La ironía que podría eliminar la librería más icónica de NY

Libros

Una propuesta de las autoridades neoyorquinas busca proclamarla Monumento Histórico, pero sus dueños se oponen con tenacidad férrea a esa designación.
La icónica fachada de la librería The Strand. (Facebook: Strand Book Store)

Ángel Soto

La librería The Strand, una de las joyas culturales de Nueva York —y quizá del mundo— podría estar en peligro de desaparecer a causa de una desafortunada ironía. 

Su historia se remonta a 1927, cuando Benjamin Bass, emprendedor y apasionado lector de 25 años, fundó una modesta librería de viejo en la Cuarta Avenida, que luego conformaría el Book Row (Paseo de los libros), un excepcional conglomerado que, con sus 48 tiendas de libros, se extendía seis cuadras.

En 1956, The Strand fue reubicada en el 826-828 de Broadway, donde permanece hasta la actualidad, como una de las 78 librerías que sobreviven en Nueva York.

Con toda esta historia a sus espaldas, ha tenido que sortear varios desafíos —la alarmante aparición de Amazon entre ellos—, pero la buena gestión de Fred Bass (hijo de Benjamin) hasta su muerte en enero pasado y la de su hija, Nancy, ha mantenido la librería a flote.

Visitada tanto por las figuras más notables de la literatura como por celebridades y turistas atraídos por su longeva fama, que incluye múltiples apariciones en películas y series, The Strand es, más que un icono, un patrimonio cultural indiscutible de la ciudad.

Hace poco, la Comisión para la Preservación de Monumentos Históricos de Nueva York anunció su intención de oficializar ese calificativo, que hasta ahora permanece en el terreno simbólico. El único problema es que la familia Bass no desea que The Strand adquiera esa designación.

¿Por qué? Nancy Bass Wyden, actual propietaria de la librería, explica que un nombramiento como ese significaría “un golpe mortal” al negocio que su familia ha mantenido durante 91 años.

“La designación limitaría nuestras oportunidades de sobrevivir como un destino turístico, de alojar discusiones entre autores y poner buenos libros en manos de los lectores”, se lee en un manifiesto en el sitio oficial.

Durante una audiencia pública celebrada hace unos días, Nancy Bass expuso su caso ante la comisión.

“The Strand es una de las últimas grandes librerías que marcaron el desarrollo económico al sur de Union Square. Somos los últimos por una razón. Por favor —pidió— no destruyan The Strand al agregar más burocracia, restricciones y gastos innecesarios, haciéndonos más lentos justo cuando necesitamos ser más contundentes”

Y sentenció:

“En su intento por preservar la historia, quizá terminen destruyendo una parte de la ciudad.”

Según el manifiesto, la librería necesita flexibilidad para hacer mejoras necesarias en el futuro, de modo que “por cada reparación, The Strand tendría que pasar por toda la burocracia de la comisión […], lo que se añade a los gastos necesarios para mantener viva la librería".

La postura de Nancy Bass Wyden ha sido respaldada por escritores como Art Spiegelman, autor de la aclamada novela gráfica MAUS, y Fran Lebowitz.

La Comisión para la Preservación de Monumentos Históricos de Nueva York anunciará su decisión a principios de 2019, de acuerdo con un reporte del New York Post.

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