“La Protección Civil es un tema de humanidad y sensibilidad”

Fabián y Loanna perdieron a su hijo de 2 años en el incendio de la Guarderia ABC de Hermosillo. A 9 añosinsisten que la corrupción, indiferencia y el compadrazgo, fueron los responsables. Ahora llevan el mensaje de la prevención a todo México.
Fabián y Loanna integrantes de la Asociación Nuestro Legado ABC (Atención, Bienestar y Cuidado). (Luis Carlos Valdés de León)
El incendio en la Guardería ABC de Hermosillo ocurrió el 5 de junio de 2009 y 49 niños murieron.

Luis Carlos Valdés de León

Los nombres de Fabián Goyzueta Sandoval y Loanna Cabanillas Espinoza pueden quizás no sean muy conocidos. 

Su hijo Daniel Alberto Goyzueta Cabanillas de dos años tres meses fue uno de los 49 niños que fallecieron al interior de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora el 5 de junio de 2009. 

Estuvieron en Torreón como integrantes de la Asociación Nuestro Legado ABC (Atención, Bienestar y Cuidado), y compartieron su experiencia en las Jornadas Regionales en Gestión de Riesgo y Protección Civil.

Luego de nueve años insisten que la corrupción, indiferencia y el compadrazgo, fueron los responsables de esta tragedia. 

Los accidentes siguen ocurriendo, ya que de 2009 a la fecha van 68 niños que han fallecido en guarderías y probablemente la mitad se pudieron haber salvado si existiera conciencia.

¿De quien tuviera que haber conciencia en materia de Protección Civil?

Yo pienso que va desde el gobierno, de las guarderías, todos tenemos que hacer la conciencia y hacer las cosas como corresponden. 

Para nosotros es importante venir a promover el trabajo que se hace en “Nuestro Legado ABC”, que se formó con papás de niños fallecidos en la Guardería ABC, buscando que las guarderías de todo el país, se cumpla la ley. 

Sabemos que hay mucho por hacer, ya que siguen falleciendo niños en guarderías. Tenemos el registro que en 2014 y 2018, aquí fallecieron niños en estancias de Coahuila y por eso debemos seguir promoviendo esta cultura. 

Gran parte de la concientización es al gobierno. En este momento hay siete estados del país que no han armonizado la ley que es obligatorio desde el 2011, en Coahuila ya está. La ley es el cumplimiento de una normativa, ¿pero dónde está la parte humana?. 

El mismo ajetreo laboral no permite hacer un alto en evaluar las características de las guarderías donde tenemos a nuestros hijos, ¿cuenta con extinguidores, tienen salidas de emergencia, plan de contingencia, de protección civil, están dados de alta? 

Los papás no solemos revisar estos puntos y es lo que tratamos de difundir por medio de esta asociación por todo el país.

Serán ya diez años de la tragedia. ¿Cómo era la vida antes y cómo en este momento?

Mi esposo trabaja en la planta Ford y yo trabajé por 16 años en un SPA. Teníamos tres hijos: Daniel era el bebé de la casa. Mis otros hijos tienen 21 y 17 años. 

En aquel tiempo eran pequeños y como mamá me dedicaba a saber qué menú tendría el bebé, que fuera nutritivo, saber lo que le enseñaban durante su estancia en la guardería. La verdad no sabía nada de protección civil y seguridad y que pues a la mala tuvimos que aprender.

Tenemos tres años que comenzamos a trabajar con la asociación y esto nos ha ayudado mucho a sanar y trabajar en beneficio de los niños y ahora a donde vamos nos fijamos dónde están las salidas de emergencia, en nuestra casa tenemos extintores y detectores de humo e involucramos a nuestros hijos en ello. 

Ninguno de nosotros seguimos en esos empleos, decidimos por cuestión médica cambiar. El 100% de los papás fuimos muy afectados. El 90% usa algún medicamento para atender aspectos que provocaron que muchos ya no regresaron a laborar u optaron por otros trabajos. 

Nos entraba mucha ansiedad el trabajar en lugares encerrados. Fue una época muy difícil y tuvimos que buscar otras alternativas laborales. 

Hoy tenemos una empresa de ambulancias, la pusimos con la idea de no estar encerrados.

¿Cómo les ha permitido ir sanando esas heridas que provocó esta suceso con la asociación?

Hemos aprendido de la resiliencia, al momento de ayudar, pasar la información y decirle a los papás, los indicadores que deben checar los papás, nos permite aportar en base a nuestra experiencia, para que no le suceda a otras familias lo que a nosotros nos pasó. 

Pensamos que los niños sean beneficiados, pero indirectamente nosotros somos también beneficiados al hacer algo por el bien de los niños de México. 

El año pasado traíamos un proyecto en lo local y ahora en menos de un año hemos recorrido siete estados del país en siete u ocho meses. 

Las conferencias o pláticas que damos son sin costo, no vemos como negocio esto, lo importante es sembrar esta cultura. Hay muchos planes y proyectos y sabemos que tendremos que bajar recursos para poder concretarlos. 

¿Cuál es la situación que priva actualmente entorno a las responsabilidades en este caso?

Hay muchas situaciones legales que aún están en el aire. Nosotros estamos un poco retirados de esa situación. 

Muchos padres fueron invitados a esta asociación pero a ellos los mueve cuestiones legales y de otro tipo. Es entendible que ellos se vayan por ese lado pero nosotros, para hacer una sanación del alma dedicarnos a esto. 

Aunque lo legal nosotros no podemos dejarlo de lado, tenemos nuestro representante, sucedió algo y hay responsables, hay negligencia y corrupción, pero de esto se encarga nuestro licenciado.

¿Qué haría falta para consolidar el trabajo de una verdadera protección civil en México?

En la protección civil se manejan vidas humanas, pero tiene que haber esta conciencia. No se vale poner al compadre, al amigo, al vecino, a personas sin experiencia. 

Hay muchas personas expertas en el tema, pero se tiene este problema, se quieren hacer cambios en la ley en beneficio de algunos. 

Las unidades de Protección Civil estatales y municipales tienen que hacer bien su trabajo. 

La Guardería ABC de Hermosillo, supuestamente estaba bien y en condiciones de operar y se aprobó un dictamen y mira lo que pasó. Las leyes están para cumplirse, pero la protección civil no son sólo reglamentos o leyes. 

En la protección civil entra la humanidad, donde unos pesos no compran una vida. Este es el problema más grande. Siguen sucediendo tragedias que se hubieran prevenido, si la gente no hubiera aceptado un moche o haber recibido la llamada de arriba. 

¿El luto se llega a superar?

Es algo que nunca se va a superar, estamos preparados para que se muera la tía, el papá y la mamá y hay nombres para esto, pero para un hijo, es tan fuerte que no hay un adjetivo para llamarle. 

Este trabajo nos hace sobrellevar y sentir que es un legado de nuestros hijos para todos los niños de México.

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