En Corto

Riñón por un IPhone

Alejandro Maldonado

Quizá te enteraste del caso. Si no, te lo cuento brevemente. Resulta que el joven Xiao Wang, -que por aquel entonces tenía 17 años de edad-, quizá impulsado por la codicia al ver el equipo en manos de sus amigos, o bien alentado por la publicidad, se propuso a toda costa hacerse de un IPhone.

Sin embargo como ni él, ni su familia tenían el dinero para adquirirlo, urdió un plan para conseguir rápidamente los recursos “que necesitaba”. Sin avisar a su familia, indagó y finalmente contactó a una red ilegal de tráfico de órganos para vender uno de sus riñones. Los traficantes le ofrecieron 3 mil dólares por el órgano. El joven accedió, y la cirugía se llevó a cabo en una clínica ilegal en el 2011. Todo apuntaba a que las cosas saldrían conforme a lo planeado. Sin embargo durante el procedimiento Xiao Wang adquirió una infección que acabaría por marcar su vida.

Cuando llegó a su casa la mamá le preguntó cómo se había hecho del IPhone. Xiao, que ya presentaba problemas de salud le confesó todo. La mujer levantó una denuncia que derivó en la detención de 9 personas, y la familia recibió una indemnización de 200,000 dólares.

Pero el dinero no le sirvió de mucho a Xiao, quien fue diagnosticado con insuficiencia renal, por lo que hasta la fecha vive postrado en una cama a donde tiene que ser continuamente dializado. Un amigo dijo. “De no ser por la ayuda de Dios, yo tendría la capacidad de acabar con mi hogar en 5 minutos”. Nada más cierto. Un placer momentáneo, una codicia fuera de lugar, dinero mal habido, pueden acabar con nosotros, y aún con quienes nos rodean en cuestión de minutos. “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión..”, nos dice Proverbios. Dios nos ama y desea protegernos de los peligros constantes que nos asechan con el propósito de arruinarnos.

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, nos asegura Jesús. Así que no importa que tan lejos estés, o cuán bajo hayas caído. Ven a Dios y entrégale tu vida. Jesús sigue haciendo milagros. Él perdona, salva y transforma. En la cruz pagó por tu paz. Cree y recíbelo en tu corazón. 

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