Cantos de esperanza y utopía

Música

Autodidacta, Armando Chacha dice que su formación estuvo aparejado por su gusto por la literatura.
Refiere que hacia los 17 años compuso su primera canción. (Especial)

Xavier Quirarte

Herencia es una palabra clave en la vocación del cantautor Armando Chacha, nacido en Santiago Tuxtla, Veracruz, descendiente de una línea de jaraneros virtuosos. “Es una herencia que pasa por el aprendizaje de la identidad musical y tradicional en la que nazco ­—reflexiona—. A este impulso inicial en el seno de la familia y de mi pueblo, empieza un aprendizaje que no es solo técnico del instrumento, la guitarra, sino también desde la vida”.

Autodidacta, Armando dice que su formación estuvo aparejado por su gusto por la literatura. Más allá de su formación profesional ­—es antropólogo— ha sido este gusto “por la poesía y por la música lo que me llevó a encontrarme en el dilema de construir mi propio universo sonoro, a tratar de definir lo que yo quería comunicar a través del sonido musical y el sonido musical de las palabras”.

Refiere que hacia los 17 años compuso su primera canción, lo que significó el “inicio de un proceso de aprendizaje y de retransformación de mi propio trabajo, de verlo, oírlo, sentirlo e ir buscando nuevos cauces a mi propia iniciativa creadora, que es un río incesante que descubre nuevas profundidades”.

Chacha destaca el hecho de vivir de la antropología —ha ocupado diversos cargos públicos—, así como de sus labores como promotor cultural, lo que le ha dado plena libertad en su desempeño como músico, lo que le ha posibilitado crear su propio lenguaje. “Nunca me he puesto en el camino del espectáculo o del éxito, lo que me ha permitido desarrollar una obra que comunique ideas, emociones, sensaciones y que provoque al público a encontrar su propia memoria y creatividad”.

El viernes a las 19:30 horas Chacha presentará su disco El barco (Ediciones Pentagrama, 2019) en el Centro Cultural Veracruzano, con canciones que se mueven entre el desaliento y la esperanza.

Explica que en el caso de estas canciones usa el término “lamerse el alma en el sentido de lamer la herida, pero también en el de regocijarse en esa acción. Mis canciones siempre están surcadas por la esperanza y la utopía. La utopía por pensar lo que parece imposible, pero siempre verla como ese faro de Alejandría que te está iluminando”.

CODA

“EL BARCO”
Por el verso habla un mundo; su música… / una fiesta o un drama que nos hiere. / Una canción nos recuerda que somos lo que hemos sido y el otro verso lo que soñamos crear, construir el SER HOMBRES, / de nuevos tiempos, hombres nuevos.


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