Reportaje: ¿Por qué gusta Donald Trump?

Las personas que acudieron al mitin del magnate inmobiliario y aspirante republicano en Doral, junto a Miami, destacaron su éxito como hombre de negocios, su falta de corrección política y su personalidad.
"La mayoría silenciosa, con Donald Trump", dice el cartel que sostiene el aspirante republicano en un reciente mitin

Daniel García Marco

Un tarzán musculoso con la cara de Donald Trump rescata a una indefensa dama con la cabeza de la Estatua de la Libertad. El jubilado Ted Masters imprimió el fotomontaje que encontró en Internet y lo hizo pancarta para animar el viernes en Miami al controvertido candidato republicano.

"¡Vota Trump para salvar América!", se lee sobre la imagen que sostiene Masters, resumen de la esperanza que depositan en él sus simpatizantes para que Estados Unidos resuelva sus problemas.

¿Por qué gusta tanto el controvertido Trump? Las personas que acudieron al mitin en el club de golf y ressort Trump National de Doral, junto a Miami, coincidieron en destacar su éxito como hombre de negocios, su falta de corrección política y su personalidad.

"Es un buen hombre de negocios. Dirigir Estados Unidos es el mayor negocio del mundo", dijo a dpa Masters, que esperó hora y media en la fila para entrar a un gran salón con candelabros dorados y ostentosas lámparas de cristal que cuelgan del techo.

"Es un hombre de negocios y un buen negociador", coincidió Ingrid Setcer con la imagen de empresario de éxito que Trump fomentó en el "reality show" que protagonizó durante años.

Y en su discurso de cerca de una hora, Trump reforzó ese mensaje. Presumió de logros económicos en su propio ressort, la joya de la corona de su imperio, ya que en 2014 le generó 50 millones de ingresos. Su fortuna, según la revista Forbes, es de 4,500 millones de dólares.

"La gente me dice: 'Si pudieras hacer en Estados Unidos lo mismo que has hecho aquí", contó el viernes ante varios cientos de personas que al abrirse las puertas corrieron para ubicarse en primera fila y que al final del evento buscaron una foto, un autógrafo, acercarse a la nueva sensación de la política de Estados Unidos.

"No lo llamo político porque no lo veo de tal manera", dijo a dpa Luz Coughlan poniendo de manifiesto otro de los aspectos por los que Trump genera atractivo. "Me gusta que sea políticamente incorrecto", afirmó a dpa Stuart Coffy, de 56 años, que aprovechó sus vacaciones en Miami para ir a ver a Trump.

"Me gusta la sinceridad, es transparente, un libro abierto. El resto son políticos correctos. Trump habla para todo el mundo, el resto te dice lo que quieres oír", apuntó a dpa Oscar Amor, de 72 años, nacido en Cuba y vestido con gorra y camiseta rojas comprados en Amazon en la que se leía "Trump President".

Amor no es una excepción. Entre los simpatizantes hay también latinos, pero también jóvenes, mayores, mujeres, un grupo de gays... "Hispanos por Trump", se leía en el cartel que portaba Marcela Masters, esposa de Ted y nacida en Sudamérica. "Soy inmigrante, pero legal. Es justo que vengamos y asumamos y aprendamos el idioma", dijo a dpa la mujer, que defiende la polémica línea dura del candidato.

Hasta cuatro veces ciudadanos latinos interrumpieron el discurso de Trump el viernes. "Que los saquen de aquí de una maldita vez", dijo desde el atril ya en el cuarto intento. Los gritos de los hispanos, que se reproducían también en una protesta fuera del recinto, eran acallados con cánticos de "USA, USA".

"Trump es un racista", lanzó uno de los activistas mientras lo sacaban de la sala. "Vuélvete a tu país", le gritó, también en español, una simpatizante de Trump con cara de furia.

"Cuando sea presidente, vendrá gente, pero vendrá legalmente", dijo el republicano. "Voy a ganar con los hispanos. Amo a los hispanos. Tengo a miles de hispanos trabajando conmigo, en este mismo sitio. Son gente increíble, trabajadores increíbles", elogió.

Pese a que él llegó de Cuba a Estados Unidos, Oscar Amor cree que los inmigrantes de ahora no son como los de antes. "No quieren trabajar, trabajamos los que vinimos antes. Al final viene lo peor, les damos y después nos odian", afirma, reflejando el famoso discurso de Trump en el que decía que muchos de los mexicanos que llegan a Estados Unidos son delincuentes.

Todo en el lujoso Trump National, situado casualmente enfrente de la oficina del senador Marco Rubio, uno de sus rivales en la carrera por ser el representante republicano en las elecciones presidenciales de 2016, recuerda al dueño. El escudo de armas de la familia está impreso en los vasos de plástico y en las servilletas.

Trump irradia poder y fuerza y lo alimenta al decir que como presidente volverá a hacer respetar al país ante China y Rusia, que acabará con el Estado Islámico y que no volverá a haber un atentado como el del 11-S. "Es la única persona que puede recuperar la grandeza de Estados Unidos", señala Ted Masters.

"Necesitamos un líder especial", afirmó Trump refiriéndose a sí mismo en un discurso en el que no dio detalles de cómo logrará lo que promete. El carismático multimillonario apeló a los sentimientos y, pese a no ser un político tradicional, dijo lo que sus simpatizantes querían escuchar.

"La principal razón de que lidere en las encuestas es porque es tan buen 'entertainer' que la gente lo ve en la televisión y piensa que ahora necesitamos a alguien divertido", dijo Brian, de sólo 15 años, revelando otra de las causas de la "Trumpmania".

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