El futuro ya llegó

Cada año se presentan prototipos con los que las armadoras muestran sus próximas cartas sobre la mesa. Estas son las innovaciones que creíamos imposibles.

Arturo Vallejo

Una de las franquicias más apreciadas por los seguidores de la ciencia ficción, Blade Runner, se caracteriza por su futurismo. El rasgo más distintivos de esta serie de películas son los autos voladores, que se muestran des­de el primer filme (1982), el cual se sitúa en el año 2019. ¿Pero, estamos de verdad tan cerca de hacerlo realidad?

De acuerdo con Gabriel Solórzano, creador del por­tal AutoDinámico.mx, no es necesario que los autos vuelen para vivir el futuro: la velocidad con la que los híbridos, eléctricos y autónomos —que antes eran solo sueños— se están acomodando en las calles, es suficiente como para estar emocionados por el rumbo que está tomando la industria.

Como muestra tenemos los concept cars, que las principales armadoras presentan en los salones del automóvil, organizados cada año por todo el mundo y que nos ofrecen un vistazo hacia lo que viene en términos de tecnología, funcionalidad y diseño.

No importa si es en Frankfurt, París o Tokio, la presentación de los autos concepto es uno de los momentos más esperados de cada auto show.

“Es normal que los fabricantes usen estos modelos para dar una pista de hacia donde va la industria pero, sobre todo, la marca. En este sentido tienen una función doble: están hechos para los clientes, para que vean los nuevos diseños y tecnología y cómo van a ir evolu­cionando; pero al mismo tiempo tienen la función de convencer a los inversionistas, a los accionistas, de que el futuro de la marca es prometedor”, dice Solórzano.

Si las compañías no ofrecen nada nuevo, el valor de la marca y la confianza que se deposita en ella, disminuye.


Del dicho al hecho

De acuerdo con Solórzano, hay muchos problemas para llevar un auto concepto a la realidad. “Ves el modelo que es muy extravagante, con cá­maras en lugar de espejos y 40 pantallas y asientos increíbles, pero en el mejor de los casos habría que esperar años para verlo en las calles tal cual”.

Uno de esos obstáculos son los costos de producción. Para los pro­totipos se suelen proponer materiales de la más alta calidad que los hacen verse deslumbrantes, pero al momento de llevarlos a producción, el precio comercial quedaría muy por encima del rango al que se puede vender. La solución suele ser de compromiso: usar piezas que ya se fabrican para otros modelos, hacer adaptaciones menores a motores que ya existen y usar materiales más económicos.

Otro de los factores a considerar son las regulaciones de movilidad en cada país. Los autos concepto de Mazda ofrecen un buen ejemplo, pues son muy afilados en la punta del cofre, como los Kazamai (2008), Ryuga (2006) y Taiki (2007), que suele alargarse demasiado. Esto, sin embargo, es ilegal en prácticamente todo el mundo para salvaguardar a los peatones.

Otro problema para llevar un concepto a la realidad es el de las preferencias de los consumidores. “No puedes ser tan propositivo, porque luego la gente no compra”, dice Solórzano. Ese fue el caso de la Pontiac Aztek (1999), el primer auto diseñado 100% en una compu­tadora y que en concepto ofrecía asientos flexibles, mucho espacio de carga y buen rendimiento en combustible, pero que al llegar al mercado fracasó en ventas porque la gente lo consideró demasiado “raro”.


Los 4 Fantásticos

1) Electrificación

De acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), en 2017 (enero-octubre) se vendieron 8,268 autos híbridos y eléctricos. No parece mucho para una industria tan grande, sin embargo, representa un aumento de 32.8% respecto del mismo periodo del año anterior. Significativo para un nicho que todavía se considera reducido en nuestro país.

Este crecimiento se refleja de manera clara en las propuesta de los fabricantes de autos. “Es raro encontrar un auto concepto en los auto shows que no tenga al menos una parte eléctrica y si no son híbridos o enchufables o algo”, comenta Solórzano.

2) Autonomía

“Todo fabricante de autos está orientado a que se manejen solos”, dice. Esa es otra de las grandes tendencias: la autonomía.

“El verdadero futuro del transporte es lograr que nuestros viajes estén mucho mejor organizados”, dice la doctora Angélica Lozano, encargada del Laboratorio de Transportes y Sistemas Territoriales de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. La autonomía de los autos tiene la posibilidad de solucionar no solo problemas como la fatiga de los conductores y los accidentes por ebriedad, sino también tránsito y contaminación, al ofrecer rutas más eficientes y permitir que los vehículos sean utilizados por varias personas en lugar de por una sola, que lo tendrá estacionado la mayor parte del día.

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Una de las consecuencias de esta tendencia es que se ha puesto mayor énfasis en el interior de los prototipos, agrega Solórzano, muchos de los cuales ya se proponen sin volante ni pedales.

Los materiales, la tecnología y las posibilidades de entreteni­miento de la cabina se han convertido en protagonistas de los autos concepto, opina Solórzano. Es el caso del Audi Aicon, presentado en Frankfurt el año pasado y cuyo interior, de acuerdo con el voce­ro de la compañía Josef Schloßmacher, está inspirado en la cabina de primera clase de un avión.

3) Diseño

Las líneas de prácticamente todos los prototipos que se han mostra­do en estos eventos son aerodinámicas. “Casi todos los autos tiene un diseño basado en líneas redondeadas”, agrega Solórzano. Proba­blemente ningún modelo reciente ejemplifica mejor esta tendencia que el I.D. de VW, presentado en París 2016, tanto en su vertiente Crozz (el crossover), como en el Vozz (el minivan). De acuerdo con la compañía, ambas unidades tienen un nuevo lenguaje de diseño, que busca fluidez, superficies esculpidas y ruedas expresivas con poderosa silueta perfectamente redondeada.

4) Conectividad

Tal vez el reto más grande que están enfren­tando las armadoras es la fusión entre tec­nología y movilidad.

[OBJECT]“En un futuro, en el cual cada vez menos gente está pensando en comprarse un auto y se está moviendo a esquemas de time sharing, es complicado para las marcas ofrecer algo para que los consumidores vean el valor en poseer un vehículo. Por eso tienen que hacer la transición de dedicarse a la fabricación y venta de vehículos y convertirse en empresas que ofrezcan soluciones de movilidad, inde­pendientemente de que sea con autónomos o eléctricos”, opina Solórzano.

En ese sentido, los líderes de la industria automotriz se han asociado con sus pares de las industrias digitales para ofrecernos automó­viles plenamente conectados. Conectividad va más allá de ofrecer acceso a las redes sociales. Ambas industrias trabajan para un futuro en el que los automóviles se puedan comunicar direc­tamente entre sí para coordinar sus movimien­tos con precisión milimétrica y basándose en esa información hagan uso —de manera autónoma— eficiente de sus recursos.

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La conectividad es una de las características fundamentales para la conducción autónoma. La Nissan, por ejemplo, está desarrollando su sistema Seamless Autonomous Mobility (SAM), que combina autonomía con asis­tencia remota. Este sistema será parte de au­tos como la Serena, y, en palabras de Mayra González, presidenta de la armadora para México, podrían llegar muy pronto a nuestro país, quizá no mucho después del 2020, cuando se hará el lanzamiento mundial.


Para muestra, dos botones

París

El Mondial Paris Motor Show 2016 marcó el momento definitivo en que los autos eléctri­cos dejaron de ser un pequeño nicho y se convirtieron en la corriente dominante. Las palabras autonomía, movilidad y conectivi­dad estuvieron omnipresentes. Este evento se lleva a cabo cada dos años y, sin duda, es uno de los más importantes del mundo.

En su edición más reciente, los autos con­cepto fluctuaron entre propuestas orienta­das a nuevas tecnologías, con eléctricos e híbridos como el I.D. de VW, el Vision Mer­cedes-Maybach 6, Mitsubishi GT-PHEV y el Lexus UX, y la readecuación de modelos ya tradicionales, como el Ateca de SEAT, el Ci­vic Tipo R, de Honda o el X2 de BMW.

La próxima edición se llevará a cabo del 4 al 14 de octubre de este año, en la Porte de Versailles, al sur de la Ciudad Luz.

Además de los pabellones para mostrar autos nuevos, incluirá el “Mundial de la Mo­vilidad” (Mondial de la Mobilité), en el que se mostrarán las innovaciones digitales dirigidas a la conectividad y manejo de autos.

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Frankfurt

La Internationale Automobil-Ausstellung es la más grande del mundo y se lleva a cabo de manera anual. Frankfurt es el escenario pre­ferido para que las tres armadoras de ese país muestren sus cartas; en la edición 2017 tam­bién presentaron autos concepto compañías como Honda y Kia.

Pero fueron las de casa, BMW y Audi, quie­nes se robaron el show. El Aicon de esta última fue probablemente el vehículo más aventurado del evento, pensado probablemente para con­vertirse en un “taxi-robot” de lujo; mientras que la BMW enseñó su i Vision Dynamics, eléctri­co, potente y probablemente inasequible. Por su parte, Mercedes presentó su Vision Tokyo, descrito por la misma compañía como una combinación entre auto y lounge y que está dirigido al shared transport.


¿Y para cuándo?

Por el momento, las innovaciones que vemos en los autos concepto, cuando finalmente salen al mercado, se reservan para vehículos de alto precio. El objetivo es que las nuevas tec­nologías lleguen a más compradores. “Este tipo de innovaciones y diseños se utilizan primero en los autos insignia y de ahí las marcas los van bajando”.

“Es algo que inevitablemente pasa, conforme los costos de producción vayan bajando, iremos teniendo cada vez más acceso a la tecnología”, finaliza Salazar. En ese sentido, el especialista calcula que para la década de los 30, EU será un país con autos casi en su totalidad autónomos, mientras que en México eso sucederá con más probabilidad hacia los 50.

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