Mujeres sacan jugo a las microfinanzas

La incorporación de nuevos servicios financieros continúa como una necesidad para este segmento de la población, señalan especialistas.
Expertos señalan que las mujeres tienen un índice de morosidad más bajo (casi la mitad) que el de los hombres.

Miriam Ramírez

En el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, existe una comunidad llamada Álvaro Obregón, ahí los habitantes son de origen zapoteco y se dedican a la pesca, agricultura y a la elaboración de trajes típicos. Si quieren acceder a algo tan básico como retirar dinero de una sucursal o de un cajero automático, deben recorrer más de 25 kilómetros en carretera para llegar a Juchitán

Esa comunidad, donde la mayoría son mujeres, forma parte de una estadística: según el último reporte de Inclusión Financiera de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), es uno de los 637 municipios —26 por ciento de los 2 mil 464 que hay en México— que no tienen un solo punto de acceso a servicios financieros.

En México, según la tercera edición de la base de datos Global Findex, 33 por ciento de las mujeres mayores de 15 años tiene una cuenta bancaria, mientras que en hombres la cantidad llega a 41 por ciento, lo que habla de la brecha de género en inclusión financiera que persiste en el país.

Ante esta brecha de género, sociedades cooperativas de ahorro y préstamo, sociedades financieras populares, sociedades financieras de objeto múltiples y bancos de nicho enfocan sus productos en las mujeres.

Según datos del Benchmarking 2016-2017 de las microfinanzas en México, elaborado por ProDesarrollo, las mujeres representan 95 por ciento de los clientes en los productos ofrecidos bajo metodologías grupales —forma en la que las pequeñas financieras dan crédito—, mientras que en los préstamos individuales baja a 42 por ciento.

En entrevista, Juan Pablo de León Murillo, vocero institucional de Caja Popular Mexicana —entidad donde más de la mitad de sus clientes son mujeres— destacó que los préstamos a ellas es importante, toda vez que son los motores de familias. 

“No tememos clientes, sino socios y socias porque cada persona se convierte en dueño de la cooperativa, que es la figura que nosotros manejamos. Hasta ahora, más de 55 por ciento de nuestras membrecías son de mujeres”, explicó.

Caja Popular Mexicana es una cooperativa de ahorro y préstamo, que cuenta con la autorización para operar de la CNBV, y suma más de 2 millones 439 mil socios, de los cuales, un millón 332 mil son mujeres.

“El tema de la mujer es muy importante para nosotros porque operamos principalmente en comunidades suburbanas y en áreas rurales, donde el impacto de la mujer siempre es grande”, expresó.

La institución tiene 26 estados del país y en más de 300 municipios —a los que la banca tradicional difícilmente llega—; el perfil de la mujer a la que le da pequeños préstamos la cooperativa, en su gran mayoría, es amas de casa; sin embargo, también trabaja con pequeñas empresarias.

Desde el punto de vista del vocero de Caja Popular Mexicana, las entidades de este tipo son parte fundamental del sistema financiero mexicano, toda vez que se ubican en localidades donde no hay presencia de bancos, “porque no les interesa estar en comunidades de mil personas”.

De enero a julio de 2018 Caja Popular Mexicana ha otorgado alrededor de 31 mil millones de pesos en crédito; de los cuales, 23 mil millones, es decir, 74 por ciento de la cartera total, ha sido dirigido a mujeres, quien en su mayoría lo han utilizado para echar a andar pequeños negocios.

De los préstamos a las mujeres, detalló, 26 por ciento son créditos productivos, lo que significa que las socias son emprendedoras que requirieron de liquidez para la compra de maquinaria, máquinas de coser, temas de cocina, estética, o para alguna ocasión en especial. 

“Nuestros préstamos a las mujeres pueden son en promedio de 40 mil pesos; sin embargo, sus capacidades les podemos otorgar desde mil hasta dos millones de pesos”, detalló.

Por lo general, los préstamos se destinan a la mejora y servicios en el hogar; eventos familiares; la compra de muebles o línea blanca; la adquisición de equipo de cómputo; automóviles seminuevos; viajes; gastos escolares o médicos, así como a proyectos de emprendimiento.

“Ofrecemos a nuestras socias, de forma gratuita, talleres de educación cooperativa, educación financiera, habilidades empresariales; para los pequeños comercios tenemos cursos de estética y diversos talleres en los que les enseñamos a vender cualquier producto para que salgan adelante”, explicó.

Sobre la capacidad de pago, el directivo señaló que

las mujeres son más cumplidas, toda vez que su índice de morosidad —cartera vencida respecto a la total— es de 1.71 por ciento

, mientras que la de los hombres se ubica en 3.34 por ciento. 

Señaló que la forma de operar de Caja Popular Mexicana está basado en un modelo de lealtad: “Si alguien solicitó un préstamo de mil pesos y lo paga, después puede acceder a uno de 5, 10, 25 mil pesos y así sucesivamente hasta llegar a 40 mil”, manifestó.

Gigante microfinanciero

En el negocio de las microfinanzas, Banco Compartamos es la entidad más reconocida, especializándose en ofrecer oportunidades de desarrollo a las mujeres por medio de préstamos productivos, dijo Patricio Diez Bonilla, director general de la Institución bancaria.

“En México y Perú, alrededor de 90 por ciento de nuestros clientes son mujeres, mientras que en Guatemala asciende a 100 por ciento”, señaló.

Su modelo, explicó, es otorgar crédito productivo a través de esquemas grupales; sin embargo, el requisito para acceder al préstamo es ser microempresarios, es decir, comprobar que los recursos irán dirigidos a una actividad empresarial.

De acuerdo con Diez de Bonilla, al obtener un microfinanciamiento productivo se puede acceder a servicios de ahorro, y posteriormente a un seguro de vida, desastres naturales, salud, etcétera.

“En Gentera —matriz de Compartamos— nos hemos enfocado en la inclusión financiera, pero tanto en México como en América Latina sigue habiendo un rezago importante”, dijo el directivo.

Señaló que hay una gran necesidad de productos financieros, pero no de los tradicionales, por lo que el reto es encontrar nuevas formas de atender a los diferentes segmentos de la población.

Entidades como Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Puebla y Estado de México concentran parte importante de la cartera del banco.

Los productos que ofrece Gentera van desde los 4 mil pesos hasta 120 mil pesos en créditos individuales; para una microempresa que requiere capital de trabajo hasta un microempresario un poco más establecido que tiene necesidades distintas puede acceder a un préstamo por hasta 150 mil pesos.

En lo individual, también atiende mujeres microempresarias, con productos individualizados que van de 20 mil a 150 mil pesos.

En este caso, el negocio se somete a una evaluación de ingresos y gastos, pero también del hogar, para entender la dinámica personal de esa microempresaria, y conocer su capacidad de pago y sobre esas bases se origina el crédito.

“Atendemos desde microempresarias con negocios de comida o de venta de catálogos muy básicos, hasta aquellas que por su tamaño y experiencia emplean personas o exportan sus productos a otros estados o países”, destacó.

Al cierre de julio, los indicadores de morosidad han sido de los más bajos registrados en los últimos 36 meses, en 2.9 por ciento, pero la tendencia sigue a la baja debido a que se ofertan productos de calidad que los clientes pueden pagar.

Señaló que la previsión de demanda de crédito para el cierre de año es muy alta, toda vez que las condiciones económicas y las diferentes celebraciones por lo regular generan una actividad económica extraordinaria.

“Estamos anclados en el crecimiento en el crédito mujer, veremos crecimiento en agosto y en los meses subsecuentes”, dijo.

En un país donde la brecha de género en el sector financiero continúa lejos de la igualdad que muestran países desarrollados, es fundamental el crecimiento de más figuras financieras que no solo se enfoquen en las zonas marginadas, sino también en las mujeres.




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