El nombre de Mette-Marit, de 53 años, figurará en la historia junto al de otras mujeres como Diana de Gales. Ante el fallecimiento del rey Harald, con 89 años de edad, y el eventual ascenso al trono del príncipe heredero Haakon, la princesa se prepara para asumir un papel crucial como reina consorte de Noruega.
Sin embargo, su camino hasta llegar a ocupar un lugar central en la monarquía del país escandinavo no ha estado exento de polémicas. Este trayecto se ha visto marcado por diversas problemáticas, desde su origen, externo a la realeza, hasta el escándalo financiero y de tráfico sexual de Jeffrey Epstein, que ha traído una fractura en la opinión pública.
En MILENIO te presentamos los hitos de la vida de la nueva reina consorte de Noruega.
Su origen y el romance con el príncipe heredero
Mette-Marit Tjessem Høiby (su nombre de soltera) nació el 19 de agosto de 1973 en Kristiansand, sur de Noruega. Proviene de una familia sin vínculos con la aristocracia. Su padre se dedicaba al periodismo, mientras que su madre era una empleada de banca. La pareja se divorció cuando ella era niña y vivió con su madre y sus hermanos.
Por mucho tiempo, se dedicó a empleos modestos, como camarera, y que en su juventud atravesó una etapa de “rebeldía” y vida nocturna en Oslo, vivencias de las que nació su primer hijo, Marius Borg Høiby, situándola como madre soltera en una época donde ese perfil rompía los cánones de la realeza.
Mette-Marit conoció al entonces príncipe heredero de Noruega, Haakon, en el festival de música Quart en su ciudad natal, Kristiansand, en 1999, cuando ella tenía 25 años. La conexión fue instantánea, según relata el príncipe en su biografía. Tras ello mantuvieron su relación en secreto durante unos meses antes de que la noticia se desvelara.
Fue hasta 2001 que la nueva reina formó parte de la Familia Real de forma oficial, cuando contrajo matrimonio con el entonces príncipe heredero. Su pasado, alejado de los círculos aristocráticos, convirtió aquella boda en uno de los acontecimientos más controvertidos de la monarquía noruega contemporánea.
Mette-Marit enfrentó a una opinión pública que cuestionaba si era apropiado que ella se convirtiera en princesa heredera y pedía explicaciones sobre algunos de los episodios de su juventud.
Sus polémicas: su amistad con Jeffrey Epstein y la acusación contra su hijo mayor
Durante más de dos décadas, Mette-Marit logró construir una imagen de adaptación y compromiso con la monarquía. Actuó como mecenas de varias organizaciones benéficas, asistiendo a eventos, criando a sus hijos —su primogénito, Magnus Borg Hoiby, y los hijos que tuvo con Haakon, Ingrid Alexandra, la siguiente en la línea de sucesión al trono, y Sverre Magnus—.
Sin embargo, la percepción pública de la futura reina se desmoronó drásticamente en los primeros meses de 2026. El Departamento de Justicia del país norteamericano publicó una gran cantidad de documentos nuevos sobre el caso Epstein en Estados Unidos a finales de enero.
Esta serie de documentos puso de manifiesto una correspondencia constante y, en ocasiones, de tono íntimo entre 2011 y 2014 entre la princesa y el financiero, fallecido en prisión en 2019.
Tras darse a conocer esta conexión, Mette-Marit pidió disculpas a la familia real, que también sufrió su impacto por el escándalo. Alrededor del 60% de los noruegos dijo apoyar a la monarquía en una encuesta realizada en febrero de 2026, frente al 70% de enero.
En marzo de 2026 aseguró que fue "manipulada y engañada" por Jeffrey Epstein, durante una entrevista en la que detalló la naturaleza de su relación con el delincuente sexual estadunidense.
"Era una relación de amistad: para mí era, ante todo, un amigo. Pero si su pregunta es si la relación tenía otra naturaleza, la respuesta es no", zanjó.
Los conflictos no terminarían ahí. El escándalo Epstein se produjo justo cuando su primer hijo, Marius, de 29 años, estaba siendo juzgado por violación y violencia doméstica. Aunque negó los cargos, admitió algunos delitos menores.
Las supuestas violaciones se habrían cometido tras noches de fiesta, durante las cuales Høiby había consumido alcohol y estupefacientes, y al término de relaciones sexuales consentidas con las presuntas víctimas.
El 15 de junio fue declarado culpable de dos de los cuatro cargos de violación y uno de violencia doméstica, y condenado a cuatro años de prisión. Tanto él como la fiscalía han apelado la sentencia.
El reto de la salud: Un reinado entre la incertidumbre
A la fractura de su reputación ante el público se suma una compleja batalla personal. En 2018, la Casa Real hizo público que Mette-Marit padece fibrosis pulmonar crónica, una enfermedad degenerativa que limita su capacidad respiratoria y que la ha obligado a reducir de forma drástica su agenda oficial en los últimos años para someterse a tratamientos médicos periódicos.
Dos días después de la condena de Marius, el palacio anunció que Mette-Marit se había sometido exitosamente a un trasplante de pulmón en fecha no especificada. Tras varias semanas de recuperación hospitalaria, regresó a casa y celebró sus bodas de plata con Haakon en agosto.
Tras la muerte del monarca, Harald V, Mette-Marit se prepara para asumir el trono consorte junto al rey Haakon VIII.
AH