En este festival, los chefs y el vino son los ‘rockstars’

Por tercera ocasión, el Guadalupe Valley Fest ofrecerá toda una experiencia a todos aquellos amantes de la electrónica, el vino y la alta gastronomía.
El próximo 15 de septiembre se realizará la tercera edición del Guadalupe Valley Fest. (Facebook Guadalupe Valley Fest)

Mariana R. Fomperosa

Una fina selección de electrónica hecha por Alejandro Franco, una curaduría de chefs mexicanos y un viñedo como escenario es lo que ofrece uno de los festivales más interesantes de México, el Guadalupe Valley Fest.  

En este festival, que realizará su tercera edición el próximo 15 de septiembre en el Valle de Guadalupe, Ensenada, la música, el vino y la comida están por igual y ninguna debe brillar más que la otra. 

El principal interés de los organizadores del evento es dar una experiencia a aquellos que disfrutan de un plato creado con ingredientes locales, maridado con los mejores vinos del Valle de Guadalupe y ambientado con artistas como Bob Moses y Pat Mahoney, LCD Soundsystem, con su banda Museum of Love.

“No estamos tratando de hacer un festival que haga un sold out por el cartel, sino queremos hacer una comunidad para que independientemente de los artistas, haya una comunidad del festival”, dijo en entrevista con MILENIO Samantha Archibald, directora creativa del Guadalupe Valley Fest.


Uno de los mayores atractivos del festival es su selección de chefs que  deleitarán a los mil 500 asistentes que recibirá el festival. Entre ellos Adria Marina, quien participó en Top Chef y Rodolfo Castellanos, uno de los mayores exponentes de la cocina oaxaqueña contemporánea.

“Los chefs están acomodados como si fueran músicos. Definitivamente estamos seguros que ahora los chefs son los nuevos rockstars. En vez de hacer un solo restaurante o un solo chef, pensamos en hacer una curaduría donde puedas tener una expresión de México con ingredientes locales”, explicó Samantha.


Este festival es para todos aquellos que buscan una experiencia diferente y les gusta la música electrónica, pero no al nivel EDM, advierte Samantha. “Es para el conocedor de la música electrónica, gente que le gusta comer, el buen vino y viajar”, dijo. 


Los boletos, que incluyen la entrada al evento y la comida, tienen un costo de 200 dólares. El vino de 12 diferentes vinícolas de la región va por tu cuenta. Si no quieres armar todo el plan, hay agencias que ofrecen un plan con vuelo, hospedaje y entradas al festival.

mrf

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