Lo bueno, lo malo y lo feo de la lucha de AMLO contra el 'huachicol'

AMLO, a un año del triunfo

Desde el inicio de su administración, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha puesto al combate contra el robo de combustible como una de sus prioridades.
Decomiso de combustible robado en Puebla, uno de los estados donde más se saquean ductos de Pemex. (Especial)

Gersaín Grande, Miriam Ramírez y Luis Madrid

Este primero de julio se cumple un año de que el presidente Andrés Manuel López Obrador obtuvo el triunfo en las urnas, durante ese tiempo, la administración que encabeza ha implemento diversas estrategias contra el crimen organizado, pero la más significativa ha sido el combate contra el huachicol.

Por esa razón, te presentamos lo bueno, lo malo y lo feo del combate contra el robo de combustible.

Lo bueno

Tras cinco meses del combate, Petróleos Mexicanos (Pemex) refiere que el robo de combustible presenta una disminución del 93 por ciento, por lo que ya se estima un ahorro de 32 mil 617 millones de pesos para este año.

La empresa productiva del Estado que dirige Octavio Romero Oropeza, ha mencionado que la estrategia implementada desde diciembre de 2018 a lo que va de junio de este año, ha tenido un impacto positivo, pues también se ha logrado que la demanda del combustible aumente en el mercado formal.

El director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, y el presidente López Obrador (Cuartoscuro)

En este contexto, según la información proporcionada por la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), las empresas gasolineras en algunas regiones del país reportan un incremento en las ventas, resultado de la las acciones que impulsó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Una de las entidades beneficiadas en esta lucha es Puebla, la cual, según datos del organismo, registra incrementos en ventas superiores al 20 por ciento, cifra que refleja el regreso de clientes para el sector privado.

Lo malo

Parte de la estrategia para combatir el robo de combustible consistió en el cierre de diversos ductos debido al creciente problema de tomas clandestinas, las cuales generaron a Pemex pérdidas por más de 66 mil millones de pesos en 2018.

El cierre de ductos llevó a un desabasto de gasolina en entidades como Puebla, Michoacán, Querétaro, Estado de México, Tamaulipas, Guanajuato, Aguascalientes, Oaxaca, Nuevo León, Chihuahua y Jalisco, debido a que el traslado de combustible se hizo mediante pipas.

Lo anterior orilló al gobierno federal a adquirir 612 pipas en Estados Unidos por 100 millones de dólares, un proceso que fue criticado por haberse hecho mediante una filial privada de Pemex, 'brincándose' así la Ley de Adquisiciones de la Administración Pública.

Pipas compradas en Estados Unidos

Además, el plan para combatir el huachicol dejó buques tanques varados en el puerto de Tuxpan, Veracruz, que en promedio tienen un costo de renta de entre 25 y 30 mil dólares por día, aún estando en espera de amarre.

Lo feo

El creciente problema de las tomas clandestinas no sólo ha tenido pérdidas económicas, sino también humanas, tal es el caso de la tragedia ocurrida el 18 de enero de este año en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde una fuga de combustible ocasionada por una toma clandestina terminó en una explosión de gran magnitud.

Elementos del ejercito en la zona de la explosión 

El combustible que brotaba del ducto dañado atrajo a la población local, que acudió al lugar a recolectar combustible utilizando cubetas, tinas, garrafones o cualquier objeto que sirviera para almacenarlo.

Una explosión se generó en la toma clandestina cuando en el lugar había cientos de personas, lo que dejó un saldo de al menos 135 personas sin vida.

Peritos laboran en zona de explosión de ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo

lvm

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