Las “mentiras piadosas” suelen decirse con la intención de proteger a otra persona o evitar un momento desagradable. Pero cuando entran en la ecuación “finanzas” y “pareja”, las también llamadas “mentiras blancas” pueden llegar a afectar gravemente a una relación no sólo de manera económica, también emocionalmente.
“Las parejas no siempre son honestas en sus finanzas: pueden ocultarse gastos, deudas y ahorros; (...) puede generar sospechas y resentimiento, (...) e incluso puede destruir la confianza y, si no cesa, dañar la base del matrimonio o de una relación”, explica el Instituto Gottman.
Qué es la infidelidad financiera
Mentir a la pareja sobre las deudas o nuestra situación con el buró de crédito puede tener el mismo impacto que una infidelidad sexual o emocional.
Sin embargo, es importante mencionar que este tipo de infidelidad no ocurre cuando alguien olvidó pagar a tiempo la tarjeta de crédito o utilizó “el cambio de las tortillas” para comprarse una botana. Va mucho más allá.
“Se caracteriza por comportamientos relacionados con el manejo del dinero que rompen los acuerdos establecidos en una relación”, explica la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), señalando un par de ejemplos de la infidelidad financiera:
- Ocultar deudas o que están en el buró de crédito.
- Gastar de los ahorros (especialmente si la pareja tiene un proyecto como hacerse de una vivienda o juntar para irse de vacaciones).
- Mentir sobre los ingresos.
- Solicitar préstamos sin avisar.
- Hacer inversiones sin previo acuerdo.
Cómo afrontar la infidelidad financiera
El Instituto señala que, por más graves que parezcan, las conductas de la infidelidad financiera suelen pasar desapercibidas durante los primeros meses o años del matrimonio. No obstante, tarde o temprano, alguna de las partes comenzará a sospechar y a sentir cierta desconfianza.
Por ello, la mejor herramienta contra esta infidelidad es la prevención. Específicamente, según mencionó el actuario Jesús Chávez Ugalde a MILENIO, la franqueza financiera. Es decir, tener la libertad y la confianza de compartir tu sueldo, a fin de tener un punto de partida claro para futuros proyectos, como irse a vivir solos o abrir un negocio.
“Si tú tienes la suficiente confianza con tu pareja, debes transparentarlo. (...) Y con ello también se debe dejar claro que cada quien tiene su independencia, pero están en el mismo proyecto”.
En temas de finanzas, abundó el especialista, el diálogo debe ser franco y transparente, de tal forma que la pareja pueda proponer y aterrizar sus planes financieros de acuerdo a los ingresos de cada parte. Algunos de los puntos que se pueden abordar en dichas conversaciones son:
- Las metas que puedan implicar un mayor compromiso económico, tales como: tener una mascota, formar una familia o construir una casa.
- Los términos y condiciones para las compras compartidas.
- La estructura de la división de gastos y de presupuestos.
ASG