La guerra comercial entre Washington y Ottawa sube de intensidad: este martes entran en vigor en Estados Unidos aranceles de 50 por ciento sobre más de 100 productos canadienses, en respuesta a presuntas prácticas discriminatorias. Para el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), la disputa coloca al T-MEC en una “zona de limbo” y amenaza a México, sobre todo en las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio.
En entrevista con MILENIO, el presidente del comité bilateral México-Canadá del organismo, Armando Ortega, explicó que el problema radica en que las cadenas productivas de los tres países están conectadas, por lo que imponer un arancel a mercancías de uno de los socios puede elevar costos para las empresas de toda la región.
“El resultado final, es que va a haber y está habiendo una reducción progresiva en el monto del libre comercio entre los dos países. Eso es, digamos así, una conclusión que puedes poner como contundente”, remarcó.
De acuerdo con un análisis de EBC Financial Group, Canadá puso en vigor aranceles de represalia de hasta 20 por ciento sobre productos estadunidenses, en respuesta a los gravámenes de 50 por ciento aplicados por Washington desde el 22 de agosto sobre 27 mil 600 millones de dólares en bienes canadienses.
Ante ello, el socio de Hogan Lovells Cadwalader y especialista en comercio exterior, Juan Francisco Torres Landa explicó que el conflicto podría abrir oportunidades puntuales para proveedores mexicanos si comprar determinadas mercancías en Estados Unidos o Canadá se vuelve más caro.
“Un cliente canadiense y un cliente americano tendrían que voltear a México para ver si hay alguien que reemplace al que ahora sale más caro, para ver si México sigue siendo una opción”, señaló.
Pero esto no convierte a México en ganador de la disputa, ya que las cadenas de suministro de los tres países se construyeron durante más de tres décadas y sustituir una fábrica o proveedor canadiense por uno mexicano no siempre es posible.
“Pierden los tres países, hay excepciones de los cuales algunas empresas mexicanas se pueden beneficiar de esta manera. Pero no es lo ideal, definitivamente no es lo ideal”, afirmó Torres Landa.
Sin embargo, para Ortega, el problema de fondo es que la escalada comienza a debilitar dos elementos básicos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC): comerciar sin aranceles cuando las mercancías cumplen las condiciones del tratado y dar certeza a las empresas sobre su acceso a los mercados de los otros socios.
“El T-MEC entró, en función de todas estas medidas unilaterales de Estados Unidos arancelarias, ha entrado en una zona de limbo porque los dos pilares de un tratado de libre comercio, por definición, es un comercio libre de aranceles y de restricciones no arancelarias y, segundo elemento, segundo pilar, certeza en el acceso”, consideró.
Por lo tanto, aclaró que esto no significa que Canadá haya decidido abandonar el acuerdo comercial, ya que Ottawa no ha anunciado formalmente su retiro y tampoco Estados Unidos ha planteado salir del acuerdo.
La preocupación está en qué tan libre puede seguir siendo el comercio regional si sus integrantes aumentan las barreras entre ellos.
“No es que Canadá esté diciendo que va a salirse del tratado, que va, para usar el concepto técnico, a denunciar el tratado, a retirarse del tratado. No lo ha dicho, incluso tampoco Estados Unidos lo ha dicho. Sin embargo, es inevitable que el escalamiento de esta disputa haya puesto al T-MEC en entredicho, en una situación de incertidumbre permanente, de duda”, puntualizó.
A su vez, Torres Landa coincidió en que las empresas norteamericanas enfrentan costos que no estaban contemplados cuando organizaron sus operaciones para aprovechar el libre comercio.
“El hecho de que ahora se exija que haya aranceles y bloqueos y temas que rompen con el flujo de esos bienes, pues sí genera una disrupción brutal. Estás rehaciendo la forma en que son competitivas estas empresas y ahora resulta que ya no pueden ser tan competitivas porque ahora tienen que agregar costos que hasta hace poco no estaban ahí de por medio”, sostuvo.
EU y Canadá comercian casi 68 mil mdd en un mes
El tamaño de la relación comercial entre Estados Unidos y Canadá permite dimensionar lo que está en juego. Tan solo en junio de 2026, ambos países intercambiaron mercancías por alrededor de 67 mil 900 millones de dólares, de acuerdo con datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC).
En ese mes, Washington exportó a Canadá 30 mil 700 millones de dólares e importó 37 mil 200 millones, con lo que registró un déficit comercial de 6 mil 520 millones de dólares.
La relación, además, mantenía una tendencia creciente. En junio de 2026, las exportaciones estadunidenses a Canadá aumentaron 6.41 por ciento respecto al mismo mes de 2025, mientras que las importaciones avanzaron 25.5 por ciento.
Entre los principales productos que Estados Unidos vendió a Canadá estuvieron el petróleo refinado, con mil 680 millones de dólares; camiones de entrega, con mil 630 millones, y vehículos de motor, partes y accesorios, con mil 520 millones.
En sentido contrario, las mayores compras estadunidenses a Canadá fueron de petróleo crudo, por 9 mil 810 millones de dólares, y automóviles, por 2 mil 320 millones.
Pese a la escalada comercial, Ortega destacó que uno de los productos estratégicos para ambos países permanece fuera de la confrontación: la energía.
“Canadá le manda cada día 4 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. Y ese producto no se ha tocado. Y Canadá es también un proveedor muy importante de gas en el norte y en el centro de Estados Unidos y es un importante proveedor de electricidad. Nada de esos productos se han tocado”, argumentó.
México concentra 43% de autopartes importadas por EU
La industria automotriz es uno de los principales focos de riesgo para México debido a que la fabricación de vehículos y componentes está distribuida entre los tres países.
Ante ello, el presidente del Comité Bilateral México-Canadá del Comce afirmó que 43 por ciento de todas las autopartes que Estados Unidos importa provienen de México, por lo que un encarecimiento de la producción norteamericana puede alcanzar directamente a los proveedores nacionales.
“El mayor impacto que ya se ha resentido se ha dado sobre todo en el sector automotriz; por vía de consecuencias ha impactado también el sector de autopartes y México, por ejemplo, es el proveedor de lejos más importante de autopartes de Estados Unidos”, recordó.
Además, la integración también se observa entre México y Canadá, ya que de acuerdo con el Cubo de Información de Comercio Exterior del Banco de México (Banxico), las exportaciones mexicanas hacia el mercado canadiense alcanzaron 2 mil 275.8 millones de dólares en junio de 2026, frente a mil 977.6 millones del mismo mes de 2025.
Esto representó un crecimiento anual de 15.1 por ciento, equivalente a unos 298.2 millones de dólares adicionales, entre enero y junio, debido a que los envíos acumularon 12 mil 257.6 millones de dólares.
De acuerdo con Data México, la principal mercancía que México vendió a Canadá en junio de este año fueron vehículos de motor para transporte de mercancías, por 352 millones de dólares, mientras que la principal compra mexicana fueron partes y accesorios de vehículos automotores, por 136 millones.
Es decir, México exporta vehículos hacia Canadá, pero también compra componentes canadienses utilizados por la industria, lo que dificulta reemplazar de un día para otro a uno de los integrantes de la cadena.
“Cuando tú ves que la cadena de suministro, particularmente en el sector automotriz, está entrelazada entre los tres países, no es tan fácil que lo que antes se hacía con Canadá ahora se venga a México. A lo mejor hay algunas excepciones, pero la realidad es que la interacción está muy complicada”, explicó Torres Landa.
Aranceles a metales son un “daño autoinfligido”
El acero y aluminio son otro punto de presión porque funcionan como materia prima para numerosas industrias, por lo que Ortega puso como ejemplo el aluminio canadiense que compran compañías estadunidenses para transformarlo.
Destacó que el arancel eleva el costo de ese insumo y el efecto puede avanzar hacia otras cadenas que utilizan productos de aluminio, incluido el sector eléctrico.
“En el fondo estos aranceles, son un daño autoinfligido que acabarán de entrada afectando en primer lugar a Estados Unidos y en segundo lugar a sus principales países proveedores y socios”, indicó.
Al respecto, el analista de mercados de EBC Financial Group, Sergio Cisternas, explicó en su análisis que un arancel de 50 por ciento no significa que el precio internacional del aluminio automáticamente subirá en la misma proporción.
En este sentido, este efecto se presenta en el costo real que pagan las empresas para conseguir el metal en Norteamérica, por lo que esto puede ocurrir mediante mayores primas físicas y costos de importación, además de reducir los márgenes de las compañías que necesitan acero o aluminio para producir.
“El principal riesgo para los inversionistas está en las distorsiones entre mercados regionales, los desvíos de comercio y la presión sobre las compañías que dependen intensivamente de estos materiales”, señaló Cisternas.
Ante este panorama, Torres Landa dijo que el incremento tampoco necesariamente termina siendo absorbido por la empresa que compra el metal, por lo que puede avanzar hacia los siguientes eslabones de producción hasta reflejarse en el precio final de una mercancía.
“Una vez que ese insumo que es tan importante para alguna industria crece en su precio, pues eso hace que la cadena de valor, hasta llegar al consumidor, genere un costo adicional y alguien tiene que pagar ese costo y normalmente el que paga el costo, tristemente, es el consumidor final”, advirtió.
Inversión canadiense en México supera 3 mil 200 mdd
La relación entre México y Canadá no termina en las mercancías que cruzan la frontera, esto debido a que también existe inversión canadiense colocada en el país.
De acuerdo con Data México, durante 2024 México recibió 3 mil 216 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED) proveniente de Canadá.
Ciudad de México concentró mil 570 millones de dólares, seguida de Veracruz, con 158 millones, y Querétaro, con 155 millones.
Ante este escenario, Juan Francisco Torres Landa, detalló que una guerra arancelaria afecta las decisiones de inversión porque una empresa puede instalar una planta pensando en determinadas condiciones comerciales para los próximos años y después encontrarse con nuevas barreras que cambian sus costos.
“La incertidumbre es de las cosas que más problemas causan para los inversionistas y estas decisiones claramente afectan esa certidumbre, sin duda”, puntualizó.
Ante la confrontación, Ortega advirtió que Canadá buscará otros mercados para disminuir su dependencia de Estados Unidos, aunque sustituir una relación construida durante décadas será un proceso de largo plazo.
“El nivel de vinculación y de dependencia que existe entre ambos países, igual que con México y Estados Unidos, pues es enorme y eso va a llevar mucho tiempo, no acabará siendo más que un ejercicio, por exitoso que sea, que reducirá marginalmente ese nivel de dependencia por el nivel de integración que existe”, reveló.
Para el representante del Comce, el riesgo final no es únicamente que Estados Unidos y Canadá reduzcan su intercambio o que algunas compañías mexicanas consigan nuevos clientes. Si las empresas de América del Norte tienen que producir con mayores costos, la región pierde competitividad frente a otros fabricantes internacionales.
“Lo que acabas teniendo es una disminución del comercio libre de aranceles entre los tres países y una pérdida de competitividad frente a los productores asiáticos de vehículos. En primer lugar, China, pero no sólo China”, determinó.
AG