AI denuncia crisis humanitaria en EU por uso de armas

La organización dijo que Estados Unidos no hace lo suficiente para preservar la vida de los ciudadanos, pues, aseguró, hay leyes laxas para obtener un arma de fuego.
La organización dijo que Estados Unidos no garantiza el derecho a la vida. (Archivo)

EFE

La ola de violencia con armas de fuego que azota a Estados Unidos desde hace años, y que el año pasado cobró la vida de 106 personas al día, supone una auténtica "crisis de derechos humanos" para el país, denunció la organización Amnistía Internacional (AI).

"La violencia con armas de fuego en Estados Unidos es una crisis de derechos humanos (...). Estados Unidos está fallando en su obligación de proteger y promover los derechos humanos reflejados en la legislación internacional", apuntó AI en un nuevo informe. 

Bajo el título En la línea de fuego. Derechos Humanos y la crisis de la violencia con armas de fuego en Estados Unidos, el documento analiza el impacto que tiene en la población el uso de este tipo de armas, cuya posesión es vista por muchos estadunidenses como un derecho inalienable. 

Los datos recopilados por la organización correspondientes al año 2016 apuntan que, a lo largo de ese período, 38 mil 658 personas fallecieron en suelo estadunidense debido a las armas de fuego. 

De estas muertes, 22 mil 938 casos fueron suicidios, mientras que 14 mil 415 fueron homicidios. Los restantes casos registrados fueron: 495 accidentes, 510 intervenciones legales y en 300 casos no se determinó el motivo. 

En total, informa el documento, unas 116 mil 000 personas resultaron heridas en todo el país a causa de un disparo. 

Esta cifra arroja un cómputo diario de 317 personas heridas que lograron sobrevivir, "al menos el tiempo suficiente para ser trasladados al hospital", lamenta la organización. 

Todos estos datos, sostiene AI, sitúan a Estados Unidos a la cabeza de los países industrializados con más muertes debido al uso de armas de fuego, tanto en números absolutos como en datos per cápita. 

AI culpa de esta situación, en gran medida, a la legislación estadunidense que, según critica, "no hace lo suficiente para restringir el acceso a las armas" ni tiene un sistema unificado de seguimiento para controlar la propiedad de las mismas.

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