En Corto

¿A dos minutos del fin?

Alejandro Maldonado

Como nunca, la humanidad está acercándose peligrosamente a su fin. Eso es lo que dicen los expertos que integran el “Boletín de Científicos Atómicos”, quienes recién adelantaron medio minuto a las manecillas del“reloj apocalíptico”, por lo que éstasapuntan ya a las 11:58 horas; muy cerca de que todo acabe de forma dramática, “a las 12:00 horas”. La decisión de ajustar el minutero, no obedece a teorías conspirativas. 

El panel que conforma el Boletín, está formado por prestigiados especialistas en diversas materias, entre los que se encuentran 15 premios Nobel, revisan información técnica concerniente a riesgos de una guerra nuclear, bioterrorismo, ciberguerras, y calentamiento global, entre otros aspectos que suponen para la humanidad “riesgos existenciales”.

Lo cierto es que para cada uno de nosotros se aproxima “el momento del fin” con cada segundo que pasa. En algún momento nuestro corazón habrá de emitir su último latido; pero eso no significa “el fin de todo”, sino más bien el principio de una eternidad de gozo o de tormento. La palabra de Dios asegura que: “Está establecido para todos los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Esto no debe sorprendernos. 

Como humanidad sabemos que hay cosas que tienen que ser perseguidas y castigadas; es por eso que en todos los países hay sistemas de justicia y también penas. Ahora bien, ante Dios no hay “inocentes”. 

Las escrituras nos dicen que “no hay justo, ni aún uno, y por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios”. De hecho se nos asegura que “Dios conoce nuestros corazones”, por lo que no existe manera de engañarlo. Por duro que suene, esto es un diagnóstico divino de amor, para que así podamos obtener el remedio adecuado, que nuestra alma necesita y anhela. 

Lo que necesitamos es a Dos mismo, y es por eso que Jesucristo vino a este mundo, “a buscar y salvar lo que se había perdido”. Jesús nos ama de tal manera que tomó sobre sí nuestro pecado, “se hizo pecado por nosotros”, y en la cruz sufrió el consecuente juicio y castigo. 

Todo para perdonarnos, salvarnos, transformarnos y darnos una eternidad en el cielo. A Dios le costó todo; para nosotros es gratis. Por fe, entrégale tu vida a Jesucristo; recíbelo en tu corazón; cree en él y serás salvo.

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