Steve Rothery: “Mi música ha salvado la vida de algunas personas”

Entrevista

Próximo a los 60 años, el legendario guitarrista británico regresa a México; aquí cuenta cómo durante 40 años su instrumento ha sido vehículo para la comunicación y el entendimiento.
“Abrazar al prójimo desde el alma. Si tan solo puedes hacer eso con tu música, será uno de los actos de comunicación más nobles"

Laberinto

Juan Carlos Villanueva


Cuando Steve Rothery toma su guitarra Squier Standard Stratocaster es señal de que un alud emocional se aproxima: “Recuerdo la última vez que estuve en México y vi a gente en el público llorar cuando tocaba los solos de ‘The Great Escape’ (del disco Brave de Marillion)”.
¿Qué se siente conmover a quien te escucha?, pregunto a Rothery: “Abrazar al prójimo desde el alma. Si tan solo puedes hacer eso con tu música, será uno de los actos de comunicación más nobles y hermosos que puedas hacer como ser humano”.
Durante 40 años Steve Rothery —nacido en Brampton, South Yorkshire, Inglaterra— ha empleado su instrumento como vehículo que nos conduce por paisajes enternecedores, poéticos e infinitos. “Siempre he creído que nos reflejamos en el dolor. La sensación de aislamiento y de congoja son emociones universales. Esa es la base melódica de la música que he hecho junto a Marillion. No se trata de un drama, sino de compasión: el acto de reflejarse en el otro. Es una catarsis. Cuando hicimos Brave, muchas personas, sobre todo mujeres, nos agradecían porque ese disco las había salvado del suicidio”.

Si pensamos que infancia es destino, ¿cree que el niño que fue determinó su forma de comprender la música y el arte?
Es complicado decirlo; muchos músicos han tenido infancias difíciles. Mis padres se separaron cuando tenía cinco años, así que tuvimos que mudarnos al pueblo más próximo, un lugar pequeño y extraño. No teníamos coche, vivíamos aislados. Tuve dos amigos en ese pequeño pueblo donde crecí. Supongo que fui un niño un tanto soñador y quizá eso influyó en mi manera de crear. Pasar ese tiempo a solas me permitió ser introspectivo y soñador.



En estos 40 años junto a Marillion, ¿cuáles han sido los momentos más gratificantes?
La primera vez que te pagan por tocar, la primera vez que escuchas tu canción en la radio, la primera vez que entras a una tienda de discos y ves el tuyo en el mostrador. Se siente bien tu primera aparición en televisión. Recuerdo que fue en Pop of the Tops, y fue una experiencia muy bizarra ver a jóvenes tratando de bailar tu música y más porque no éramos una banda comercial. La primera vez que tuvimos lleno total en un estadio en la gira del Misplaced Childhood. Cuando tocamos con Queen a mediados de los años ochenta; jamás olvidaré cuando llegamos al estadio en helicóptero y vimos a un mar de personas que iban a escucharnos.

Recuerda su experiencia junto a Queen. Parece que las nuevas generaciones están destinadas a conocer a las leyendas del rock a través del cine.
Vi la película Bohemian Rhapsody. Creo que hicieron un muy buen trabajo. Es curioso ver a actores interpretando a gente que conocimos muy de cerca. Me parece que es una versión para satanizar a Freddie Mercury en cuestión de lealtad hacia sus compañeros. El verdadero Freddie Mercury era excesivo y extravagante. Era una persona muy hermética; no cualquiera podía tener acceso a él. Tenía su círculo de amigos muy estricto y cerrado. Aunque nosotros tocamos con ellos, solamente Fish, ex cantante de la banda, pudo acercarse.

Está por cumplir 60 años. ¿Piensa en la muerte? ¿El paso del tiempo afecta su manera de crear música?
La finalidad de hacer música es mantenerse vivo aun cuando ya no estés en este planeta. La idea como músico es que tu obra sea funcional o signifique algo para alguien más. Puede parecer un poco de arrogancia, pero la idea es que con tu música logres la inmortalidad. Una de las más grandes bendiciones que he tenido con mi obra es haber salvado la vida de algunas personas.

Además de su carrera en solitario con su disco The Ghost of Pripyat, de 2014, ¿ha considerado extender su carrera a más colaboraciones?
He estado trabajando con Steve Hackett (ex guitarrista de Genesis) en un proyecto que arrancamos desde hace cuatro años. Tenemos ya algunas piezas compuestas y pienso que en este 2019 puede quedar listo. Estaré en Berlín para febrero, trabajando con Thorsten Quaeschning de Tangerine Dream en un disco instrumental, y creo que estará interesante. También realizaré un disco instrumental llamado Space Theme, que es algo parecido a una banda sonora, que será tocado en La Silla, en los observatorios astronómicos de Chile, durante el próximo eclipse.


En su próxima visita a México interpretará el disco Clutching at Straws, que grabó junto a Fish, entre otros clásicos de los primeros años del grupo. ¿Qué escucha en esas grabaciones?
Es extraño porque escribí la mayoría de esa música y nunca más volvimos a tocarla. Pienso en canciones como “Incubus”, “Freaks” o “Fugazi”. Me da mucho gusto volver a interpretarlas; es una forma de reconectarme con ellas, de resucitarlas. Eran melodías profundas y sólidas. Cuando escucho al chico que fui tocando esas guitarras, me doy cuenta de lo fugaz del tiempo. No queda más que disfrutar el momento.

¿Cuál sería su mejor obra?
Es complejo poder encontrar tu momento cumbre. Siempre he tratado de no hacer lo obvio: hay tantos guitarristas en el mundo tocando los mismos acordes de la misma manera. Si tuviera que elegir una canción que resuma mi esfuerzo sería precisamente “The Great Escape” de Brave, un tema que captura la esencia de Marillion. La canción tiene cuatro secciones completamente diferentes que convergen en una sola. Es un gran trabajo de guitarra, una gran canción.




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