Solicitan inmueble para proteger tesoros nacionales

Los únicos que cuentan con bóvedas de este tipo son los de Antropología y de Arte Moderno.
Bomberos brasileños aún reportan riesgos en el recinto devastado el pasado domingo. (Carl de Souza/AFP)

Jesús Alejo Santiago y Leticia Sánchez Medel

El equipamiento y los cursos para preparar a los trabajadores de los recintos culturales con simulacros son fundamentales para salvaguardar el patrimonio de cualquier siniestro, pero “llegó la hora de replantear una opción que se presentó alguna vez al extinto Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta): construir “un espacio determinado para resguardar los tesoros nacionales”.

“Un inmueble perfectamente edificado, con todas las normas, leyes y protocolos que se requieren para mantener aislado de fuegos, inundaciones y sismos a nuestro patrimonio”, señaló a MILENIO Walther Boelsterly, director del Museo de Arte Popular (MAP).

De acuerdo con quien también fuera director el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), es indispensable tomar en cuenta que dado que la gran mayoría de museos en México no está en inmuebles creados para tal función, “no se cuenta con las especificaciones reales requeridas para salvaguardar las bodegas y la obra ante siniestros de esta naturaleza”.

El Museo Nacional de Antropología (MNA) es uno de los pocos recintos que cuenta con una bóveda diseñada desde su construcción, en 1964, mientras que el Museo de Arte Moderno (MAM) construyó hace apenas unos años un lugar específico para preservar su acervo; sin embargo, la mayoría de los espacios museísticos ocupan inmuebles que no fueron construidos para cumplir una función como museos, sino que fueron posteriormente adaptados.

Con el antecedente de que trabajadores del INAH denunciaron que la Biblioteca del MNA tenía goteras, así como algunas de las salas del museo, por falta de impermeabilización, el director del recinto, Antonio Saborit, indica que se trabaja en ello, que ya llevan impermeabilizado un 60 por ciento del techo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.

LA CAPACITACIÓN DEL PERSONAL

Con ello, resaltó Saborit, el recinto cuenta con instalaciones en buen estado, sobre todo su sistema eléctrico y su protocolo de emergencias; cuenta incluso con monitoreo permanente del Programa México Seguro contra Desastres.

Empleados de seguridad reciben su capacitación antes de llegar al museo y una vez en él, se hace por medio de la subdirección de Protección y Resguardo del museo, destacó el director del MNA.

“Contamos con el apoyo de la subdirección de Protección Civil Del INAH, con la brigada interna de Protección Civil del museo y con la Comisión Local de Seguridad y Salud también del museo. Se cuenta asimismo con una presencia constante del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México”.

En el caso de los museos del INBA, existe un protocolo de protección civil que atiende a sus visitantes y a los de teatros de la dependencia, así como a los alumnos en las escuelas y a los investigadores.

Para garantizar la preservación y permanencia de las colecciones y acervos, además de sus inmuebles, se aplica un protocolo de seguridad con el personal y especialistas de una empresa externa.

Desde la perspectiva de Walther Boelsterly, es fundamental preparar a todo el personal de un museo, desde la dirección hasta la intendencia, para saber manejar los siniestros, tener bien calibrados los extinguidores, incluso que sean los adecuados, porque los hay para papel o plásticos, “que resisten mucho más a ciertas sustancias”.

“A partir de 1985 hacemos simulacros de sismos, pero no tomamos conciencia de que se deben hacer para otros siniestros, como los incendios, que pueden ser más comunes y los tenemos un tanto olvidados. Y para ello se requiere de una inversión importante”, a decir del director del MAP.

PESADILLA EN BRASIL

Bomberos brasileños controlaban aún este miércoles rescoldos del incendio que el domingo devastó al Museo Nacional de Río de Janeiro, en tanto que personal especializado definía normas para la eventual recuperación de piezas bajo las cenizas.

“Todavía hay focos de incendio”, dijo un portavoz del Museo a AFP, los cuales son atendidos por equipo integrado por 12 bomberos, de cuatro unidades.

NOTAS MÁS VISTAS