España ante la elección anticipada

LA ALDEA

Con poco más de 90 días en la presidencia, el socialista Pedro Sánchez enfrenta ya problemas para gobernar en minoría, sobre todo ante una oposición más exigente.
El mandatario estuvo en Suecia para apoyar al "premier" socialdemócrata, Stefan Löfven, en su reelección. (Mariscal/EFE)

José Antonio López

Pedro Sánchez lleva apenas tres meses como presidente del gobierno español y el fantasma de las elecciones anticipadas vuelve a aparecer en el país, el motivo es sencillo: las convocará si no logra sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado del próximo año. Posibilidad nada descartable.

El socialista llegó a la presidencia gracias a una moción de censura que presentó contra el conservador Mariano Rajoy, y fue apoyado por Podemos, partido de extrema izquierda, y por los nacionalistas e independentistas vascos y catalanes.

Sánchez es el presidente español más minoritario de la historia, es decir, tiene apenas 84 de los 350 diputados que componen el Congreso, por ello tuvo que solicitar el apoyo de varios partidos, lo que fue bautizado por el Partido Popular (PP, derecha) como Ejecutivo “Frankenstein”.

Sánchez, cuya intención inicial es convocar elecciones en 2020, ha logrado sacar escasas leyes debido a la falta de apoyo y la oposición prácticamente le exige a diario elecciones anticipadas.

Más que por afinidades, Pedro Sánchez logró la confianza de la Cámara gracias a un complicado equilibrio de fuerzas levantado por un rechazo a Rajoy tras la demoledora sentencia de la trama corrupta Gürtel, que involucra a decenas de políticos del PP.

Junto a sus 84 diputados socialistas, le dieron el sí los 67 representantes de Podemos y sus confluencias, los 4 de Compromís, los independentistas catalanes del PDeCAT (5) y ERC (8), los dos de Bildu, el de Nueva Canarias y los que acabaron por decantar la balanza a su favor: los cinco del PNV.

De momento, el Ejecutivo negocia en solitario con Podemos con el objetivo de llevar en noviembre a la Cámara su anteproyecto presupuestario para su tramitación parlamentaria.

Según el calendario más optimista de la casa presidencial de la Moncloa, las cuentas deberán estar aprobadas en marzo, en plena precampaña de las elecciones municipales y autonómicas. Pero habrá que esperar a lo que digan vascos y catalanes.

El fantasma electoral de los comicios anticipados no solamente se escucha en España, sino que ha trascendido ya al resto de Europa. Recientemente The Economist sugirió a Sánchez el adelanto electoral.

El diario británico recomendó al presidente convocar elecciones “antes” de su objetivo de 2020, pues España “no puede permitirse otros dos años de no hacer nada”.

Sugiere que los socialistas y Ciudadanos (partido de centroderecha) “tienen los elementos de una futura coalición reformista” y señala que hacer a España más “eficaz y atractiva” es “la mejor manera de derrotar a los separatistas”.

También aconseja al Estado español “liberar a los presos catalanes” y acusarles a todos de “desobedecer la Constitución”, como manera de resolver la crisis política por las aspiraciones independentistas en Cataluña.

Esta alternativa, a juicio de The Economist, supondría la suspensión de esos políticos durante “largo tiempo”, frente a los “contraproducentes” cargos de rebelión.

La economía española ha estado creciendo a un ritmo superior al 3 por ciento desde 2015, después de la tremenda crisis que atravesó. Pero ahora empiezan a notarse síntomas de desaceleración y la oposición, como no podía ser de otra manera, culpa al gobierno del PSOE pese a que apenas lleva tres meses en el cargo.

A esto hay que sumar que las cifras del desempleo arrojan que 200 mil españoles se han quedado sin trabajo recientemente, haciendo que las personas en paro lleguen a poco más de 3 millones.

Sin embargo, el número de desempleados es más bajo que el que se registró en plena crisis económica cuando se rebasaron los 7 millones de parados.

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