Fotogramas

Café Madrid

Son tiempos de cambios drásticos en la industria periodística, que no escatiman en mermar parte de la esencia de la profesión
Un documental que narra la historia de la revista de cine más leída en España, y los cambios que sobrelleva la modernidad (Cortesía Fotogramas)

Víctor Núñez Jaime

No me acostumbro a ir al cine por la mañana. Es raro: uno sale de la oscuridad a una calle ajetreada y llena de luz, con una sensación extraña en el cuerpo después de haberse conmovido o reído o sorprendido o aburrido con la historia exhibida en la pantalla. Y así hay que afrontar el resto del día. A los periodistas, sin embargo, no nos queda otra opción si queremos ver las películas antes de su estreno para contárselas al público o para entrevistar a sus protagonistas y directores. Cuando se trata de una cinta sobre nuestra profesión, además, el material audiovisual cala con fuerza y uno se levanta de la butaca naufragando en un mar revuelto de nostalgias, lecciones y reflexiones (algo que no es exclusivo de los cursis y sentimentales, ¿eh?, porque he visto salir del cine con el rostro desencajado a varios colegas que van de duros por la vida). En los últimos años me ha pasado eso; por ejemplo, con Spotlight o The Post (que aquí se llama Los archivos del Pentágono) y me ocurrió una vez más esta semana con Querido Fotogramas, un documental sobre la revista de cine “más vendida y leída de España” que se estrenará dentro de unos días en el Festival de Cine de San Sebastián. 

Un matrimonio barcelonés fundó Fotogramas en 1946 y la revista se mantuvo como un negocio familiar hasta 2011, cuando los herederos la vendieron al conglomerado internacional Hearts Magazines. Comenzó siendo quincenal, luego semanal y, finalmente, mensual. En medio de la posguerra y el franquismo, sus páginas (que no se escapaban de la censura del régimen) brindaban un infoentretenimiento de gran calidad desde Barcelona, “la única ciudad cosmopolita de la España de entonces. Porque, la verdad, Madrid parecía un pueblo”, dice en el documental Jaume Figueras, uno de los críticos cinematográficos de la publicación que, en sus más de 70 años de historia, ha contado con las firmas de Ángel Casas, Román Gubern, Terenci Moix, Maruja Torres y Enrique Vila-Matas. Cuenta este último: “Al poco de entrar como redactor a la revista, me pidieron que tradujera una entrevista con Marlon Brando que se le había comprado a una periodista estadunidense. Era algo importante porque Brando casi no daba entrevistas, porque esa la íbamos a publicar en español solo nosotros y porque se había pagado una buena cantidad por ella. Al igual que el resto de mis compañeros, mi conocimiento del inglés era muy escaso y, temiendo que me echaran, decidí inventarme la traducción. Fue portada y nadie puso un pero”. 

En la década de 1970, bajo la dirección de Elisenda Nadal, la Redacción ubicada en La Rambla de Barcelona parecía, más bien, un club. “Hacia el mediodía comenzaban a llegar los colaboradores, nos servíamos un café y empezábamos la tertulia que, para los más jóvenes, era una clase magistral. Ahora, en cambio, las redacciones están muertas, con gente que clava la mirada en el ordenador y bebe solo agua. ¡Bah!”, dice Maruja Torres, durante mucho tiempo la reportera estrella de Fotogramas, quien recuerda especialmente la figura y los textos de Terenci Moix, “el único que podía escribir de Sara Montiel. Esa condición puso para escribir en la revista. Le dijo a la directora: ‘Vale, escribo en Fotogramas porque tú me lo pides, pero no permitas que nadie más escriba sobre Saritísima, que el único que la conoce a la perfección soy yo’. Y Elisenda aceptó, claro. Eso y tener que invitarle de vez en cuando a cenar y charlar hasta las tantas”. 

El hilo conductor del filme son las cartas más curiosas que ha recibido la revista por parte de sus lectores. Hay quien exige mayor moralidad en las fotografías o un gran reportaje con todo-todo sobre su actor favorito e, incluso, quien se atreve a pedir la dirección de la actriz de sus sueños para poder cartearse con ella. Las leen varios actores y directores que, a su vez, reflexionan sobre la importancia del cine y la trascendencia de la publicación que cada año, el día de San Juan Bosco, entrega los premios Fotogramas de Plata. Nadie hace referencia, sin embrago, al reciente despido de los miembros de su Redacción en Barcelona y a que, desde este verano, Fotogramas se hace íntegramente con un equipo reducido en Madrid. Tampoco al destino que tendrá su enorme y valioso archivo. Son tiempos de cambios drásticos en la industria periodística, que no escatiman en mermar parte de la esencia de la profesión. Pero uno sale del cine y se topa con un día radiante. 

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