Manchón Penal

Tock, tock; ¿Pedro estas ahí?

Alberto Romero Rodríguez

“Los medios de comunicación son la entidad más poderosa del planeta. Tienen el poder de hacer al inocente culpable y al culpable inocente y eso es poder”, Malcom X. 

En el mundo del futbol como en la política, los negocios y hasta en la farándula existen reglas básicas que mantienen el interés de la prensa al comunicar y pasar de un tema poco trascendente a algo totalmente trascendente. 

En el ámbito internacional existen figuras mediáticas que se vuelven franqueables y que mantienen un perfil confrontativo buscando ser víctimas de su propia iniciativa o de la forma en que se expresan ante la opinión pública.

Casos como el de Marcelo Bielsa, Marcello Lippi, Edgardo Bauza y por supuesto José Mourinho son sólo por mencionar algunos, que por sus declaraciones han sido víctimas del escrutinio de la prensa. Algunos con razón y en la mayoría de los casos con sólidos argumentos, donde los errores al momento de hacer una declaración, evidencia una falta de preparación o concentración al momento de una declaración ante la prensa. 

En México no es la excepción, es evidente que en nuestro futbol existen personajes mediáticos que son buscados de manera constante para obtener una declaración no sólo por su jerarquía institucional sino también por su relevancia ante la industria, comunidad o sector al que representan. Pero si bien, esto es el pan nuestro de cada día, siendo una práctica muy común, es evidente que debería existir una mejor preparación por parte de estas figuras que además representan a una institución y que son de suma relevancia para las marcas que patrocinan la industria o están en búsqueda de imágenes que vayan acorde a los valores que los rodean.

Por ello, uno de los principios básicos de la comunicación en una entrevista o rueda de prensa es: “A una entrevista de prensa no se va para responder preguntas, es un eje y una oportunidad para comunicar mensajes e historias”.

Es constantemente percibido que cuando se trata de una entrevista en algún medio de comunicación –escrito o electrónico- o bien un encuentro con periodistas –rueda de prensa-, los voceros llámese entrenadores, jugadores, directivos y representantes del club, asisten con la intención de contestar todo tipo de preguntas –positivas o negativas entorno a su desempeño, contexto e incluso vida personal- más no con el objetivo de aprovechar el espacio para emitir un mensaje principal, puesto que se trata de una oportunidad para conectar con la afición y sobre todo de mantener un orden y estabilidad entorno a la institución que representan.

Es evidente que los clubes en México no tienen interés o conocimiento alguno por generar una preparación de sus entrenadores y jugadores que les permita un mejor desempeño y una profesionalización de los conceptos que desean comunicar o hacer públicos o simplemente por mantener una identidad que vaya acorde con lo que representan, en otras palabras; reputación.

Figuras como Miguel Herrera, Pedro Caixhina, Ricardo Ferretti son sinónimo de notas y encabezados todos los días, como en su momento lo fueron Ricardo La Volpe, Manuel Lapuente, Carlos Reinoso, entre otros. Es increíble que ante el crecimiento de las fuentes de comunicación digitales y redes sociales, los clubes no busquen respaldar a sus principales insumos, en este caso jugadores y técnicos otorgándoles herramientas solidas para no salir con declaraciones tan burdas como las de Nico Castillo en su paso por Pumas cuando daba a entender que los árbitros ayudaban al América.

Lo de Pedro Caixhina se vuelve un caso muy evidente del pozo tan profundo que ha repercutido y contribuido a esa olla de presión que tiene actualmente, no sólo por el desempeño del equipo sino por el momento por el que atraviesa, a raíz de sus desafortunadas declaraciones que retumbaron en la prensa en México: “Me vale madre lo que digan”. 

Hoy es evidente que Pedro tiene a la prensa molesta y que saldrán a buscarlo y confrontarlo cada vez que se pueda, o mejor dicho cada vez que el abra la puerta, para ser sinónimo de portadas y encabezados, como la pregunta realizada sobre lo que pensaba sobre la posible desaparición del la Liga Femenil para lo que se limito a decir: “No juego con faldas”. 

Una declaración poco argumentada, que dio pie a una polémica entorno a lo que hoy se menciona tachándolo de sexista, vergonzoso y misógino. En los casos más extremos vemos un periodismo más extremo donde se señala que la institución como Cruz Azul es de las peores permitiendo que su líder tenga ese tipo de conceptos, tachando y manchando su reputación.

En estricto orden existe también un debate por otros miembros de la prensa más ecuánimes que les parece que la declaración fue descontextualizada y que al responder; “No juego con faldas” no se refería a un termino misógino y despectivo en contra de la liga femenil y de quienes la representan, sino que él no quería opinar del asunto, como decir, “de este tema, no me meto”. 

Hoy, Pedro esta en el ojo del huracán, víctima de su propio accionar que aunado a lo deportivo se convertirá en una bola de nieve sin retorno. No caeré en la burda idea de señalar a Pedro como un misógino ni mucho menos, ni tampoco victimizarlo ante la poca claridad y falta de entendimiento de la institución a la que representa.

Para efectos mediáticos esta declaración no es más que el resultado de la desconcentración y poca preparación que tienen los actores de nuestro balompié, que semana a semana se vuelven un caso de análisis ante la falta de argumentos que les permita generar un ambiente óptimo para quitarse un poco de presión en su entorno, claro si es que la hay.

Hasta la próxima…

Twitter: @AlbertoRomeroMP

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