Mick Jagger, el supremo egocéntrico: Philip Norman

Música

“Entre nuestros tesoros nacionales están el whisky escocés, Shakespeare, la Familia Real y, por supuesto, los Stones”, señala el biógrafo del cantante.
Le gustaban mucho las drogas, pero también tiene una estricta autodisciplina. (Foto: EFE)
El líder de sus satánicas majestades cumple hoy 75 años. (Especial)

Xavier Quirarte

Acaso Mick Jagger pueda afirmar: "Los Rolling Stones soy yo". Su contemporáneo, Philip Norman, autor de la biografía Mick Jagger (Anagrama, 2012) recuerda que "en los años sesenta era el más inestable de los grupos de pop en Inglaterra. Brian Jones había aparecido muerto en su alberca, algunos de ellos habían ido a la cárcel y tuvieron que dejar Gran Bretaña. Estaban en bancarrota. Su futuro no era promisorio". 

Sin embargo, dice el periodista, novelista y dramaturgo en entrevista telefónica para MILENIO, "fue Jagger quien realmente los mantuvo juntos. De ser considerados personajes nefastos —que sí lo eran—, ahora son un tesoro nacional, incluso mundial". 

Larga vida la de este tesoro mundial de la música, que el verano del próximo año celebrará su gira No Filter, a iniciarse en Dublín el 17 de mayo. Una historia que comenzó con sus primeros conciertos en 1962 y parece no tener fin. 

El guitarrista Keith Richards declara en el sitio web de la banda:

"Yo no pensaba vivir hasta los 50 años, ya no digamos con los Stones, realmente es increíble. En este sentido estamos viviendo tiempo prestado",

Hoy, 26 de julio, cumple 75 años Mick Jagger, un músico envidiado en la historia del rock por quienes no pudieron aguantarle el paso —por no hablar de los que se quedaron en el camino—. Saludemos a ese "supremo extrovertido —como lo define Norman—, que prefiere la discreción (...), un supremo egocéntrico a quien no le gusta hablar de sí mismo".

El frontman ha salvado la nave Stones de muchos naufragios, sin duda. El periodista lo atribuye a que "hace gimnasia y muestra una estricta autodisciplina. Le gustaban mucho las drogas, lo que es irónico, porque fue uno de los drogadictos más famosos en la historia de los sesenta pero tiene un carácter disciplinado y mantuvo unido al grupo: todos ellos se volvieron muy íntimos". 

Pero musicalmente, agrega el también autor de célebres biografías de John Lennon, los Beatles, Buddy Holly y Paul McCartney, "quien es el verdadero estrella de rock es Keith Richards, un héroe de la guitarra (realmente, un ídolo de todos los héroes de la guitarra). Y los demás son esenciales —como en los grupos verdaderamente grandes—: son personajes diferentes que atraen a diferentes sectores del público". 

Norman refiere que el bajista Bill Wyman es un personaje que se ve "muy solemne, muy quieto. Y luego está el baterista, Charlie Watts, un tipo sencillo, como es el caso de Ringo Starr en los Beatles. El paralelismo entre los Beatles y los Stones es muy fuerte: Lennon y McCartney son una mancuerna en la música pop similar a la de Jagger y Richards". 

Jagger durante un concierto en Roma.

—Los conciertos de los Stones, a diferencia de otros grupos de su época, llaman la atención de diferentes generaciones. 

Lo que es extraordinario. Hubo un tiempo en que a sus conciertos asistían sólo sus contemporáneos, pero ahora se ve bien que incluso vayan los jovencitos de menos de veinte años. Los vi hace un par de años en un festival y los más jóvenes estaban muy cerca del escenario para ver a los Stones. 

—Son un tesoro nacional, tanto como Shakespeare, escribió en su libro. ¿Todavía piensa así?

Bueno, sí, de manera diferente. Hay algunos tesoros nacionales, como el whisky escocés, Shakespeare, la Familia Real y, definitivamente, los Stones están ahí. 

—También son una empresa. 

Sí, es un negocio, y muy bien organizado. Jagger estudió economía y, en cierto punto de la carrera del grupo, dejaron de tener un agente convencional para tener un agente de negocios (que no ha cambiado en muchos años). Y esto se debe a Jagger, quien realmente ha sido el director general de Rolling Stones Inc. 


—Aunque Jagger dijo que nunca querría ser como un Elvis avejentado en el escenario, sigue disfrutando cada concierto. ¿Piensa que disfruta demasiado los reflectores? 

Claro, le encanta ser Mick Jagger y no quiere parar. De hecho, realmente es grotesco que este hombre en sus setenta y tantos años todavía suba al escenario como si fuera un adolescente, lo que es realmente extraño para un hombre que tomó tantas drogas en los años setenta. Pero la gente quiere verlo, quiere escucharlo. 

—¿Cuál ha sido su relación con Jagger y cómo lo describiría?

Un biógrafo nunca debería estar relacionado con el sujeto de quien escribe. Cuando escribí este libro, me di cuenta de que lo admiro más de lo que me imaginaba. Sin duda es un gran autor de canciones y un intérprete de la armónica muy bueno, realmente bueno. Hay momentos en la historia en los que se comportó muy mal, pero en otros mostró un gran valor, como en el Festival de Altamont. La mayoría de las bandas corrieron por su vida cuando los Ángeles del Infierno empezaron a golpear a la multitud. Jagger terminó su actuación; a pesar de que le habían pedido que pararan, siguieron tocando, porque, si no, la trifulca habría sido mayor. 

—¿Cuál es su disco favorito?

Mi álbum favorito siempre ha sido Aftermath (Decca, 1966), porque hay algo realmente experimental, Brian Jones era un músico muy brillante. Mi canción favorita es "Under My Thumb", de este álbum, en el que Brian toca la marimba. En ese punto de su carrera realmente estaban desafiando a los Beatles y la música tenía una naturaleza experimental. Pasaban de ser una banda de covers a escribir material original. Aftermath es un gran álbum. 


—¿Le gustan los discos de Jagger? Da la impresión —igual que con los discos de Richards—, de que son como una especie de affaires para tomar aire y luego volver con los Stones (es decir al matrimonio). 

Sí, eso es cierto, porque se dan cuenta de que el futuro está en los Stones, donde han hecho una fortuna. Los Stones fueron un banda de sencillos, en lugar de una banda de álbumes, aunque algunos de ellos son verdaderamente grandes. Si los Beatles hacían grandes álbumes, los Stones hacían grandes sencillos. 

—¿Cuál ha sido el mejor concierto de los Stones al que ha asistido?

Bueno, no he asistido a tantos. A principios de los ochenta fui a su gira por Estados Unidos como periodista, lo que es muy difícil, porque es muy duro para los medios y no quieres repetir la experiencia. Los vi al mero principio de su carrera en el norte de Inglaterra y fue bastante emocionante escucharlos con Brian Jones. 

—Empezó su carrera casi al tiempo que surgían los Stones, ¿cómo era la escena en esos días?

Se volvieron famosos después de los Beatles, eran los anti-Beatles. Su agente, Andrew Oldham, que trabajaba para Brian Epstein (agente de los Beatles), se dio cuenta que estos eran demasiado prudentes, muy aceptables para los padres y los abuelos, así que hizo de los Stones unos chicos malos. Si bien eran unos muchachos normales que querían tocar el blues y eran muy serios al respecto. 

—Usted afirma que los Beatles y los Stones son parte de la misma historia épica, ¿por qué?

Ambos estaban muy involucrados. Se hablaba de que eran enemigos, pero realmente eran grandes amigos. Jagger se llevaba muy bien con John Lennon, y de alguna forma eran similares.

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