Columna de Alejandro González

La verificación de autos está a la vuelta, ¿y las industrias?

Alejandro González

La contingencia ambiental que está viviendo la Ciudad de México además de terrible es un ejemplo que debe invitarnos a reflexionar sobre el aire que respiramos en Monterrey y lo que se puede hacer para mejorarlo.

Es verdad que los incendios propiciaron en la Ciudad de México una situación de contaminación extra, pero es muy extraño, estimado lector, que las condiciones no mejoren si existe una verificación vehicular y un programa Hoy no Circula que saca de circulación más de un millón de autos (y en contingencias aplican doble “hoy no circula”), pero además en movilidad tienen un servicio de Metro de los más grandes del mundo, hay una campaña permanente para usar bicicletas, sin embargo, la contaminación no baja.

En Monterrey las condiciones son diferentes, tenemos más automóviles circulando cada año, pero también tenemos grandes industrias trabajando dentro de la ciudad. Me refiero a las pedreras que son un problema identificado, pero también a las metalúrgicas y de procesos químicos que ya han sido denunciadas arrojando humos tóxicos en las noches, cuando en apariencia no hay inspecciones o los ciudadanos no nos damos cuenta.

Para enfrentar estos problemas, gobierno y legisladores voltearon a ver la verificación vehicular como la solución. Por fortuna los regiomontanos organizados fueron más allá y después de buscar información científica encontraron que en Monterrey recibimos gasolina de baja calidad, una que arroja más contaminantes.

Gracias a la solicitud de la organización Yo Respiro Monterrey se consiguió que legisladores y autoridades gestionaran con la Comisión Energética un combustible de mayor calidad. En hora buena, ya está aprobado y encaminado.

Pero los legisladores siguen con la mira en los autos y la famosa verificación.

Como para convencernos existe una página de internet del gobierno de Nuevo León que dice “Mitos y realidades de la verificación vehicular”; tiene un texto breve y un documento para descargar que no descarga nada.

“Te ampliamos y precisamos la información sobre el programa de verificación vehicular en Nuevo León y sus alcances. Este tema es solo una acción, de varias que contempla el programa Nuevo León Respira, el cual tiene como propósito atacar a todas las fuentes (fijas, móviles, de área y naturales) de contaminación del aire y sobre el cual estaremos informando en los próximos días”, apunta el texto.

“Combatir la contaminación del aire es responsabilidad de todos: El 45.4% de las emisiones contaminantes en Nuevo León provienen del parque vehicular. Cada año se utilizan 800 millones de dólares en atender problemas de salud provocados por la contaminación”, agrega este reporte oficial.

En días anteriores la Comisión de Medio Ambiente del Congreso del Estado realizó un dictamen con el que se impone la verificación vehicular.

La novedad, amigo lector, es que no tendrá costo para los automovilistas, es decir, se supone que no es recaudatoria, se pagará con una partida presupuestal especial. Esto quiere decir simplemente que no se pagará directamente, los ciudadanos pagaremos indirectamente, peor aún, pagarán los que tengan auto y los que no tengan también.

Por esta razón celebramos que ante la presión ciudadana y las dudas entre los propios legisladores, el Congreso acordara bajar el dictamen de la verificación vehicular y aplazar su votación al siguiente periodo.

Existen varios estudios realizados por ingenieros de la UNAM y de universidades extranjeras donde se demuestra que la verificación no reduce la contaminación. Habrá que revisar esos trabajos.

Por lo pronto que nos digan cómo se controlará a las empresas, cómo se detendrán los gases nocturnos de sus chimeneas, cómo sacarán de la ciudad a las pedreras y cómo regularán los camiones si no los pueden sacar de circulación; en fin, que nos digan cómo se detendrá la contaminación del más del 50% de las fuentes… o usted, ¿qué opina?


alejandro.gonzalez@milenio.com


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