Las lecciones fallidas de Pako Ayestarán

En su tercera intervención en el futbol mexicano, Ayestarán sigue dejando dudas en cuanto a su estilo; el estratega español acumula dos derrotas al frente de Pachuca y escaso potencial ofensivo
Pako Ayestarán, director técnico del Pachuca (Mexsport)

Rubén Guerrero Atilano

Después de la salida de Diego Alonso del timón de Pachuca, las dudas se incrementaron respecto a quién podría suplir al charrúa. El entrenador uruguayo había estado más de tres años al frente de los Tuzos, por lo que su adiós representaba una reconstrucción del proyecto deportivo. Transcurrían las semanas y nada. De pronto, un comunicado oficial hizo saber que Pako Ayestarán dirigiría a los de la Bella Airosa. La incertidumbre se convirtió en crítica y es que la solvencia y estabilidad no han sido la principal característica del timonel a lo largo de los últimos años. 

Previamente a tomar las riendas del Pachuca, Pako estuvo con Estudiantes Tecos y Santos Laguna. Con los primeros, se les recuerda por calificarlos hasta la final que definiría el pase a la Primera División, ante Leones Negros, aprovechándose de empates y de su posición en la tabla para seguir avanzando. La propuesta de juego era muy simple: desgaste del rival y contragolpes para fulminarlos a velocidad. Aquel escuadrón logró el título del Clausura 2014, perdió pegada al ingresar a la liguilla, pero hizo válido el reglamento. En la disputa por el boleto al máximo circuito, falló. Ayestarán no siguió en el club. 

Su nombre volvió a aparecer más de un año después. Con la salida de Pedro Caixinha, Santos Laguna buscaba un perfil similar, enfocado en el trabajo de cancha y de estirpe europea. Ayestarán llegó a unos Guerreros que tenían el cartel del campeón, luego de un largo proceso con el portugués antes mencionado. Solo habían pasado seis jornadas del Apertura 2015, cuando Pako asumió en su nueva encomienda. Los resultados no fueron los mejores. En once encuentros a su cargo, tres triunfos, cuatro empates y el mismo número de descalabros, fueron parte de su acumulado. El cierre del certamen, se marchó. 

En el actual torneo, el ibérico ha quedado muy lejos de los resultados esperados. En sus primeras dos intervenciones en Liga, ha sumado el mismo número de derrotas. Ante Monterrey y Querétaro, respectivamente, el cuadro tuzo ha sucumbido ante la mínima diferencia, sin gran ofrecimiento de aportaciones en ataque. La elaboración de juego no es la distinción principal de este equipo. Tiempos difíciles. Así, con un panorama no tan alentador, Ayestarán ha sufrido para encontrarle la forma a un Pachuca que se había acostumbrado a ganar. En Copa sí vencieron al Celaya (2-0). 

DUALIDAD EN EL TIMÓN 

Pako Ayestarán alcanzó tópicos profesionales muy altos al lado de Rafael Benítez. En 10 años (2001-2011), consiguió nueve títulos en tres diferentes países, siempre como auxiliar técnico. Él era el cerebro y la preparación física detrás del Valencia que logró el campeonato de Liga a inicios de la década anterior, formó parte del Liverpool que consiguió la FA Cup, el Community Shield y hasta la Supercopa de Europa; con el rompimiento con Rafa, siguió sus pasos en el Benfica, mismo puesto y más tarde en el Al-Ahli de los Emiratos Árabes, donde también sumó cetros a su causa. 

Como entrenador no ha corrido con la misma suerte. Casualmente comenzó en México, con los ahora desaparecidos Tecos, donde ya se enumeró su recorrido. Antes del llegar a Santos, dirigió al Maccabi Tel Aviv, de Israel; después de su estancia en Torreón, con los Guerreros, tuvo un paso fugaz por el Valencia donde lo logró todo con Benítez y más tarde en Las Palmas. Con los primeros, integró parte del cuerpo técnico de Gary Neville, pero su aventura duró poco más de un mes. En la Unión Deportiva estuvo dos meses y unos días, siendo cesado con una derrota ante el Deportivo La Coruña en la Copa del Rey (2-3). 

ESTILO DISCRETO 

El Valencia de Rafa Benítez es recordado por un juego práctico, por la capacidad de sobreponerse a escuadrones con mayores argumentos deportivos y económicos, pero también por contar con individualidades como la de Pablo Aimar, que sabía cómo hacerse presente en los momentos más turbios. Ante esto, Ayestarán heredó un estilo de juego sin tanto riesgo, con mayor tenencia de pelota, pero sin desbocarse al frente. Culpable o no, le han tocado, al menos en México, equipos con un bajo perfil, que vienen de una etapa rica en logros, pero en resurgimiento de sus fortalezas. Ocurrió en Torreón y ahora Hidalgo.

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