Reivindican aportación de escritoras en el siglo XX

En su ensayo, Liliana Pedroza reúne 502 autoras nacionales.
Las antologías incluyen autoras para cumplir con la cuota de género. (Héctor Téllez)

Jesús Alejo Santiago

Hay una certeza en la escritora y ensayista Liliana Pedroza: cuando menos la tercera parte de la literatura escrita en las últimas tres décadas fue realizada por mujeres, si bien las antologías no alcanzan a reflejar esa presencia.

Ello está presente en el trabajo que se conjunta en Historia secreta del cuento mexicano. 1910-2017 (Editorial UANL, 2018), libro donde reúne a 502 escritoras y más de 800 títulos, que no eran consignados dentro de los cánones de la literatura mexicana.

“Se trata de un catálogo que, al mismo tiempo, es una forma de decir aquí hemos estado, aquí están, porque las políticas culturales no las han incluido ni en los congresos, ni en las mesas de escritores, y en las antologías estamos como una cuota de género. Siempre estamos como si nos hicieran el favor de integrarnos”, a decir de la cuentista y doctora en Literatura Hispanoamericana.

El trabajo desarrollado por Pedroza tuvo como requisito que las autoras hubieran escrito cuando menos un libro de cuentos en el país o en el extranjero. Si bien encontró otros tres catálogos de cuento mexicano anteriores a su volumen, “me doy cuenta que no hay una investigación exhaustiva sobre las mujeres y cuando ya se hace un análisis de estos catálogos, los críticos no las mencionan”.

“Emanuel Carballo, en un catálogo publicado en 1988, no menciona a ninguna mujer, aun cuando él fue un gran defensor de la obra de Elena Garro.”

La recopilación de Liliana Pedroza inicia con Simplezas, de Laura Méndez de Cuenca, una recopilación de 17 cuentos aparecida en 1910. Con esta inclusión la ensayista apuesta por recordar que las mujeres no están debidamente representadas en la literatura mexicana.

“He visto antologías con 20 escritores y una mujer, lo que es más una cuota de género, más que un verdadero interés de la narrativa y de los intereses temáticos y estilísticos del sector, sin que, además, se tome en cuenta como literatura femenina, con una etiqueta, como si no fuera literatura universal”.

En el ensayo se encuentran nombres poco conocidos para la mayoría de los lectores, pero cuyas obras ofrecen una alternativa, como Dolores Bolio, María Elvira Bermúdez o Laura Madrigal, junto a los de Elena Garro, Rosario Castellanos o Elena Poniatowska.

“Siempre se ha pensado que la literatura son los temas masculinos y que los asuntos que históricamente han tenido las mujeres desde el ámbito doméstico no son literatura: las mujeres escriben sus diarios para sus hogares”, destacó Liliana Pedroza.

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