El demócrata Abdul El-Sayed aventajaba al republicano Mike Rogers por un escaño en el Senado federal, mientras Jocelyn Benson encabezaba el conteo frente al republicano John James por la gubernatura de Michigan la noche del martes.
De confirmarse ambas victorias, los demócratas conservarían el gobierno estatal y un escaño clave para disputar el control del Senado. Las dos contiendas seguían abiertas.
En la elección al Senado, El-Sayed acumulaba 1.02 millones de votos, el 50.6 por ciento, frente a 957 mil de Rogers, el 47.5 por ciento, según cifras divulgadas por la agencia Associated Press. Los datos oficiales seguían actualizándose.
Para la gubernatura, Benson sumaba también poco más de 1.02 millones de sufragios, el 52.9 por ciento, contra 879 mil de James, el 45.4 por ciento, con 19.1 por ciento de los precintos reportados. Los porcentajes corresponden a unidades que entregaron resultados, no a la proporción de votos escrutados.
Respecto del corte anterior del mismo tablero, las ventajas demócratas se habían reducido: de diez a seis puntos en el Senado y de catorce a diez en la gubernatura, según los porcentajes redondeados. El avance del conteo favorecía a los republicanos en esa comparación, aunque todavía faltaba conocer buena parte del voto.
Benson buscaba suceder a Gretchen Whitmer; El-Sayed, conservar el escaño que deja Gary Peters. Para los republicanos, ganar significaría recuperar el gobierno estatal y ampliar su presencia en el Senado.
Contaba con simpatizantes latinos
Entre los simpatizantes latinos de El-Sayed, Bianca Cuevas vinculaba su respaldo con el trato hacia los migrantes. Su expectativa: recibir “la dignidad que merecemos”. También encontraba una razón de confianza en el candidato: “Lo siento muy honesto”.
Los latinos representan el 4.3 por ciento de los ciudadanos adultos con derecho al voto en Michigan, según el análisis de Pew Research Center publicado en septiembre de 2026, con datos de 2024. Su participación puede pesar en elecciones cerradas, aunque esa proporción no indica cuántos votaron este martes ni por quién lo hicieron.
Otro votante latino, Luis, de 43 años, hablaba de una responsabilidad ligada a su ciudadanía. Haber nacido en Estados Unidos significaba también participar en sus decisiones.
“Y realmente uno no se puede quejar si no puede expresar su voz. Y eso es votar”, dijo.
Para el enfermero Luis Machado, el vínculo con El-Sayed pasaba por las consecuencias de las decisiones presupuestales sobre los pacientes.
“Hay personas que no pueden darse el lujo de enfermarse, y estas son infecciones que podrían haberse prevenido si esos fondos se hubieran destinado a este tipo de programas”, señaló.
Machado también valoraba la cercanía del candidato y su capacidad para hablar sin tanta jerga política. El-Sayed, médico y exresponsable de salud pública de Detroit, hizo de Medicare para todos una propuesta central.
“No soy partidario suyo. No me siento cómodo con él. No confío en él. Tampoco es que confíe en Mike Rogers”, afirmó.
Hayes cuestionaba que su identidad racial implicara una lealtad partidista:
“No soy alguien que simplemente cree que tiene que ser demócrata porque es negro. Me fijo en las cosas que yo quisiera como individuo”.
La amenaza de bomba que marcó la noche
La elección tuvo un incidente de preocupación: en la Carlson High School una amenaza de bomba obligó a evacuar la sede de dos precintos de Brownstown Township.
Los trabajadores trasladaron las tabuladoras al estacionamiento bajo escolta policial y conectaron generadores para continuar la votación. La secretaria electoral municipal, Maureen Brinker, calculó una interrupción de cinco minutos. Después de la inspección policial, votantes y personal regresaron al edificio.
En Dearborn, autoridades estatales reportaron que observadores federales solicitaron materiales de capacitación de trabajadores electorales. El coordinador del Departamento de Justicia confirmó que esas peticiones no estaban permitidas y anunció seguimiento. El reporte no acreditaba afectación de votos.
Michigan también eligió a sus 13 representantes federales y renovó los 148 escaños del Congreso estatal: 110 representantes y 38 senadores. Además del próximo gobierno, estaba en juego el respaldo legislativo para aprobar presupuestos, impuestos y recursos escolares.
AH