Un vino con mucha ciencia

Hace 9 años, la familia Álvarez formuló su amor por la academia con su gusto por el vino, el resultado fue un vinícola autosustentable y de espíritu científico.
Álvaro Álvarez/ Vinícola Aliximia

Milenio Digital

Álvaro Álvarez tiene un doctorado en matemáticas y además es enólogo. Descubrió los “brebajes y elixires de los dioses” cuando estudiaba la maestría en California en 1992, ahí conoció a un irlandés que le enseñó a hacer cerveza y durante 14 años la produjo como hobby, llegó incluso a venderla y tener su propia marca, pero todo cambió cuando probó un vino Château Margaux francés.

Álvaro regresó a Baja California en el 2005 a dar clases a universitarios y a la par tomó un curso en la Estación de Oficios del Porvenir para aprender a hacer vinos. Tres años después empezó con su familia la vinícola Alximia.

“Somos una familia de académicos. Mi padre es astrónomo, mi mamá es educadora y fundadora del Museo de Ciencias de Ensenada. Tengo dos hermanos, uno tiene un doctorado en física-química y el otro no es académico, pero tiene una maestría en Administración de Empresas de Stanford”.

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El nombre de su vinícola hace referencia a los científicos de la edad media que eran llamados alquimistas, término que también representa a su familia. Sus vinos incorporan los cuatro elementos fundamentales: agua, tierra, aire y fuego.

Vino Mexicano Alximia, el proyecto familiar


“Queremos hacer las cosas con la mejor tecnología y con un espíritu científico, pero también llevar un cuidado de la naturaleza. Nuestra bodega es de adobe, es abierta y tiene un captador de lluvia en el techo”, explica Álvaro.

Alximia produce cerca de 3 mil 500 cajas de vino al mes y su plan a largo plazo es crear un área de restaurante. Además de vender su producto en Baja California, tienen puntos de venta en Ciudad de México, Guadalajara, Veracruz, Monterrey, Puebla, Morelia, Hermosillo, la Riviera Maya y Los Cabo, además están abriendo mercado en California y Texas.

Michelle Martain, dueña de LMA Wines ha mostrado interés en nuestros vinos y es nuestra exportadora en Estados Unidos; poco a poco hemos hecho sinergia y se están buscando oportunidades en Chicago, NY, Nevada y Arizona”.

Álvaro organizará por segundo año un evento orientado exclusivamente al comprador americano, donde distribuidores, sommeliers y dueños de tiendas viajan a Baja California y se les da una intensa capacitación para impulsar el consumo del vino mexicano en México.

“Para nosotros es importante crear conciencia de que en México hacemos cosas de calidad y con tecnología con recursos propios. Nosotros hemos sabido aprovechar que no hay reglas y nos damos el lujo de experimentar y proponer vinos que van a gustar”, finaliza el emprendedor.

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