Belgas orinan al terrorismo

Moneros e internatuas echan mano de la popular figura del niño desnudo, símbolo de Bruselas.
Los ataques fueron reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Alfredo Campos Villeda

Moneros e internautas belgas respondieron a los ataques terroristas en el aeropuerto y el Metro de Bruselas, que dejaron 34 muertos y más de 200 heridos, echando mano de una popular y pequeña figura de bronce que se levanta sobre una fuente a unas calles de la Gran Plaza de esa capital, conocida como Manneken-pis.

La efigie, un niño desnudo orinando, es obra del escultor flamenco Jérôme Duquesnoy el Viejo, data del siglo XVII y aparece en carteles en toda Bélgica. En camiones, trenes, aeropuerto, tiendas, playeras y toda clase de artículos para el turismo. Es un símbolo nacional que recibe mantenimiento a menudo, pues la oxidación cambia su color a verde, como otras obras y construcciones al aire libre en Europa.

Después de los atentados en una sala del aeropuerto internacional y en una estación del Metro, en el corazón de Bélgica, sede de la Unión Europea y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), los moneros locales y los usuarios de redes sociales acudieron a su símbolo nacional para lanzar una peculiar respuesta al terror.

Manneken-pis orinando a Mahoma, Manneken-pis orinando una mecha de dinamita, Manneken-pis orinando un encapuchado, Manneken-pis preguntándose si es mucho pedir que lo dejen orinar a gusto, Manneken-pis orinando un fusil AK-47, Manneken-pis haciendo un juego de palabras con la voz inglesa peace (paz), Manneken-pis de espaldas pidiendo tiempo, porque aún no termina de hacer sus necesidades.

La recopilación de imágenes, publicada en la página electrónica de The Independent, ha dado otra dimensión a la pequeña efigie del niño desnudo, de por sí célebre en todo el mundo, pues debe recordarse el atentado de enero de 2015 contra el semanario francés Charlie-Hebdo en París, donde un comando yihadista atacó en represalia por las caricaturas sobre el profeta Mahoma.

Entonces la revista respondió con una portada en la que volvía sobre el tema motivo del ataque y meses después, el 13 de noviembre, se perpetró otro atentado contra varios objetivos en la capital francesa, entre ellos el salón de conciertos Bataclan, que dejó 130 muertos, que se atribuyó el Estado Islámico, mismo grupo que hoy reivindica el terror en Bruselas.

El fin de semana pasado fue capturado un ciudadano belga señalado como el cerebro de los ataques en París, Salah Adbeslam, y solo cuatro días después tuvieron lugar los hechos en la capital belga, donde las autoridades consideran que hay la mayor cantidad de yihadistas extranjeros en Europa en proporción con la población total del país.

Por eso otras imágenes que abundan desde ayer en las redes sociales son las de dos personajes abrazados, llorando, enlazados con las banderas de Bélgica y Francia, países que comparten frontera, primera lengua e historia.

El grupo Estado Islámico emitió un comunicado anoche en el que amenaza a los demás países integrantes de la coalición contra el terrorismo con "días oscuros, peores y más amargos", por lo que no sería raro que la popular escultura flamenca, el Manneken-pis, de apenas 61 centímetros y que significa literalmente "Niño que mea", figure en los próximos objetivos del grupo terrorista.

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