Cuando Franco Colapinto era un niño, soñaba con llegar a la Fórmula 1. No le tocó ver a la leyenda Juan Manuel Fangio ni las hazañas de Carlos Reutemann, pero sí ver al orgullo latinoamericano en las pitas. Para Franco, ver correr a Sergio Pérez desde su debut en 2011, fue una de las razones por las que quiso entrar a un mundo tan competido como el del Gran Circo.
A sus 20 años, tiene esa gran oportunidad de compartir parrilla junto a un veterano de 15 temporadas, aquel que desde que llegó a Williams en 2024 en un momento que bien puede calificarse de estar en el momento exacto, Colapinto encontró en Checo a un mentor y un gran amigo.
“Es el piloto con el que yo crecí viendo la Fórmula 1, crecí apoyando y crecí bancando desde casa en Argentina, cuando no había ningún argentino para bancar y él era nuestro piloto al que realmente nos levantábamos a las mañanas para bancar, para apoyar y queríamos que le fuera bien. Era nuestro piloto argentino básicamente y latino que más apoyábamos”, aseguró Colapinto en una íntima plática desde el Hospitality de Alpine, en el que MILENIO-La Afición fue partícipe por invitación de Mercado Libre, uno de los patrocinadores que ayudaron a cumplir el sueño de Franco.
Hoy compite contra él y otros 20 pilotos de una parrilla exclusiva. Le parece hasta un poco loco pensar que era su ídolo desde niño y se levantaba para verlo correr a la 1 de la mañana por la gran diferencia de horario, sí que llegó a disfrutar de cada una de sus carreras, siendo una referencia para todos los pilotos que crecieron viéndolo. “Obviamente esperamos que no se retire hasta dentro de unos cuantos años, así que creo que vamos a poder disfrutarlo muchísimo más”.
El más cercano
Hay quienes creen que nunca debes conocer a tus ídolos, porque puedes llevarte una decepción. Afortunadamente para Franco, esto no le sucedió con Sergio Pérez. Dos personas que mantienen el perfil bajo, no muy fans de los reflectores y que valoran el entorno familiar e íntimo por sobre todas las cosas. Para el argentino, de toda la parrilla, Checo es al único que en verdad podría considerar un amigo por todo el apoyo que le ha brindado. Un amigo, un tío o un hermano mayor… alguien que lo entiende.
“Checo, de todos los pilotos, es para mí el más cercano. Es como la persona con la que realmente hablo, le pido consejos, me ayuda, me acompañó en su momento en Williams, siempre estuvo a mi lado y eso lo aprecio un montón”, compartió. “Y de vuelta, como digo, es una persona a la que siempre pude acudir y me dio una mano y me ayudó. Entonces eso lo aprecio y lo agradezco mucho siempre.
Por eso fue raro no poderlo ver en los paddocks durante 2025, año en el que Red Bull y Pérez llegaron a un mutuo acuerdo para separarse de su vínculo laboral y Checo tuvo un año sabático antes de animarse a un proyecto nuevo como el de Cadillac. “Es un placer volverlo a tener. El año pasado no lo tuvimos acá y lo extrañamos mucho, así que feliz de que esté acá cumpliendo sus 300 Grandes Premios”.
Mantener la humildad
El glamour de la Fórmula 1 puede ser complicado para muchas personas. Como uno de los deportes más exclusivos, a veces es difícil transitar por ese mundo sin perderse a sí mismo. Para Franco ha sido un proceso sencillo de llevar, pues la educación que tuvo y su propio estilo le permiten ser auténtico, sin olvidar los sacrificios hechos y lo importante de no perder el piso.
"Para mí fue muy fácil. Creo que es un poco una elección de cada uno y también me impresiona cuando la gente cambia en esos aspectos, porque creo que no es difícil mantenerte y seguir siendo el que eras desde chico, el que eras antes de llegar. Yo lo encuentro como algo muy fácil y muy simple y algo que me sigue impresionando”, aseguró.
Porque cuando trata de volver a mirar para atrás y se acuerda de lo que le generaba ver en la calle a un piloto argentino de Turismo o alguno que admiraba mucho, y le daba vergüenza ir a pedirle una foto, ir a hablarle. “Era mi sueño, e imagínate con Checo, que era el que estaba en Fórmula 1, muy lejos de donde yo podía llegar”, aseguró.
Por ello, siempre que viene un chico o alguien que vea que es muy fan, ve a alguien cuyo sueño es conocerlo. “Con algo tan chiquito como saludarlo 10, 15 segundos o una foto, le cambias el día y la semana”, algo muy especial para él y que no le genera nada de esfuerzo como para negarse.
“Así que por algo tan chiquito generas algo muy grande en los demás, algo que me pasaba a mí también desde que era muy pequeño y muy fanático de gente que admiraba mucho. Así que siempre vuelvo a eso y creo que es una linda forma de acordarte y de un poco darte cuenta de lo que puede llegar a generar uno hoy en día”, añadió.
Son esos pensamientos los que mantiene y quiere seguir para ser un ser auténtico. Quién sabe, quizás como él con Checo, haya un niño que lo vea a él como un ídolo y que, tras crecer, el destino les prepare un gran regalo y termine siendo una fraternidad tan profunda como la que Franco tiene con Sergio.
MGC