 10.6 gramos de fibra dietética.
También destaca su contenido de pectina, una fibra soluble que se encuentra de forma natural en frutas y verduras. De acuerdo con el Servicio de Investigación Agrícola del USDA, las cáscaras de cítricos son una de las principales materias primas utilizadas para obtener este compuesto, que tiene aplicaciones en la industria alimentaria por su capacidad para formar geles.
La piel de la naranja contiene además flavonoides, compuestos fenólicos y aceites esenciales. Diversas investigaciones han estudiado sus propiedades antioxidantes y otros posibles efectos biológicos, pero esto no significa que comer cáscara de naranja permita prevenir o tratar enfermedades. La evidencia disponible no justifica presentarla como un remedio medicinal.
¿Cómo aprovechar la cáscara de naranja en casa?
Una de las formas más sencillas es utilizarla como ralladura. La parte exterior de color naranja puede incorporarse a pasteles, panes, galletas, yogur, avena, ensaladas o algunas salsas para aportar un sabor cítrico más intenso.
También puede secarse para conservarla durante más tiempo. Después de lavarla y retirar el exceso de humedad, puede dejarse secar y posteriormente cortarse en trozos pequeños o triturarse. Así se puede añadir en pequeñas cantidades a distintas preparaciones.
Otra posibilidad es utilizarla para aromatizar bebidas e infusiones. En este caso, el interés está principalmente en los aceites esenciales y compuestos aromáticos de la piel, por lo que no debe confundirse con una preparación medicinal.
Su contenido de pectina también explica por qué la cáscara de los cítricos tiene interés para la elaboración de alimentos. El USDA ha investigado alternativas para obtener pectina a partir de estos residuos y aprovecharla en productos que requieren una textura gelatinosa.
¿Qué hacer con la cáscara si no quieres comerla?
No es necesario que termine directamente en la basura. Una alternativa es incorporarla al composte, aunque debe hacerse de manera equilibrada.
El Servicio de Extensión de la Universidad Estatal de Oregón señala que las cáscaras de cítricos pueden generar dificultades cuando se acumulan en grandes cantidades dentro de sistemas de vermicomposta, debido a las condiciones que necesitan las lombrices.
Por eso, si se utilizan en una composta, conviene mezclarlas con otros residuos orgánicos y evitar que las cáscaras de naranja representen la mayor parte del material. Cortarlas en trozos pequeños también puede facilitar su descomposición.
Antes de aprovecharla, lava bien la naranja
Si la intención es consumir la cáscara, primero hay que lavar la naranja bajo el chorro de agua. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) recomienda lavar las frutas y verduras antes de prepararlas o comerlas, incluso cuando no se vaya a consumir la piel.
La FDA también indica que no se deben utilizar jabón, detergente ni productos especiales para lavar frutas y verduras. Después de enjuagarla, se puede secar con una toalla limpia antes de retirar la ralladura o preparar la cáscara.
Así que la próxima vez que peles una naranja, no tienes que decidir automáticamente que la cáscara es basura. Puede convertirse en un ingrediente para aportar sabor y aroma, aprovecharse en algunas preparaciones o incorporarse de manera adecuada al compost. Lo importante es elegir el uso que mejor se adapte a lo que necesitas y, si va a consumirse, darle primero un buen lavado.
JCM