'Rojo amanecer': la censura a 50 años del 2 de octubre del 68

Cine

El director, que recibirá la Medalla Cátedra Ingmar Bergman, dice en entrevista con MILENIO que le "gustaría hacer una película sobre una sociedad más igualitaria".
Jorge Fons es también autor de películas como 'Los albañes' y 'El callejón de los milagros'. (Foto: Patricia Curiel | MILENIO)

Patricia Curiel

Jorge Fons (Tuxpan, Veracruz, 1939), autor de películas emblemáticas ligadas a los problemas sociales de México, será reconocido con la Medalla Cátedra Ingmar Bergman por su contribución al cine y al teatro. La ceremonia se llevará a cabo este 30 de agosto a las 17:00 horas en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario.

El director de Los albañiles, El callejón de los milagros y Los Cachorros, representó en Rojo amanecer el movimiento del 68 en México en sus momentos más álgidos, incluido el 2 de octubre. A propósito del 50 aniversario de ese acontecimiento, Fons habla en entrevista con MILENIO sobre los cambios sociales que se han dado en el país, la censura en el cine y el impacto de los movimientos sociales en nuestros días.

—¿Cómo cambiamos como sociedad después del 68?

La sociedad se planteó cosas nuevas, pero también cosas que tenía olvidadas y escondidas. En el 68 se rompió con mucha hipocresía; en todo ese movimiento de los sesenta, que culminó en el 68, no solamente en México sino en muchas partes del mundo, se pudo observar una especie de ruptura. Un despertar a nuevas formas de aspiraciones: de mayor democracia y de mayor libertad a despojarse de muchas creencias.

La forma en la que culminó el movimiento del 68 el 2 de octubre fue un golpe muy duro a la sociedad que le hizo darse cuenta de las formas del sistema. Un sistema cuyas principales características son la injusticia y la desigualdad. Ahí empezó la gente a madurar esa conciencia.

—¿Cómo percibimos los movimientos sociales después del 68?

El 68 fue un parteaguas: empezó a desmoronarse la ingenuidad. La gente empezó a hacerse más preguntas y a participar de manera más activa. Se dio cuenta de que estaba asediada por un poder que no quiere que la sociedad despierte. Pasaron 50 años para que se diera un cambio —por lo menos electoral— importante. Ahora queda uno a la espera de que se cumplan todas esas expectativas. 

"Lo que narra 'Rojo amanecer' es la tragedia, la expresión más violenta del régimen".

Jorge Fons

Cineasta

—¿Cómo recibió el gobierno la película?

Rojo amanecer era una cinta que aspiraba a ir a las taquillas. Había documentales muy serios y buenos que habían contado, desde adentro, el movimiento del 68 y la culminación del 2 de octubre. También había mucha literatura y expresiones artísticas que lograron contarnos cómo sucedieron las cosas. 

El cine siempre ha sido reprimido por una censura, por lo menos en aquellos años, porque en todos los medios expresivos que llegan con mayor facilidad a la gente, se quería detener la información.

Se intentó que la película no saliera, por eso estuvo enlatada un buen tiempo hasta que finalmente pudo exhibirse. También había una censura previa. Por ejemplo yo tenía el guión y cuando se lo ofrecía a los productores me decían: "¡No, estás loco! ¿El 68? No, no me interesa". 

Cuando imprimen ese control a tal grado, muchas veces no se necesita prohibir con palabras o de manera abierta. Incluso se empieza a actuar desde la autocensura. Siempre tiene uno que tener la antena muy arriba para darse cuenta de que eso actúa permanentemente en los miembros de la sociedad.

La expresión artística o ideológica debe ser libre para que haya un desarrollo individual y social. Ahí es donde la censura que aplica un sistema puede ser muy dañina.

—¿Sobre qué movimientos hablaría si hoy hiciera Rojo amanecer?

Sigue siendo la desigualdad y la injusticia. El mundo se ha limpiado de máscaras: se van cayendo y el sistema va dejándose ver como es. La sociedad está viendo esa gran división que existe entre quienes tienen todo, que son cada vez menos, y los que no tienen que son cada vez más. Cada vez va siendo más claro para todos que el empuje de la democracia no es suficiente para rescatar un camino digno y verdaderamente aliviador de la realidad actual.

Lo que narra Rojo amanecer es la tragedia: la expresión más violenta del régimen para reprimir. Me gustaría hacer una película donde haya visos de que el camino se endereza, donde haya visos de búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria. Esa sería la gran aspiración para hacer cine ahora. Esa sería la película.

—¿Qué significa recibir este reconocimiento?

Es un gran reconocimiento a mi obra. Uno siempre lo juzga inmerecido, pero también lo considero un honor por venir de mi alma máter, de la máxima casa de estudios en donde me formé. La cátedra es una entidad que en pocos años ha realizado una labor muy interesante. Todo eso hace que la presea esté llena de significados muy respetables para mí.


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