En Corto

“Desamor ycucarachas”

Alejandro Maldonado

O probablemente sería mejor decir algo así como: “Odio y cucarachas”. Resulta que acá, en el estado de Texas desde donde escribo esta participación, se tuvo una idea muy peculiar para “festejar” el día de “del amor y la amistad”. El zoológico de El Paso, lanzó en días previos al festejo, una campaña que permitía a la gente poner el nombre de algún “indeseable” a enormes cucarachas negras.

La idea abrió la posibilidad de ejecutar una especie de “venganza emocional” utilizando estos repugnables insectos. La respuesta de la sociedad fue tan abrumadora, que el zoológico en cuestión se vio obligado a recortar el periodo de participación. De colofón, ayer por la noche, las cucarachas fueron el alimento que deleitó el paladar de suricatas, monos titís, y tamarinos, entre otros animales.

Es probable que el resultado hubiese sido similar si la misma campaña se hubiera lanzado en el zoológico de Zacango, o en cualquier otra parte del mundo. Es que hay multitudes que en el interior cargan con enojo, amargura, resentimiento, odio, e incluso “sed de venganza”.

Ponerle un nombre a una cucaracha, que acabe siendo devorada viva, puede “resultar gratificante”, pero no va a sanar las heridas del alma. Eso es algo que solo Dios mismo puede hacer en nosotros a través de Jesucristo. La Biblia dice que Jesús es “Príncipe de paz”. Si entregamos nuestra vida a su señorío, su reinado será de paz a pesar de las circunstancias.

Considera esto, si Jesús no fuera Dios, se habría podido entregar fácilmente a la amargura. A pesar de que por amor hizo toda clase de milagros y prodigios; y de que nunca pecó ni se halló engaño en su boca, fue menospreciado y aborrecido.

Con todo, desde la cruz fue capaz de decir: “perdónalos Señor porque no saben lo que hacen” ¡Sin duda necesitamos de Cristo en nosotros! Recibirle en el corazón es experimentar perdón, sanidad, salvación, libertad y vida. Quizá tus heridas fueron producidas en la infancia por diversos abusos; o por el abandono de papá o mamá; o por alguna “ex” pareja, o por alguien más que te dañó seriamente.

Jesús quiere sanarte y liberarte. Cree en él. Invítalo a morar en tu interior. Él es el médico por el que tu alma clama. Cambiará tus lágrimas por gozo. Te consolará, restaurará y estará contigo para siempre. Cree

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