En Corto

Año nuevo, vida nueva

Alejandro Maldonado

Al leer el título de esta participación, algunos dirán. “¡Oh! Eso quisiera…una vida nueva, pero es imposible!” Los fracasos personales han hecho estragos en nuestras vidas, las culpas nos atormentan, y por si fuera poco, los escenarios económicos, políticos y hasta ambientales, se ciernen amenazantes para el 2019. “Un momento”, dirá alguien, “no es mi caso; yo soy una buena persona y en realidad no necesito esa tontería de una vida nueva”. Pues bien, permítanme contar la historia del encuentro entre Jesús y Nicodemo, que se narra en el capítulo tres del Evangelio de Juan. Nicodemo era un respetado líder religioso, su nombre significa “victorioso sobre el pueblo”, y en cierto sentido él hacía honor a su nombre. Nicodemo era miembro del selecto grupo del Sanedrín; máximo Tribunal o Concilio, integrado por 71 personas, que juzgaba los asuntos religiosos y civiles de la nación judía. Sin embargo, Nicodemo fue una noche en busca de Jesús; quizá se percató de que “algo le faltaba”, algo que ni su posición, influencia y prestigio le podían dar. No bien Nicodemo saludó a Jesús, Él le dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. ¿Nacer de nuevo? ¿Cómo se puede regresar el tiempo? ¿Cómo volver al vientre de mamá? Jesús dijo, “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo”. ¡Nacimiento espiritual! “¿Cómo puede hacerse esto?” preguntó Nicodemo. Y la respuesta de Jesús seguramente atravesó su corazón: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Naces de nuevo cuando te das cuenta de que a pesar de ti mismo, Dios te ama, y a través de Cristo quiere perdonarte, salvarte y hacer algo totalmente nuevo en ti. ¿Cómo? Ven a Jesús tal como estás, reconoce que lo necesitas, acepta su perdón que él pagó por ti a precio de sangre en la cruz del calvario, y pídele que entre en tú corazón y te dé su Santo Espíritu. Si lo haces, Dios tiene una hermosa promesa: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí, todas son hechas nuevas”. Recibe a Jesús y nacerás de nuevo.

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