Cómo un europeo definió el panorama mexicano moderno

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Miquel Adriá, arquitecto y director de la revista Arquine,configuró un libro que revela la tremenda influencia de Le Corbusier en siete arquitectos mexicanos.
El influyente arquitecto Le Corbusier. (Especial)

Ángel Soto

En el siglo XX, un puñado de arquitectos promovió la idea de construir un nuevo mundo desde la arquitectura y el urbanismo. Entre ellos sobresale uno: el influyente Le Corbusier, quien esbozó una serie de principios que no tardaron en diseminarse y concretarse en el panorama de varios países.

A pesar de que Le Corbusier nunca visitó México, los arquitectos no fueron ajenos al estupor de sus ideas. Ese fenómeno intrigó a Miquel Adriá, director de la revista Arquine y autor de La sombra del cuervo, un libro que examina cómo siete arquitectos mexicanos —Juan O’Gorman, Luis Barragán, Mario Pani, Juan Sordo Madaleno, Augusto H. Álvarez, Pedro Ramírez Vázquez y Teodoro González de León— adoptaron las ideas del urbanista franco-suizo y configuraron buena parte de la estética urbana del México moderno.

En entrevista con MILENIO, Adriá nos cuenta al respecto.

—¿Cómo se explica el impacto de Le Corbusier en México?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa está hecha añicos y hay muy pocas posibilidades de que esto impacte. Quienes estaban cerca de Le Corbusier en esos años huyeron de la dictadura de Franco. En cambio, México era un país en desarrollo y algunos arquitectos entendieron el valor de transformación de ese discurso y lo llevaron a cabo. Así surgieron las primeras obras de Juan O’Gorman, algún modo de entender la arquitectura en Barragán, las unidades habitacionales de Mario Pani y el grueso de la obra de Teodoro González de León.

La modernidad se pensó en algunos restiradores de talleres como el de Le Corbusier en Europa y algunos otros, pero no se llevó a cabo o se llevó a cabo muy parcialmente. En realidad, la modernidad se llevó a cabo en Latinoamérica, especialmente en Brasil y en México.

—Da la impresión de que además de adoptar los principios corbusianos, los siete tenían la necesidad de mexicanizarlos

Lo que propone Le Corbusier en realidad son líneas generales que pretendían transformar el mundo, ideas radicales, muy distintas a lo que era la ciudad clásica del siglo XIX. En México se toman estas ideas, pero sin duda con una cultura tan fuerte —con lo prehispánico por un lado y lo colonial por otro—, se interpretan desde una perspectiva local. Lo que vemos no es literalmente una copia, sino la apropiación de ideas que eran para eso, para diseminarse a lo largo del mundo, porque estaba planteando un cambio de paradigma.


—Según tu planteamiento, el panorama de CdMx se transformó gracias a estos siete personajes

Sí, y por algunos otros que vienen después, pero fundamentalmente sí. Ese es un mapa muy bonito: la ciudad de Ramírez Vázquez, la de Teodoro González de León. En cada uno hay una serie de puntos icónicos que se convierten en referencia urbana, que nos permiten hacer un mapa distinto. La sobreposición de estos mapas nos daría una ciudad muy interesante.

—¿Hay todavía discípulos de los principios corbusianos?

Yo diría que sí, pero ya de tercera generación. Cuando ves la obra de Pancho Serrano, de Aurelio Nuño McGregor y de Buen, hasta el mismo Kalach, sin duda se reconoce un conocimiento profundo de la obra de Le Corbusier, aunque ya no es militante. En el caso de Teodoro ibas a su casa y veías un cuadro de Le Corbusier.

Ahora esta influencia está ahí, pero no es con ese grado de exclusividad, sino que se da con muchas otras influencias.

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