Debemos construir el otro México: Héctor Infanzón

Música

“Mi estilo es muy abierto: jazz, clásico, rock progresivo, música afrocaribeña, huapango y otros géneros”, asegura en entrevista.
El pianista considera que en estos tiempos “no nos podemos atorar en un purismo que no existe”.

Xavier Quirarte

Héctor Infanzón se proclama un hombre de su tiempo, si bien siempre tiene los oídos puestos en los músicos que han enriquecido este arte en diversas épocas y en varios géneros. 

Esto podrá escucharse este 20 de octubre a las 19:00 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris durante la presentación de la Héctor Infanzón Orquesta, que se une a la celebración del centenario de este recinto en el Centro Histórico de Ciudad de México. 

En entrevista con MILENIO, Infanzón advierte que le gusta la sonoridad de orquestas como las de Machito y Pérez Prado, pero con música original”.

El pianista llegará al Teatro de la Ciudad con un repertorio ecléctico que engloba las corrientes musicales por las que ha viajado. 

“Mi estilo es muy abierto, con todas las influencias que me conforman: el jazz y la música afrocaribeña, el rock progresivo y la música clásica, el huapango y otros estilos. El repertorio de la orquesta tiene todos esos géneros”.

Ejemplo de esta propuesta, que pronto se editará en disco, es su pieza “Así eres”, que, explica, “se refiere al mestizaje, a esa pregunta constante de quiénes somos los mexicanos. Después de tantas rupturas, de tantas conquistas, ¿qué somos? Me interesa muchísimo respetar esos momentos históricos, pero tenemos que ir adelante, tenemos que construir el otro México, que ya nos corresponde. No nos podemos atorar en un purismo que no existe”. 

Su pieza “No, porque me acuerdo” honra sitios emblemáticos de Ciudad de México, mientras que “Botica” se refiere a las cantinas, dice entre risas, donde “se preparan brebajes para curar todos los males. Tenemos otro tema que se llama ‘Y si fuera...’, que tiene que ver con las decisiones que diario tomamos, que son infinitas, y una suite dedicada a las rumberas”.

Con su orquesta Infanzón se siente bien arropado porque “las ideas que están en la cabeza cobran vida. Es muy gratificante trabajar con colegas que conocen los géneros que manejo, lo que le da un color muy especial”.


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