El poder notarial es el documento “por excelencia” que permite a otra persona representarnos en la venta de alguna propiedad, el cobro de una deuda y otra cantidad ilimitada de actos jurídicos.
Sin embargo, esta cualidad topa con pared cuando se trata del testamento, “es una restricción por el poder”, dijo el notario, Felipe Carrasco.
¿Se puede hacer un testamento con un poder notarial?
La ley permite que un apoderado ejecute los actos jurídicos que el poderdante (o sea, quien expidió el documento) le encargue; los cuales pueden ser desde recoger un documento o vender un vehículo, hasta hipotecar alguna propiedad o donar bienes inmuebles.
Los motivos para que una persona recurra a él pueden ser variados. Ya sea por una incapacidad física que le permita acudir al juzgado; por estar en otro país o, incluso, como una medida de prevención ante el diagnóstico de demencia.
Sin embargo, el poder notarial también tiene restricciones, es decir, actos jurídicos donde no tiene efecto; y uno de ellos es el testamento. Esto debido a su naturaleza “personalísima” la cual impide cualquier tipo de representación para expedirlo, modificarlo o revocarlo.
“La persona que va a otorgar su testamento debe acudir personalmente ante el notario y otorgarlo. No se puede admitir ningún tipo de representación”, explicó el notario a MILENIO.
Otro encargo (relacionado con el testamento) donde el poder notarial tampoco tiene efecto es el de albacea. En otras palabras, la o el responsable de administrar los bienes de una persona fallecida y cumplir su última voluntad no puede expedir un poder notarial para que alguien más ejerza ese encargo.
“Yo tengo que actuar personalmente y no puedo hacerlo a través de alguna apoderada”, reiteró Carrasco, señalando que esta regla aplica, de igual modo, para cargos como el tutor testamentario o administrador de una empresa. “No puedo ejercer cargos que sí los tengo que ejercer yo personalmente”, puntualizó.
¿En qué momento termina un poder notarial?
Para que un testamento surta efecto con el menor número de conflictos, es clave que sea claro respecto a quiénes serán sus herederos (lo cual implica especificar si serán por legado o universales), así como a las propiedades, bienes y responsabilidades que dejará.
Pero en el caso de los poderes notariales, Carrasco recomendó no dejar estipulado que la o el testador había expedido un poder notarial con anterioridad: “No es necesario decirlo”. Esto, abundó, debido a que su efecto se extingue en automático con el fallecimiento del poderdante.
“Los poderes nunca van a ser para después de la muerte. Es solamente un medio para representar a la persona”:
Proceso para expedir un poder notarial
Por su cuantía o “poca importancia”, en algunos casos un apoderado puede designarse a través de cartas poder. No obstante, Carrasco recomendó acudir ante notario para que sea él o ella quien determine si se requiere la expedición de un poder notarial.
De ser así, el proceso inicia con una plática en la cual la persona interesada externa “lo que quiere y para qué lo quiere”. Con base en esa información, se realiza una consulta en donde se le notifica “cuáles son las consecuencias de hacerlo de ‘x’ manera”, de tal forma que “tome una decisión informada y se pueda tener un poder otorgado sin ningún problema.
Asimismo, se comprueba la identidad de las personas a las que se les está otorgando el poder
“Es un trámite sencillo, pero con una relevancia altísima”.
ASG