Futbol, como una solución social

La Homeless World Cup engloba varias historias de sacrificio, ejemplos de superación, luego orígenes complejos o curvas pronunciadas, en las vidas de sus protagonistas
El Tri femenil ha sido campeón de la Homeless World Cup en cinco de seis ediciones (Imago7)
Homeless World Cup (Imago7)

Rubén Guerrero Atilano

Gran parte de los aficionados mexicanos al futbol, o de la mayoría de los ciudadanos en el mundo, que gusten de este deporte, sueñan en su intimidad con representar a su país en una Copa del Mundo. Es una aspiración legítima, una ilusión válida para millones, pero solo apta para unos cuantos. Algunos podrían decirle suerte; también se le conoce como destino. Al fin de cuentas, estar en ese máximo escenario es una recompensa, aunque las vías y las formas pueden ser distintas para llegar a él. 

A mediados del 2003, una idea de reconstrucción a parte del tejido social, una fórmula de reintegración pasó de ser un proyecto a una realidad. En la ciudad de Graz, Austria, se constituyó la primera edición de la Homeless World Cup, una Copa del Mundo que brindaba oportunidad para aquellos jóvenes, con un pasado no tan sencillo, algunos casos en calidad de calle, pero que priorizan una superación personal, con el futbol como la mayor herramienta cercana. 


El proceso para consolidar con seriedad esta iniciativa no ha sido simple. A 15 años de distancia, la edición anual de este certamen se celebrará por segunda ocasión en la plancha del Zócalo capitalino, aunque con matices a apuntar a consideración de cuando arrancó. En México se le ha dado seriedad, las selecciones varoniles y femeniles cuentan con patrocinadores que además de entrenamientos físicos, ayudan con fortalecedores psicológicos, para saber manejar la presión. 

"Los chavos están muy metidos, muy concentrados con todo lo que han vivido estas semanas. Esperamos hacer un buen papel, defender el prestigio que la selección mexicana ha ganado en estos torneos", comenta Abraham Miranda, estratega del combinado masculino desde el 2009. "Vamos por un nuevo campeonato del mundo, es el deseo del equipo femenil, la intención con la que nos entrenamos desde el principio. Hay rivales de calidad; vamos sin miedo", remató Heriberto Espejel, responsable del cuadro citado. 

Las declaraciones de los responsables técnicos del tricolor lucen atípicas, pero están fundamentadas en la base histórica de lo que han logrado antes. Miranda conquistó el cetro mundial en 2012, cuando también fue local y se quedó con el subcampeonato en 2015 y 2016, así como el tercer lugar el año pasado; en tanto, el representativo femenil acumula cinco títulos desde hace seis ediciones. Se trata del rival a vencer en cada certamen, de una verdadera potencia en esta especialidad.

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