"Guerra fría". Un retrato de amor tras el horror

Este fin de semana se estrena el filme polaco, que compite por tres premios Oscar: Mejor Película Extranjera, Director y Fotografía.
Tomasz Kot en una escena magníficamente fotografiada por Lukasz Sal, nominado al Oscar. ESPECIAL

Ivett Salgado

Después de obtener el premio Oscar a la Mejor Película Extranjera con Ida, el cineasta Pawel Pawlikowski regresa a las salas de cine con una historia inspirada en la vida de sus padres: Guerra fría, una historia de amor ubicada en los años 50 que muestra lo ocurrido en Polonia, mientras se busca superar la crisis y dejar atrás el horror, a través de un nacionalismo exacerbado.

“Es la historia de un gran amor. Quería que la gente conectara con dos personas universales, el aspecto político sí está presente, pero es un viaje interno mucho más grande, es una historia inspirada en la vida de mis padres. Después de muchos años de que fallecieron me di cuenta que ésta era una de las mejores historias que podía contar, fue épico, único”, relata el director.

“Es cierto que la sombra de mis padres fallecidos en el 89 permaneció por muchos años conmigo, pero no creo que el cine te cure o sea una terapia, solo vi en ellos la posibilidad de adecuar la historia; había pleitos y separaciones, pero, a la distancia, veo que fue una gran historia de amor que duró por 40 años. Un caos. Es como la madre de todas las historias de amor”, agregó.

Guerra fría es una de las cinco historias que, junto a Roma, buscarán el Oscar a la Mejor Película Extranjera el próximo 24 de febrero y no solo eso, Pawlikowski y Cuarón disputarán también el premio al Mejor Director y Mejor Fotografía. Y las coincidencias no solo están marcadas por las nominaciones al Oscar, ambas películas son retratos íntimos en blanco y negro.

“Es interesante lo que ocurre, pero el blanco y negro que usamos es distinto, el lenguaje es distinto, la forma de usar la cámara es distinta, es cierto que ambos hemos vivido en el extranjero y hemos un trabajado en algún contexto que no es completamente nuestro y ambos sentimos la necesidad de regresar a algo que conocemos, a tierra firme, eso me parece una coincidencia”, dijo.

“Tenemos muchas cosas en común profesionalmente y en la vida, conozco a Alfonso desde hace años y cuando me dijo que haría Gravity le dije: ‘Regresa a México y haz una película más pequeña’, pero eso con Alfonso es imposible, él está en otro punto de su vida personal, pero tenemos muchas cosas en común, más en la vida personal que cinematográfica”, agregó el polaco.

Guerra fría es considerada una obra maestra por la crítica internacional y esto se debe no solo a la construcción de una historia de amor entrañable en la posguerra, sino a cada uno de los elementos que la conforman, en especial, la música, “fue la parte más divertida, a diferencia de mis anteriores películas, la música es parte de la historia, los protagonistas son músicos.

“Utilizo el mundo del folclor, porque creo que la música es una gran arma para poder mantener unida la película, porque está fragmentada en tiempos distintos y la música las une. No fui músico profesional, aunque siempre toqué en alguna banda, pero la música es una parte muy importante de mi vida y ahora lo es para esta historia”, explicó.

La historia de Pawlikowski se cuenta a la par de sus filmes y aunque su formación cinematográfica no se dio en las escuelas, su vivencia como un migrante refugiado en Londres, le permitió dar forma a cintas que son alabadas en el mundo.

Cineasta innato



“Nunca fui a la escuela de cine, comencé haciendo documentales que traté de hacer con visión cinematográfica, esculpía poco a poco sin un guión establecido, tenía libertad de crear la película sobre la marcha, lo cambiaba incluso sobre el rodaje, pero cuando veo las películas que hice hace 10 años me pregunto ‘quién hizo esta película’”, dice el realizador.





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