Roland Kirk era un músico cautivador: Adam Kahan

“La gente no tiene forma de encasillarlo porque abarca mucho”, dice el director del documental The Case of the Three Sided Dream.

Portada del disco Now Please Don’t You Cry, Beautiful Edith.
Ciudad de México /

Por su alto grado de originalidad, que lo llevó del jazz tradicional al free, pasando por diversos géneros, más su aspecto extravagante, alguna vez el crítico Gene Santoro dijo: “Si Rahsaan Roland Kirk no hubiera existido, alguien —tal vez Charles Mingus— tendría que haberlo inventado”.

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Pero Kirk (1936-1977) no necesitó ser inventado. Ciego desde los dos años por la negligencia de una enfermera que equivocó la dosis del tratamiento que le aplicaban en los ojos, veía —y escuchaba— más allá de lo evidente. Capaz de tocar tres instrumentos de viento a la vez y con un arsenal a la mano, que incluía flautas, silbatos, castañuelas, sirenas, tambores, timbres de bicicleta y todo lo que pudiera sonar, muchos lo calificaban de acto circense.

Pero su discografía y algunos videos muestran las virtudes del jazzista visionario que alguna vez dijo: “Trato de ser un músico y representar todas las fases de la música”. Escuchar su música es una experiencia irresistible, como le ocurrió al cineasta Adam Kahan, director del documental Rahsaan Roland Kirk. The Case of the Three Sided Dream.

En entrevista, Kahan dice que no lo conocía hasta que se encontró con un disco de éxitos en una venta de garaje en San Francisco. “Adquirí otros discos y empecé a leer historias sobre él, así como las notas de los discos escritas por su productor Joel Dorn. Entre más leía sobre él más se daba cuenta que era un músico cautivador”.

Kahan logró la colaboración de su familia luego de un proceso lento y largo. “Llegas a ellos como un extraño y quieren estar seguros de que la persona que aman esté representada de manera apropiada y que vas a realizar un buen proyecto. La primera persona con la que me puse en contacto fue Joel Dorn, quien fue muy accesible y me abrió muchas puertas. Hice muchas entrevistas con su viuda Dorthaan Kirk y con su pianista Ron Burton, el músico que trabajó más tiempo con él, y con muchos otros músicos”.

—¿Cómo abordó la cinta?

Todos los entrevistados estuvieron de acuerdo en que su legado está en su música y sus presentaciones en vivo. Todos dijeron: tiene que ser sobre la música, porque eso era Rahsaan. Es una película emocional donde dejo que suene mucho la música, que no se ve mucho en los documentales de hoy en día.

—No hay entrevistas con expertos.

No, porque no quería respuestas académicas. Tampoco hay un narrador. La historia está contada en palabras del propio Kirk. Es un proyecto de pasión: hay mucha pasión por Rahsaan, no sólo de mi parte, sino de todos los que participaron, lo mismo que el público que la ha visto y le ha encantado.

—¿Por qué Kirk no es reconocido?

Se debe a que no es un músico que se pueda entender fácilmente. No es músico de jazz normalo un músico de blues o de rock. Incluso en el jazz no es un músico tradicional, pero tampoco avant garde. Todavía es un misterio para mí. La gente en general no tiene forma de encasillarlo porque abarca mucho. Pero si te tomas el tiempo de escuchar, es un músico muy accesible e interesante.

  • Xavier Quirarte
  • xavierquirartenuevo@gmail.com
  • Es autor de Ensayos de jazz y literatura (Editorial Doble A), es coautor de Por amor al sax y John Coltrane. Periodista especializado en jazz, rock y música contemporánea, sus textos han aparecido en los periódicos El Nacional, La Crónica y Milenio, y en revistas como Casa del Tiempo, Rock y Pop, Sólo Jazz & Blues, Círculo Mixup, La Mosca en la Pared, Cine Premier, Dos Filos, Sacbé y otras

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