La obstinada sobrevivencia de Theresa May

La Aldea / Reino Unido

Mientras Gran Bretaña está en una especie de limbo previo al caos por el rechazo del Parlamento de un brexit concertado con la UE, la primera ministra sigue sorteando la crisis.
La mandataria "torie" llegó a la jefatura de gobierno en 2016. (Reuters)

Agencia AFP y Anna Cuenca

Fiel a su reputación de perseverante, Theresa May seguirá luchando por sacar a Reino Unido de la Unión Europea (UE) después de sobrevivir a una moción de censura lanzada tras el rechazo de su acuerdo de brexit en el Parlamento.

“Mi gobierno continuará su trabajo (...) Y sí, continuaremos trabajando para cumplir la solemne promesa que hicimos a la gente de este país, de cumplir con el resultado del referendo y salir” de la UE, dijo tras obtener el miércoles una muy ajustada confianza en la Cámara de los Comunes.

Sin embargo, en esa misma cámara, 432 parlamentarios, 118 de ellos del Partido Conservador (conocidos como tories), habían tumbado estrepitosamente la víspera el acuerdo de brexit que le costó 17 meses y numerosos sobresaltos negociar con la UE.

Pese a todo, esta política torie de 62 años, que proyecta una imagen de frialdad un poco mecánica, se declaró decidida a seguir adelante. “Tengo el deber de cumplir con el referendo”, que en 2016 decidió el brexit, no deja de repetir.

Según Simon Usherwood, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Surrey, May permanecería en el cargo hasta que logre la ardua misión del brexit.

Pero después, los parlamentarios tories rebeldes “sentirán que es el momento en que pueden sacar a May, culparla por las concesiones necesarias para alcanzar un acuerdo y afirmar que se necesita un nuevo líder para la próxima fase”, estima.

May llegó al poder en las caóticas semanas posteriores al referendo de junio de 2016, en que los británicos votaron salir de la UE lo que provocó la dimisión del entonces premier conservador David Cameron, de quien fue ministra del Interior durante seis años.

Solo un año después de llegar a Downing Street 10 (residencia de los primer ministros británicos), convocó unas catastróficas elecciones legislativas anticipadas destinadas a fortalecer su posición en las que, sin embargo, acabó perdiendo la mayoría absoluta y quedó dependiente del apoyo del pequeño partido unionista norirlandés DUP para poder gobernar.

Varios de sus ministros la fueron abandonando por el pedregoso camino de la negociación, entre ellos dos ministros encargados del brexit, Dominic Raab y David Davis, y el jefe de la diplomacia Boris Johnson, que desde entonces se convirtió en un acérrimo rival.

Pero May siempre ha sobrevivido. Y ha seguido adelante “a base de estoicismo y perseverancia”, señala Iain Begg, profesor de Ciencias Políticas en la London School of Economics. Y también porque nadie quiere cargar con su ingrata misión, agrega Usherwood.

Theresa Brasier –su nombre de soltera– nació el 1 de octubre de 1956 en Eastbourne, ciudad costera del sureste de Reino Unido.

Dio sus primeros pasos en política en 1986 cuando fue elegida concejal del distrito londinense de Merton y en 1997 ingresó al Parlamento. De 2002 a 2003 fue la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria general de los tories.

La propia May se describe como “una mujer jodidamente difícil”. Su canciller, Jeremy Hunt, advirtió no hace mucho: “No subestimen a Theresa May”.

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