Comicios en Brasil: el drama entre la cárcel y el hospital

LA ALDEA

El país vive un vuelco electoral con Lula en prisión y Bolsonaro herido, los aspirantes presidenciales más populares.
Partidaria de Jair Bolsonaro marcha por su salud. (Reuters)

Agencia DPA y Fernando Duclos

A finales de agosto, los sondeos para los comicios presidenciales del 7 de octubre en Brasil mostraban al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva como favorito, con 40 por ciento de los votos, y al ultraderechista Jair Bolsonaro en segundo lugar, con posibilidades de avanzar a una segunda vuelta.

Sin embargo, a un mes para las elecciones, el panorama ha cambiado: la candidatura del ex presidente Lula fue prohibida por la justicia, y Bolsonaro acaba de sufrir un atentado que casi le cuesta la vida.

Así, los dos hombres que sumaban más de la mitad de los votos entre ambos se encuentran con enormes dificultades de cara a la contienda electoral, lo que causa una situación pocas veces vista en el mundo.

Al mismo tiempo, y de forma inesperada, si Bolsonaro continúa con su candidatura como se presume, el episodio podría favorecerlo en sus intenciones de llegar a la presidencia, aseguran varios analistas y medios locales que coinciden en que la “victimización” del aspirante de derecha podría servir para disminuir el rechazo que provoca.

Pero si, por un lado, puede ser que su imagen mejore, por el otro el atentado complicará muchísimo las posibilidades de Bolsonaro de hacer campaña lo que podría ocasionar una merma en sus apoyos.

El cuchillazo que un hombre le propinó en la ciudad de Juiz de Fora le causó al candidato del Partido Social Liberal (PSL) una importante lesión en el intestino. Bolsonaro, de 63 años, fue intervenido quirúrgicamente y deberá mantener reposo al menos durante una semana.

En la única encuesta que se hizo sin la opción de Lula, el ex militar la encabeza con 22 por ciento de los votos.

En el caso de Lula, su exclusión ya es casi un hecho. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) falló en contra de su candidatura, en aplicación de la “Ley de expediente limpio” (“Lei da ficha limpa”), que impide a un condenado en segunda instancia, como es el caso del ex mandatario, ocupar cargos públicos.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 72 años, se encuentra preso desde el 7 de abril, condenado por corrupción en el marco de la mega causa conocida como “Lava Jato” (“Lavado de autos”). Sus abogados presentaron tres recursos ante la justicia en favor de su candidatura, de los cuales dos ya fueron denegados y se estima que el tercero seguirá el mismo destino.

Una vez que el PT acepte la exclusión de Lula, Fernando Haddad, su compañero de fórmula, será presumiblemente el candidato. En la primera encuesta que se hizo tras la decisión del TSE, sin embargo, el ex alcalde de Sao Paulo apenas reunió seis por ciento de los apoyos.

Según algunos analistas políticos, esta situación podría cambiar una vez que el PT oficialice a Haddad como candidato principal.

La centrista Marina Silva y el izquierdista Ciro Gomes ocuparon el segundo lugar en el más reciente sondeo, que no incluía a Lula, ambos con 12 por ciento de los votos.

El altísimo porcentaje de rechazo que enfrenta Bolsonaro juega a su favor: en el caso de pasar a segunda vuelta ante el ex militar, ambos tendrían buenas posibilidades de asumir el 1 de enero de 2019 la presidencia de Brasil.

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