Manchón Penal

Pacto de Caballeros: ¿Una historia que llega a su fin, o una historia sin fin?

Alberto Romero Rodríguez

“La verdad es que los fenómenos del Derecho no solo obedecen a las leyes lógicas, psicológicas, biológicas, físicas y económicas, sino también y sobre todo a las leyes éticas”, Francesco Carnelutti (uno de los más eminentes abogados y juristas italianos de la historia).

El fin al pacto de caballeros es una vertiente que parece cercana al menos en un aparente reflejo hacia la luz de la opinión pública, restando muchas aristas al aire pues es evidente que aún queda mucho por hacer en nuestra bendita liga.

Si bien los jugadores de Primera División, que resultan ser los más mediáticos de este deporte, son quienes cuentan con las mejores condiciones en sus contratos ya sea por parte del club, así como de los patrocinadores y socios comerciales, también es un hecho que no quieren dejar esos lujos o tratos por el miedo a las represalias que pudieran tener por parte de los clubes de futbol, o al menos de sus dirigentes. Eso hasta ahora había sido la principal forma de presión de los dueños y que rompían paradigmas al poder de negociar entre ellos mismos si un jugador podía o no colocarse con otro club, algo que era conocido como el famoso “Pacto de caballeros”, redituando a la forma en que los equipos operaban para obtener ganancias por los traspasos de jugadores, donde el club reclama los gastos de formación y en donde se perjudica al jugador en caso de no poder tener acceso a este pago, congelándolo o marginándolo casi por completo.

Recordemos casos como el de Oswaldo Alanís, Gerardo Torrado, Alan Pulido, Kikín Fonseca, Omar Bravo, entre muchos otros, siendo estos los más sonados dentro del nuestra bendita liga de futbol. Pero que ha pasado en el caso de futbolistas que no tuvieron la suerte y la presión mediática de su lado, como en el caso de futbolistas de fuerzas inferiores de la división de Ascenso o de la Segunda y Tercera División de nuestro balompié. Todos esos casos y créanme son varios, quedarán en el olvido porque definitivamente el poder y la corrupción con la que se ha vivido en nuestra bendita liga no ha dejado de ser una constante.

En 1981 dentro de la llamada liga de beisbol profesional MLB surge a través de la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas una de las huelgas más resonantes en la historia de las Grandes Ligas. En pleno verano no habría beisbol en los Estados Unidos. Algo inimaginable hasta para los propios peloteros.

Los jugadores no estaban de acuerdo con la pretensión de los dueños de equipo de recibir compensaciones por la firma de algunos agentes libres que jugaban anteriormente para ellos.

Se cancelaron 713 partidos que en el calendario estaban previstos a realizarse entre el 12 de junio y el 31 de julio. Se estima que los jugadores perdieron 146 millones de dólares en salarios mientras que los dueños dejaron de percibir 72 millones de dólares.

Hoy en día, si bien no se necesitan decisiones tan drásticas como las de ese entonces con la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas, si se necesita un mayor peso específico dentro de las democratización y legislación que otorgue un mayor peso a una Asociación que pareciera frágil y a la postre de cualquier manotazo de los federativos.

La huelga del beisbol de los Estados Unidos resaltó la figura de un personaje como Marvin Miller que, tras varias demandas en tribunales, mesas de arbitraje, huelgas y la sindicalización por la vía legal logró que se impusiera el sindicato de lo que hoy conocemos como "agente libre", no sólo en el beisbol, sino en general en el mundo del deporte.

Miller ni siquiera era deportista, sino sindicalista, y desde la Asociación de Jugadores de las Grandes Ligas del Beisbol (MLBPA, por sus siglas en inglés) realizó un trabajo que permitió a los beisbolistas, el sueño de hacerse millonarios jugando a la pelota.

La Asociación Mexicana de Futbolistas (AMFpro) tiene mucho trabajo por hacer y si bien cuenta con el peso de muchas figuras del mundo del futbol, puedo asegurarles que ninguna de ellas tiene el peso específico con los hombres que son dueños absolutos del balón.

La aparente buena voluntad de los federativos constituye y parte de la imposición de FIFA por observar con lupa, lo que nuestros hacen para no caer en más actos que pongan en entredicho las normativas y bellas costumbres que los altos mandos tienen en la llamada “Doña Fede”.

Recordemos que todo parte de la buena voluntad, sin que unos u otros terminen por establecer una forma contundente de legalizar o institucionalizar los acuerdos con los que los futbolistas de todas las divisiones conforme a derecho puedan tener. Recordemos que un primer esfuerzo fue en el 2013 donde la Presidenta de la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, Claudia Delgadillo González, presentó en una iniciativa de reforma a la Ley Federal con el propósito de evitar una “forma de esclavitud moderna” que se realiza sin sanciones morales ni penales en el balompié nacional, misma que quedo en el olvido y que por razones obvias no trascendió.

Así que este tema seguirá dando de que hablar. Las condiciones laborales que existen en nuestro futbol no son las óptimas, estamos a años luz para poder tener una liga verdaderamente profesional y que bajo nuestra filosofía de “México lindo y querido” seguiremos teniendo casos de explotación y subordinación en el futbol y en todos los ámbitos profesionales. Será fundamental que aquellos actores que tienen la posibilidad de hacer algo y poner un granito de arena por un bienestar común, hagan algo verdaderamente en el sentido estricto de lo que denominamos TRASCENDENCIA.


Hasta la próxima…


Twitter: @AlbertoRomeroMP

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