Con la inminente salida de Ángel Correa de Tigres para emprender vuelo rumbo a River Plate, este jueves empezaron a salir especulaciones alrededor del jugador y el club argentino, justo cuando la operación estaba prácticamente cerrada y con pendientes las pruebas físicas y médicas.
Y es que la prensa argentina empezó a circular versiones desde el entorno del jugador que Correa salió de México huyendo por amenazas hacia su persona y su familia.
El miércoles después del entrenamiento de Tigres, el jugador se despidió de jugadores, cuerpo técnico y trabajadores del CET y lo hizo de una forma normal. Nunca mencionó que había sido amenazado, ni tampoco se lo comentó a la directiva que le permitió viajar a Argentina.
El permiso se dio para poder terminar con los trámites de la negociación, hacer pruebas físicas y médicas y ahora así anunciar su traspaso de forma oficial.
Incluso por la noche del miércoles, desde Argentina se asegura que todo estaba cerrado y que serían entre 16 y 17 millones de dólares los que terminaría pagando River Plate.
Sin embargo, todo cambió alrededor del mediodía (tiempo de Monterrey). En las redes sociales empezaron a circular las noticias de las supuestas amenazas hacia Correa y su familia.
Incluso se comentó que River Plate tendría todo documentado para acudir a la FIFA y al TAS para buscar que Angelito quedara libre y así no pagarle nada a Tigres.
Desde el interior del club felino revelaron que todo era parte de una estrategia de presión por parte de River Plate, algo que no les gustó y menos con el tema de las amenazas, pero que no iban a dar su brazo a torcer en cuanto al dinero que piden por los derechos federativos del jugador.
Incluso, la directiva felina está dispuesta a ir hasta las últimas consecuencias para hacer valer su derecho a exigir la cantidad de la cláusula de rescisión por un jugador que tiene contrato vigente hasta el 2030.
Hay que recordar que hace años hubo un caso con el canterano Alan Pulido, quien se fue a jugar a Grecia argumentando que el contrato vinculante que aseguraba Tigres no era válido porque no era su firma.
La FIFA le dio permiso para jugar en tanto el asunto estaba en investigación y pudo jugar con el Levadiakos, aunque quien lo había contratado originalmente fue el Olympiakos, el club más importante de aquel país. Al final el TAS falló a favor de Tigres y tuvieron que pagarle la transferencia, pero aquí la referencia es que el futbolista pudo jugar con el otro equipo.
Por lo pronto, seguirá la novela por más tiempo. Ángel Correa ya no está en México, y ahora vendrá la situación de ver de qué lado se define todo esto, si de Tigres o de River Plate y del representante del jugador, Agustín Jiménez.
JEYR