A veces, el beisbol se encarga de que nos acordemos que es un deporte impredecible, en el que nada está escrito hasta el último out. La edición número 122 de la Serie Mundial podría ser calificada como una anomalía en la historia reciente de las Grandes Ligas.
Por segunda vez en el último siglo, el Clásico de Otoño enfrentará a dos novenas que buscan inaugurar sus vitrinas. Los Milwaukee Brewers y los Tampa Bay Rays están a las puertas de ganar el primer trofeo del comisionado de su historia y recompensar a aficiones fieles en los llamados mercados pequeños de Estados Unidos.
Lo que para algunos podría parecer una Serie Mundial de nicho por no tener el gran número de aficionados que tienen equipos como Los Angeles Dodgers o New York Yankees, la realidad es que se vuelve en un gran recordatorio de cómo se juega la pelota de forma inteligente: los Rays y los Brewers han alcanzado la cima del beisbol profesional operando con recursos limitados, desafiando aquella idea de que el éxito está condicionado a las nóminas más caras.
Lejos de tratarse de una casualidad efímera, su presencia en el Clásico de Otoño es el resultado de una planificación detallada, el desarrollo constante de su talento joven desde el draft, así como contrataciones internacionales acertadas y una cultura organizacional que apuesta por la estabilidad y la innovación en sus estrategias.
Porque cuando parecía que los billetes iban a abrir la senda a un tricampeonato de los Dodgers, los Brewers tomaron su revancha en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y demostraron que su dominio en el standing no fue fruto de la casualidad; en tanto, los Rays también siguieron confiando en su núcleo formado en casa y vencieron a unos Cleveland Guardians que también pueden tener la etiqueta de equipos modestos con grandes aspiraciones.
La Serie Mundial de los mercados pequeños
Es normal pensar que las Grandes Ligas se manejan conforme al gasto salarial y que, entre más alto sea, la tasa de éxito será mayor… pero Milwaukee y Tampa Bay les recordaron a los otros 28 equipos y al resto del mundo de que la eficiencia operativa puede superar cualquier restricción en términos de presupuesto.
Durante la temporada regular de 2026, Milwaukee ocupó el décimo noveno puesto en la nómina sujeta al impuesto de lujo (154.71 millones de dólares), mientras que Tampa Bay se situó en el vigésimo séptimo lugar (113.23 millones de dólares), bastante lejos de los Dodgers (433.06 millones de dólares).
A pesar de estas limitaciones económicas, ambas organizaciones finalizaron el rol regular con los mejores récords en sus respectivos circuitos, una prueba del gran nivel de pelota con el que contaban para pelear en octubre, cuando solo están los mejores equipos.
Sus éxitos de temporada regular ponen en entredicho el argumento de que los equipos de mercados pequeños están condenados a la irrelevancia en el sistema actual de la MLB. Mientras que los Brewers han logrado clasificar a la postemporada en ocho de los últimos nueve años, los Rays registran seis apariciones en los playoffs y tres títulos divisionales en las últimas ocho campañas.
"Se siente muy bonito", admitió Junior Caminero, una de las figuras de Tampa Bay, durante los festejos en Tropicana Field, tras barrer a Los Ángeles. "Hace un año, estaba viendo la serie de los Dodgers. Hoy en día, poder ir a la Serie Mundial es algo increíble".
La consistencia competitiva de ambas organizaciones nos recuerda que el rendimiento en la postemporada se debe a la calidad de sus procesos internos y no solo a la magnitud de sus inversiones salariales.
Selección, desarrollo y aciertos de Milwaukee
Los Brewers se transformaron en una potencia consistente de la Liga Nacional gracias a una reconstrucción estructurada en diferentes etapas. El punto de inflexión ocurrió en enero de 2018 cuando adquirieron al bateador designado Christian Yelich por medio de un traspaso con los Miami Marlins.
En su primera temporada en Wisconsin, Yelich obtuvo el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional y se convirtió en la piedra angular del equipo. A finales de la temporada regular de 2026, la directiva reconoció su liderazgo otorgándole el nombramiento de capitán de la franquicia, un honor inédito en la historia de la institución.
Además del impacto de Yelich, el departamento de Scouting y Desarrollo de Jugadores de Milwaukee fortaleció su sistema de sucursales a través del draft amateur. Entre 2018 y 2023, la organización seleccionó a pilares fundamentales del actual roster, como el segunda base Brice Turang, el lanzador Aaron Ashby, el jardinero Garrett Mitchell y otros prospectos que hoy consolidan el núcleo del equipo.
Asimismo, la gerencia general apostó por el mercado internacional en enero de 2021, al firmar al jardinero venezolano Jackson Chourio por 1.8 millones de dólares. Demostrando una confianza absoluta en su proyección, en diciembre de 2023, la directiva le dio una extensión contractual de ocho años y 82 millones de dólares antes de su debut en las Grandes Ligas, una inversión que rindió frutos inmediatos como uno de los referentes de los Brewers.
Para mantener la viabilidad financiera y sostener un gran nivel competitivo, la directiva de Milwaukee debió tomar decisiones arriesgadas, desprendiéndose de figuras antes de que culminaran sus contratos. En agosto de 2022, el cerrador Josh Hader fue traspasado a San Diego Padres a cambio de un paquete que incluyó a Robert Gasser. Meses después, en febrero de 2024, Corbin Burnes fue intercambiado en su último año de contrato a cambio del lanzador zurdo DL Hall y el infielder Joey Ortiz, en una serie de movimientos que permitieron renovar el talento del equipo sin perder competitividad.
En cuanto a lo operativo, la llegada del cátcher William Contreras a través de un intercambio a tres bandas en diciembre de 2022 fue otro acierto de la gerencia. El receptor venezolano se consolidó como el mejor bateador del equipo en la postemporada y fue un guía fundamental para el cuerpo de lanzadores.
"Es el pitbull de los Brewers, un jugador que puede ser ferozmente enérgico en la búsqueda de los objetivos del equipo", aclamó el mánager Pat Murphy por la intensidad competitiva del cátcher originario de Puerto Cabello.
La flexibilización y optimización de Tampa Bay
Por otro lado, los Rays han desarrollado un modelo operativo basado en la rotación constante de su roster, la identificación de talento subvalorado y una extrema flexibilidad táctica. Aunque del equipo que conquistó el banderín de la Liga Americana en 2020 solo permanece en la actualidad el infielder Yandy Díaz, la organización ha sabido reinventarse de manera permanente.
"Ya llevaba muchos años y yo creo que esto es el resultado de lo que veníamos haciendo desde el Spring Training", comentó Díaz, quien se desempeña como el bateador designado de Tampa Bay. "Cuando todo el mundo trabaja fuerte, los resultados salen".
El éxito en la construcción del roster radica en su capacidad para extraer el máximo valor en los intercambios de peloteros. Yandy Díaz llegó a la franquicia en diciembre de 2018 como parte de un complejo acuerdo a tres bandas en el que la directiva supo intervenir oportunamente.
"Ya llevaba muchos años y yo creo que esto es el resultado de lo que veníamos haciendo desde el Spring Training", comentó Díaz, quien se desempeña como el bateador designado de Tampa Bay. "Cuando todo el mundo trabaja fuerte, los resultados salen".
Asimismo, en mayo de 2021, los Rays tomaron la difícil decisión de enviar al campocorto Willy Adames a Milwaukee a cambio de un paquete que incluyó al lanzador abridor Drew Rasmussen, quien con los años se convirtió en el as de la rotación. Otra adquisición acertada fue la del infielder Junior Caminero desde Cleveland a finales de 2021, consolidando a una de las promesas más sobresalientes del beisbol.
La paciencia también ha sido un factor determinante en el desarrollo de los Rays. El mexicano Jonathan Aranda, firmado en 2015 con una bonificación modesta, debió recorrer un largo camino en las ligas menores hasta afianzarse en 2025 como una pieza fundamental de la alineación titular.
"Es algo maravilloso. No es fácil llegar a las Grandes Ligas y permanecer en una misma organización durante tanto tiempo. Es algo que me llena de mucho orgullo", compartió el primera base tijuanense. "Estar aquí con el equipo de Grandes Ligas, especialmente en esta temporada, y conocer los objetivos que tenemos a corto plazo, es una sensación realmente especial".
Esta paciencia se complementa con la capacidad del mánager Kevin Cash y su cuerpo técnico para adaptarse a las necesidades del roster. Tras haber popularizado el uso de abridores intermedios en años pasados, los Rays manejaron una rotación tradicional de gran durabilidad y recuperaron elementos tácticos fundamentales en el beisbol, pero usualmente olvidados con el boom de los cuadrangulares, como el toque de bola, acumulando 49 toques de sacrificio durante la campaña regular, una cifra no vista en la MLB desde 2008.
Confianza en los procesos
Si bien tienen estilos diferentes, tanto Cerveceros como Mantarrayas destacan por la estabilidad en sus directivas y cuerpos técnicos. Mientras que Kevin Cash se ha consolidado como el mánager con mayor antigüedad en las Grandes Ligas tras asumir el cargo en diciembre de 2014, Pat Murphy presume una sólida trayectoria en Milwaukee tras haber sido entrenador de banca durante ocho años (de 2016 a 2024) antes de asumir el cargo principal en 2024.
Esta continuidad permite que existan filosofías de juego claras y comunicación constante con la gerencia para construir estos proyectos con suma paciencia. Conscientes de que no cuentan con los mismos recursos que los mercados grandes, los departamentos de análisis de datos y de scouteo trabajan con los recursos necesarios para detectar talento, construir culturas de trabajo sólidas y tomar las mejores decisiones.
Y es que mientras el nuevo convenio laboral está en negociaciones y se espera el paro laboral sobre el deseo de varios propietarios por implementar un tope salarial y hablar de la disparidad de las nóminas, los Milwaukee Brewers y los Tampa Bay Rays recuerdan que hay rutas inteligentes para construir equipos competitivos. Su paciencia podría ser recompensada: cuatro victorias los separan del primer título de su historia.
RGS