Aunque la Región Lagunera de Durango cuenta con apenas entre 150 y 180 hectáreas destinadas a la producción de chile fresco, este cultivo sigue siendo una de las hortalizas más rentables para los productores gracias a una ventana de comercialización que les permite obtener los mejores precios del mercado entre los meses de abril y mayo. Sin embargo, la escasez de agua, el incremento de plagas, los altos costos de producción y la dificultad para conseguir jornaleros amenazan la continuidad de esta actividad.
Francisco Retana López, ingeniero de la Junta Local de Sanidad Vegetal de la Región Lagunera de Durango, explicó que la mayor parte de la superficie sembrada se concentra en Gómez Palacio, principalmente en comunidades como Brittingham, Poanas y La Luz.
Por su parte, Álvaro Burciaga Flores, presidente del Sistema Producto Chile en la Región Lagunera, señaló que este año se establecieron alrededor de 180 hectáreas distribuidas entre 22 productores de Gómez Palacio, Lerdo y Ceballos. Gómez Palacio concentra cerca de 90 hectáreas, Ceballos alrededor de 80 y Lerdo unas 15.
Ventana comercial que hace rentable el cultivo
El ciclo de producción inicia desde diciembre con el establecimiento de las plántulas en invernadero durante aproximadamente 45 días y posteriormente son trasplantadas al campo, donde permanecen alrededor de 90 días antes del primer corte.
Gracias a este calendario, los productores laguneros aprovechan una temporada en la que otros estados del país aún no tienen producción, lo que eleva considerablemente el precio del producto.
Durante el primer corte de este año, el kilogramo de chile jalapeño alcanzó entre 45 y 50 pesos; en el segundo corte, el precio se ubicó entre 38 y 40 pesos, mientras que para el tercer corte disminuyó hasta los 12 o 14 pesos por kilo.
Actualmente los productores se encuentran en el cuarto y quinto corte de la cosecha y el precio se establece entre los siete y ocho pesos por kilo, comportamiento que consideran normal debido a la entrada de producción de otros estados.
El presidente del Sistema Producto-Chile indicó que algunos productores alcanzaron ventas de hasta 30 pesos por kilogramo, mientras que otros lograron colocar su producto entre 40 y hasta 80 pesos, dependiendo del momento de comercialización.
Asegura que son los primeros cortes los que hacen rentable la inversión, ya que el costo de producción oscila actualmente entre 300 mil y 350 mil pesos por hectárea, pero el rendimiento promedio alcanza las 90 toneladas por hectárea.
Productores innovan para mantener la rentabilidad
La producción de chile en la Comarca Lagunera atraviesa una etapa de transformación debido a que los agricultores han modificado sus calendarios de siembra, adoptado nuevas técnicas de manejo y buscado mercados más rentables para enfrentar los efectos del cambio climático, la volatilidad de los precios y el incremento en los costos de producción.
La estrategia ya no consiste únicamente en vender durante el verano, pues cada vez más productores realizan podas después de los primeros cortes para estimular una nueva producción durante octubre, cuando el mercado vuelve a ofrecer mejores precios.
“El productor ha ido innovando año con año. Ya entendió que sacar chile en abril garantiza mejores precios y ahora también busca volver a producir en octubre”.
Incluso, algunos agricultores analizan adelantar aún más los ciclos de producción para comenzar las cosechas entre febrero y marzo, utilizando cubiertas agrícolas como agribon para proteger las plantas del frío.
Una actividad que depende del agua
Aunque el cultivo ofrece buenos ingresos, su expansión está limitada por la disponibilidad de agua, manifiesta Francisco Retana López, ingeniero de la Junta Local de Sanidad Vegetal en la Región.
El ciclo agrícola se extiende desde diciembre hasta agosto, periodo durante el cual el cultivo requiere un importante volumen de riego.
“La principal limitante para establecer más hectáreas es la falta de agua; las hortalizas demandan una mayor disponibilidad del recurso hídrico en comparación con otros cultivos”.
Esta situación ha impedido que más productores apuesten por incrementar la superficie sembrada, a pesar de la rentabilidad que ofrece el chile durante los primeros meses de comercialización.
Álvaro Burciaga, presidente del Sistema Producto—Chile, coincidió en que únicamente pueden establecerse plantaciones en parcelas que cuentan con pozos o norias capaces de garantizar el riego.
“La gente que produce chile tiene que tener una fuente segura de agua. Si hay sequía, simplemente se establece donde todavía existe disponibilidad”.
Plagas, el principal reto sanitario
Además de la escasez de agua, durante el ciclo agrícola 2026 la principal amenaza ha sido el picudo del chile, insecto que ataca directamente el fruto y que actualmente presenta niveles de infestación de entre 12 y 14 por ciento.
Retana López explicó que la presencia de esta plaga aumentó debido a que durante el invierno no se registraron suficientes horas de frío para reducir de manera natural las poblaciones de insectos.
A esto se suman otras plagas secundarias como la paratrioza, minador, gusano soldado y pulgones, así como enfermedades como la cenicilla, polvorienta y fusarium, responsable de la marchitez de las plantas.
Sin embargo, aclaró que estas enfermedades permanecen bajo control y el mayor problema continúa siendo el picudo.
Por su parte, Burciaga Flores indicó que durante el inicio del ciclo también se tuvo la presencia del gusano cogollero, asociado a las altas temperaturas; sin embargo, aseguró que fue controlado oportunamente y no ocasionó pérdidas importantes.
Producción para La Laguna y el norte del país
A diferencia de estados como Chihuahua, Sinaloa, Guanajuato y Nuevo León, la producción lagunera representa una superficie reducida.
Del total de la superficie sembrada, alrededor del 70 por ciento corresponde al chile jalapeño, mientras que el resto se distribuye entre chile serrano y chilaca, señala Francisco Retana López.
Además del chile fresco, municipios como Nazas, Rodeo y Simón Bolívar producen chile rojo seco destinado principalmente al consumo regional.
El chile que se produce en la Laguna es principalmente para el consumo local; sin embargo, entre el 40 y el 60 por ciento de la producción se comercializa en Monterrey y Chihuahua a través de compradores establecidos en centrales de abasto.
En el caso del chile para la industria, los productores comercializan con empresas procesadoras como Sabormex y recientemente concretaron un contrato con La Morena, empresa que demandará producción durante abril, mayo y junio del próximo año, asegura el presidente del Sistema Producto —Chile.
Para cumplir con ese compromiso, modificarán nuevamente sus calendarios de siembra y establecerán el cultivo desde enero.
Altos costos y falta de apoyos
Aunque el chile es considerado uno de los cultivos más rentables de la región, también es uno de los más costosos.
Actualmente, los productores absorben prácticamente la totalidad de los gastos relacionados con semillas, fertilizantes, agroquímicos, riego y mano de obra, asegura Álvaro Burciaga Flores.
“Nosotros prácticamente no tenemos ningún apoyo de ningún nivel de gobierno”.
Consideró que una de las áreas donde las autoridades podrían intervenir es en el respaldo a los jornaleros agrícolas, quienes desempeñan un papel fundamental durante la cosecha.
Jornaleros cada vez más difíciles de conseguir
Uno de los principales retos ya no está en el campo, sino en conseguir trabajadores, pues los productores de mayor tamaño trasladan cuadrillas provenientes de Oaxaca y Veracruz, aunque esto representa costos adicionales de transporte, seguridad social y alojamiento.
Además, en la región ha surgido una nueva modalidad de intermediarios o 'coyotes' de mano de obra, quienes cobran una comisión tanto al productor como al trabajador únicamente por llevar jornaleros al campo.
“Le cobran una cuota al trabajador, otra al productor y además cobran sus viáticos. Hay quienes llegan a ganar hasta tres mil 500 pesos diarios”.
El dirigente recordó que anteriormente existían albergues para trabajadores agrícolas donde además sus hijos podían recibir atención y continuar con sus estudios.
Es por eso que solicitó recuperar esos programas y establecer un esquema flexible de seguridad social para los trabajadores temporales del campo.
Un cultivo que sigue evolucionando
Después de más de tres décadas dedicado a la producción de chile, Álvaro Burciaga considera que el campo lagunero ha demostrado capacidad para adaptarse a los nuevos retos.
Los cambios en el clima, las nuevas exigencias del mercado y la necesidad de hacer más eficiente cada hectárea han obligado a los productores a innovar constantemente para mantener la competitividad.
Sin embargo, coincidió en que el futuro del cultivo dependerá de tener agua suficiente, mano de obra disponible y políticas públicas que fortalezcan a un sector que sigue siendo una importante fuente de empleo y desarrollo económico para la Comarca Lagunera.
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